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Tokyo 2019 - 20 NOV (dia 7)



A las 7:25am ya estábamos en la calle, maleta en mano, en dirección a la estación, después de habernos despedido de las vistas del Fuji por tercera y última vez en este viaje. Siguiendo las indicaciones que nos dieron ayer, hemos entrado por la zona Norte y luego, hacia la derecha, hemos seguido la línea roja pintada en el suelo hasta casi el andén. Facilísimo! El tren, tan cómodo como siempre, nos ha dejado en menos de una hora en la T2 de Narita. 



Todo ha ido después muy bien: rodaje, despegue, incluso vuelo sin casi turbulencias (al menos, cuando no estábamos dormidos!). La escala en Londres ha sido suficiente para mover un poco las piernas y luego el vuelo a Madrid ha salido tan puntual que costaba creerlo. 

Y aquí ya nos esperaban el frío y la lluvia que no habíamos tenido durante el viaje. Creo que en el fondo lo echábamos de menos. 

Ahora a deshacer la maleta y a dormir profundamente para que no nos afecte el jetlag. Después de este viaje tan intenso, ay que pereza me da!

En fin, buenas noches!!

Zzzzzz!!!!

Tokyo 2019 - 19 NOV (dia 6)



En el año 940 el samurai Taira no Masakado fue abatido tras haber liderado una rebelión contra el emperador. Su cabeza, además, se expuso en pleno Kyoto (antigua capital del país) como castigo ejemplar pero, según cuentan, la misma consiguió volver a su tierra, la llanura de Kanto, donde terminaría eligiendo su verdadero sitio de descanso. Ese lugar es justo el que se ve en la foto, cercano al Palacio Imperial y rodeado de edificios enormes del distrito financiero de Otemachi. 

Cosas curiosas sobre este monumento: 

1. Se ha intentado varias veces cambiarlo de sitio (y construir otro edificio de oficinas en su lugar) pero en todas ellas parece ser que el espíritu vengativo del samurai ha terminado paralizando el proyecto. 

2. Taira no Masakado está considerado como semidiós protector de Tokyo.

3. La presencia de todas esas ranas que se ven en el suelo (ver foto de nuevo!) tiene su explicación en un simpático juego de palabras: en japonés son homófonas las palabras “rana” y “volver a casa” (ambas se dicen  “kaeru” ). Así que esas ranas son para pedir la vuelta a un trabajo mejor o la vuelta de un ser querido, por ejemplo.



Tras validar los tickets de tren de mañana (snif!), hemos ido hasta Shinjuku Gyoen, un jardín botánico precioso. Hay varios recorridos recomendados para verlo, aunque lo mejor es dejarse llevar y hacer fotos sin agobios. Por su rareza, destaco estos cipreses de los pantanos (originarios del sureste de EEUU) cuya adaptación a medio es tal que pueden sobrevivir a inundaciones o estar largas temporadas bajo el agua gracias a que sus raíces salen a la superficie para oxigenarse. 



Y terminamos el día en el templo Zojoji, quizá el mejor sitio para fotografiar la emblemática Torre de Tokyo. Hemos tenido suerte con las nubes, que nos han regalado unas fotos preciosas. En el templo hemos pillado además a unos monjes rezando mientras tocaban un extraño instrumento de percusión. Que más se puede pedir para esta última tarde en la ciudad? 

Buenas noches!! 



Tokyo 2019 - 18 NOV (dia 5)



Lunes, planeta Tierra: día de cierre de museos. Si, pero aquí eso no es problema para un occidental porque sólo pasear ya es entretenidísimo! Y si encima lo acompañas de tiendas a tu gusto, muchísimo mejor. Por eso nos hemos acercado al barrio tecnológico por excelencia: Akihabara. Y nos lo hemos pasado genial.

Hace un par de años pasamos por aquí unas horas, pero acabamos agotados tras ver tres o cuatro tiendas de la calle principal (porque queríamos ver todo - todo, obviamente). Pero ahora, sabiendo bien de qué va el tema, sólo con pasar por delante de la tienda de turno ya vemos si merece la pena o no. La experiencia siempre da puntos!



En este barrio también hay locales temáticos y curiosos, pero nos hemos quedado con uno que servía una especie de fondues de helado. Nos ha gustado mucho aunque irónicamente lo mejor han sido los tés Matcha (en este país están de auténtico escándalo!)



También hemos pasado por Asakusa y sus callecitas junto al templo Senso-ji (llenas de puestos de comida, ropa, recuerdos... y de gente). Hemos pillado alguna cosa, pero lo mejor ha sido poder hacer fotos al atardecer de su preciosa pagoda de 5 pisos. Que bonita!! 



Siempre habíamos querido ver el famoso barrio de Ginza en todo su esplendor. Y es muy impresionante pero quizá recuerda tanto a esas calles de ciudad moderna de hoy (tipo Manhattan, por ejemplo) que en mi opinión le hacen perder un poco de encanto. A ver, no es que esté menospreciando la zona, sino que aquí no vamos a encontrar nada nuevo estéticamente hablando ni ese aire al  “Japón auténtico”. 



Y digo estéticamente de puertas para fuera. Porque en Japón la magia tiene lugar dentro. Y los locales serios donde saben atender al cliente de manera exquisita nunca van a publicitarse con colores chillones ni casi carteles. Unos simples kanjis ya nos lo dicen todo. Aunque hay que estar atentos o el local no llamará la atención y no lo encontraremos. Esto es justo lo que nos ha pasado con el restaurante Kisoji. Google Maps me indicaba su localización perfectamente pero no me decía que estaba en la 5ª planta de un edificio a la que sólo se podía acceder en ascensor. Ha sido una amable lugareña la que, al vernos con cara de confusión, se ha ofrecido a ayudarnos y nos ha sacado de dudas. De verdad lo de este país es digno de admiración. 

En el restaurante hemos sido (una vez más) los “amables exóticos”. Nos habían recomendado este local para probar esa especie de fondeu japonesa, el famoso shabu-shabu. Ojo, lectores, que esto no tiene que ver con queso fundido, sino con un puchero enorme de agua hirviendo en el que se echan verduras y carne, para después mojarlo en platitos de varias salsas (cacahuete + sésamo y/o soja japonesa). 

Pero obviamente no sabíamos que este plato tiene su orden y su técnica. No pasa nada: las camareras de kimono elegante nos han ayudado un montón y hasta les ha parecido simpático que seamos españoles. También a los clientes de la mesa de al lado, que al final han terminado charlando con nosotros. Que buen rollo, por favor!! 



Al salir del restaurante (con una enorme sonrisa en los labios) hemos paseado un poco por el barrio y nos hemos encontrado con otra zona de alumbrado navideño, con un pequeño montaje de luces y sonido bastante chulo. 

Ay. Qué rápido se nos están pasando los días. Demasiado rápido!!

Buenas noches!

Tokyo 2019 - 17 NOV (dia 4)



El Palacio Imperial se encuentra en el centro de la ciudad y aquí vive la familia real nipona. Creo que algunas estancias pueden visitarse en tour privado, pero nosotros nos hemos quedado hoy con los jardines (que, por cierto, son gratis). Aunque no hemos podido verlos al completo por obras, sí que hemos visto la zona del Jardín Ninomaru. A pesar de la cantidad de gente que había, no se nos ha hecho especialmente pesado. Preciosas las carpas de colores del estanque (por supuesto, ahí es donde se formaba el tapón de gente...)

A 12 minutos de la Puerta Otemon se encuentra el famoso Seimon Stonebridge, el puente de piedra por el que acceden el emperador y su familia (además de embajadores) a las estancias del palacio. Cuando hemos llegado hasta la zona frente al puente todo estaba lleno de orientales haciendo fotos sin parar. Nosotros hasta hemos dudado si sacar la cámara. No digo que no sea bonito, sino que no llegamos a entender esta locura de selfies con el puente de fondo. Supongo que a los europeos esto nos parece extraño porque tenemos construcciones parecidas (o mejores) de este mismo estilo. En fin. 



Después nos hemos acercado hasta Parque Yoyogi, el lugar preferido de muchos lugareños para pasar el domingo. Nosotros, para vivir mejor la experiencia, hemos hecho un pequeño picnic también con las cosillas que habíamos comprado previamente en una de esas tiendas Lawson. Nos lo hemos pasado genial, haciendo fotos y viendo cómo la gente realmente disfruta de los días soleados en la ciudad. Cosas curiosas: había un grupo de gente practicando acrobacias (bien podrían ser los del Circo del Sol) y un grupo de rockers muy divertido que no dejaba de bailar. Me encanta este parque!



Totoros para acompañar el té! No hay nada más kawaii  (cuqui) que el famoso personaje de Miyazaki. Pero si además está relleno de crema y te lo puedes comer... pues es lo más de lo más! Al suroeste de Tokyo se encuentra Shiro Hige’s Cream Puff Factory, un pequeño pero agradable salón de té donde se pueden tomar estos bollitos de crema tan ricos. Llegar hasta allí no es fácil sin GPS (gracias Google Maps, gracias SIM local!!!) pero merece mucho la pena poder pasar un rato agradable en esta casita tan sencilla como curiosa. Como tienen pocas mesas hemos tenido que esperar un poco, pero en cuanto te colocan el bollito en la mesa se te pasan todos los males. 

Por cierto, hemos pedido dos Chais para acompañar a los bollitos. Cinco minutos después se acerca el camarero agobiado y nos dice que como sólo les queda té para uno, nos dan dos vasos pequeños y no nos cobran nada porque “ha sido fallo suyo el no poder atender nuestras necesidades”. ALUCINANTE. De verdad que estas cosas sólo pasan aquí... y son dignas de admirar. ¿Alguien se imagina esto en la península, por ejemplo? 



Si. Hemos vuelto a Harajuku. Y esta vez hemos hecho pleno de cosas divertidas para comer, jeje!

En Long! Longer!! Longest!!! te lo ponen fácil si quieres vivir una experiencia culinaria propia de un dibujo animado. Sus sándwiches de “queso arcoíris” son lo más! Tienes que esperar un par de minutos para poder abrirlo y que salga el queso en una tira alargada - y preciosa para fotografiar, claro -. También de puede pedir una patata cortada entera en una única espiral y frita en un pinchito largo de madera. Buenísima!!! 

En Totti Candy Factory te hacen al momento algodón de azúcar de varios colores con forma cónica. Y son enormes!! En la foto creo que se aprecia bien el tamaño considerable que tiene...

Con todo esto queda demostrado que aquí los foráneos tenemos risas aseguradas para rato. Pero cómo nos gusta Japón, por favor!!! 

Tokyo 2019 - 16 NOV (dia 3)



En el S. XVII el famoso poeta Matsuo Bashō escribió en uno de sus haikus que el Monte Fuji era siempre bello incluso con niebla. Hasta ahora podíamos estar más o menos de acuerdo con esta afirmación pero este amanecer que se ve en la foto confirma que nada puede superar unas vistas despejadas. Lo mas impresionante es que estamos a 100 km de distancia (!!!)... y se distingue perfectamente esa cumbre cónica nevada. Tremendo. Por cierto, os ahorro la búsqueda: mide 3776 metros!



Hoy hemos visto los jardines de Rikugien. De haber estado vivo, seguro que Bashō habría escrito sobre ellos, pero resulta que estos jardines no se hicieron hasta un año después de la muerte del poeta. El recinto como tal duró poco y durante muchos años sufrió una época oscura de dejadez hasta que en el S.XIX el fundador de la actual compañía Mitsubishi, Iwasaki Yatarō, decidiera comprarlo y restaurarlo para después donarlo a la ciudad. Todo un gesto que le honra, sin duda, y gracias al cual hoy podemos disfrutar de este rincón de paz y armonía visual. 

Quizá por ser sábado nos hemos encontrado con más gente paseando por aquí pero no ha sido nada molesto, pudiendo hacer fotos sin problema y moviéndonos por todos lados a nuestro ritmo (definitivamente, las aglomeraciones son para Kyoto). 



De vuelta a la estación de metro hemos visto un local especialista en fideos de trigo sarraceno (soba). Al igual que en la taberna japonesa de anoche, en el Komatsuan no están acostumbrados a recibir mucho turista. Aún así nos han tratado con educación y nos han ofrecido el menú en inglés gustosamente. Otra cosa es que nosotros no estemos acostumbrados a comer estos fideos de tradición centenaria: parece ser que hay que comerlos rápido una vez que llegan a la mesa para poder degustarlos bien. Pero... como somos de fuera y lo de sorber fideos con ruido no lo llevamos nada bien, hemos sido más lentos de lo habitual - tanto que creo que nos han llegado a ofrecer cubiertos por si el hecho de tener palillos era un problema! En fin, risas aparte, hemos comido de lujo. Ñam ñam!!! 



Al norte de Tokyo está el parque Ueno. Es un recinto enorme en el que se encuentran varios museos importantes, unos cuantos santuarios y templos, además de un lago y... el zoo de la ciudad! Refugio de lugareños y turistas, si coincide un día de sol y buena temperatura, podemos tener la sensación de estar en un alocado hormiguero multicultural. 

Aunque no hemos visto el parque entero, sí que nos ha dado tiempo a descubrir el santuario de Hanazono Inari (ver foto). Qué maravilla contemplar de nuevo en directo esos fantásticos  torii rojos que tanto nos emocionaron en Kyoto.



Volvemos al alboroto tokyota en la zona de Ameya Yokocho, un montón de callejuelas peatonales con puestos de comida y ropa al más puro estilo nipón. Es simpático escuchar el griterío de los comerciantes sin tener ni idea (en muchos casos) de lo que quieren vender. Hemos visto pescados rarísimos, incluso unos que nos pusieron en la cena de anoche como entrante (por fin hemos descubierto que se llaman shirasu - se parecen a nuestros chanquetes). 



Hablando de pescado, existe un dulce típico japonés que tiene esta forma. Se llama taiyaki y se trata de una oblea rellena de pasta de judía roja. Lo hemos probado por primera vez en este mercadillo y ha sido una agradable sorpresa. Por cierto, ver cómo los preparan también es muy curioso, aunque desde el otro lado del cristal el artesano se esté riendo al ver nuestras caras de asombro, jeje!



Aunque en este país no son muy navideños, sí que pueden encontrarse espectáculos de luces propios de la época. En el centro comercial Caretta Shiodome han puesto esta vez uno con temática de Aladdin (el de Disney, sí) que no está nada mal. Hay varios pases cada hora y está bastante currado. Recomendable especialmente si pilla de paso (porque si no, puede estar algo a desmano).

En fin, ahora a descansar, que ya es hora.
Nas nochezzzz...





Tokyo 2019 - 15 NOV (dia 2)


Todas las ciudades, por muy grandes que sean, tienen sus pequeños rincones para desconectar del asfalto y el ruido. En el caso de Tokyo, y fuera de los grandes parques urbanos, existen pequeñas joyas históricas lejos del radar turístico que merecen mucho la pena visitar. Por eso no podíamos desaprovechar la oportunidad que nos brinda un día tan soleado y nos hemos acercado hasta los jardines de Koishikawa Korakuen

Ha sido una auténtica suerte poder llegar casi a primera hora y pasear sin prisa pensando sólo en lo bonito que era todo. No había casi nadie así que las fotos han quedado muy bien. De haber tenido otras temperaturas en esta época del año, el parque habría lucido mucho más otoñal (esa mezcla de arces, gingkos y zelkovas del Japón lo confirma) pero bueno, tampoco está mal así. 



Tanto caminar entre árboles nos ha abierto el apetito bastante pronto. No hemos dudado ni un segundo en pillar de nuevo el metro para quitarnos la espinita que se nos quedó clavada ayer: hemos vuelto a la zona de Harajuku para comer (hoy sí!!) en el divertidísimo Kawaii Monster Cafe de Harajuku. Y por fin hemos
probado esa comida tan alocada que tienen. Lo que se ve en la foto es una hamburguesa con forma de monstruo y el cocktail de detrás intenta imitar un experimento científico. De postre hemos pedido helado con trozos de bizcocho - todo de colorines, como si fuera comida para animales, jajaja!!! No será la mejor comida del mundo pero sí la más rara y simpática. Además, hemos pillado parte del espectáculo en directo que hay todos los días y nos hemos echado unas buenas risas. Larga vida al frikismo japonés!!! 



Para bajar tanto colorante artificial (y reencontrarnos con la naturaleza) hemos ido hasta el santuario Meiji, que se encuentra a pocos minutos del restaurante y es el más importante de la ciudad. Un gran torii de madera nos da la bienvenida... y un montón de gente también, claro. 

Nos hemos encontrado, además, con muchas familias porque hoy 15 de Noviembre se celebra el Shichi-Go-San. Literalmente significa “tres, cinco, siete” y en ella los niños de esta edad empiezan a ser más conscientes de su papel sintoísta. Por ejemplo, a los niños de 5 años se les viste por primera vez con el tradicional hakama y a las niñas de 7 se les cambia parte del kimono para que ya no sea tan infantil. Según parece, los ritos varían un poco según la zona, pero básicamente es una manifestación de crecimiento dentro de su creencia. Muy curioso, de verdad.



Casi de me olvida! Junto a la entrada del santuario se encuentra el precioso edificio de la estación de tren de Harajuku. Se construyó a principios de S.XX y, aunque sufrió los implacables ataques de la 2ª Guerra Mundial, se volvió a reconstruir años después y hoy podemos disfrutar de ella y de su fantástica fachada. Eso si, ahora se encuentra de reformas y ampliación para poder adaptarse a la cantidad de gente que se espera para las Olimpiadas del año que viene (no quiero ni imaginármelo!)



Para cenar nos hemos acercado a los locales que están junto al hotel. Hay una gran variedad pero nos ha llamado la atención el Yakitori Isshobin. En esta   Izakaya (taberna típica japonesa) hemos comido yakitori (pequeñas brochetas) de diferentes partes del pollo, además de rebozado de queso y gambas. Muy bueno todo!!! 



Terminamos el día con estas vistas desde la habitación... y esa sombra al fondo del gran Fujisan (que no “yama”!!!). Ayer nos enteramos que en días despejados se podía ver desde Tokyo pero nos pareció un tanto loca la idea. Y resulta que efectivamente es así. Que pasada!!! A ver si con un poco de suerte se mantiene el tiempo sin nubes y mañana podemos verlo bien. Crucemos los dedos!!

Buenas noches!! 






Tokyo 2019 - 14 NOV (dia 1)



Bienvenidos a Japón, sí...!!! 

Después de muchos meses de espera, por fin podemos pisar tierras niponas de nuevo. El vuelo ha sido via Londres (como la otra vez) pero esta vez sí hemos probado el B787Dreamliner y, sin duda, la experiencia como viajero ha mejorado muchísimo (sin ir más lejos, no hay cortinas de plástico en las ventanillas, sino un botón con el que regulas la opacidad del cristal - prometo subir foto a la vuelta! -)



Como esta vez no nos va a hacer falta el Japan Rail Pass, hemos preguntado en el stand de turismo por el Narita Express y nos han ahorrado un tiempo precioso al decirnos que en el stand que estaba a unos 10m en el hall de llegadas precisamente nos lo podían gestionar. Minutos después ya teníamos nuestros billetes de i/v a Tokyo (comprándolos así el ahorro de dinero es considerable!). Por supuesto, para la vuelta tendremos que pasarnos el día antes de regresar para confirmar el horario de tren que queremos.



El trayecto al centro dura casi una hora, pero teniendo WIFI gratuita el tiempo pasa mucho más rápido. El check-in en el hotel también ha ido sin problemas así que, tras una buena ducha (muy necesaria con estos 23°C), nos hemos acercado hasta Harajuku. Allí hemos comido en “Eggs & Things”, un restaurante hawaiano donde hemos comido súper bien. Lo que se ve en la foto es un yakitori de pollo con huevos revueltos y patatas al horno. Sencillamente espectacular. Y el trato... en fin, sobresaliente. Viva el standard de calidad japonesa!!!!




Y, de postre, nos hemos tomado un par de helados de figuritas de animales. Una monada! (o, como dicen por aquí, “kawaii”). Es imposible resistirse a sus encantos: pasar por la tienda y ver lo bonitos que quedan es sinónimo de compra segura. 

Recordatorio: la tienda en cuestión se llama Eiswelt Gelato - es pequeñita y está justo frente al Asics gigante de Takeshita Dori. 



Mirando de nuevo las notas y la guía de la ciudad, me da la sensación de que no nos va a dar tiempo a ver todo lo programado. Este país es tan diferente al nuestro que todo te llama muchísimo la atención - olores, sonidos, la propia gente! -. A ver qué ritmo tenemos mañana pero bueno... no hay que olvidar que estamos de vacaciones! Mejor ver dos cosas que muchas y de mala manera.

Buenas noches!

Recordatorio: los tickets de metro para turista de 24, 48 y 72h sólo se pueden comprar (previa presentación del pasaporte) en algunas estaciones de metro. En Otemachi, hay que ir a la oficina de la salida E1.

P.D: por problemas técnicos, me veo obligada a escribir estas líneas desde el móvil. Espero que el resultado no sea muy nefasto. 

Japon 2017 - 22 NOV (dia 9)

A las 7:15AM ha salido el Narita Express de la estación central de Tokyo. Puntual como el mejor reloj suizo. O como todos los trenes de este país, da igual el tipo que sea. Nunca habíamos visto nada parecido.

Como la estación es un laberinto de plantas, pasillos y escaleras mecánicas, ayer hicimos bien los deberes preguntando y comprando los billetes (que ya se acabó el chollo del JR Pass, snif!). Fuimos directamente a la oficina de compra de billetes de la JR - no nos atrevimos con las máquinas expendedoras de billetes (kenbaiki) por si acaso metíamos la pata.

Importante: el Narita Express utiliza las mismas vias de la linea Sobu, así que lo mejor es seguir las indicaciones de esta línea y en breve aparecerán con otra del avión indicando que es la línea del aeropuerto. No es complicado, pero conviene mirar bien todos los carteles y llegar con margen amplio de tiempo porque, repito, aquí son puntuales a más no poder y a la mínima te puedes llevar una desagradable sorpresa.

Casi una hora después, hemos llegado al aeropuerto. Aquí ya no hay peligro de equivocaciones: todos los carteles tienen sus indicaciones en inglés y japonés, y todos los que trabajan allí, si no dominan 100% el idioma foráneo, al menos lo chapurrean decentemente para hacerse entender. 

Hemos comido algo, para después hacer unas comprillas de última hora. Por cierto, aquí las tarjetas de crédito / débito no han fallado ni una sola vez. 

El vuelo ha despegado bastante puntual. Eso sí, en una distancia de 10.600 km (que ya se dice pronto!!), han sido 14 horas y media del tirón. Visto así de repente puede parecer una locura, pero además de aprovechar para dormir, hay tiempo para comer, charlar, ver películas y series, jugar... vamos, que no hay que agobiarse. 

Otra cosa es el cansancio que tienes al salir por el finger, especialmente si no has dormido lo suficiente y te has puesto a ver películas como si no hubiera un mañana. Pero quizá sea así mejor, para luego pillar la cama pronto y no sufrir al día siguiente las maldiciones del jetlag! 

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P.D:  "MADE IN JAPAN collection"

Este ha sido uno de los viajes más alucinantes que hemos hecho. No sólo teníamos unas ganas locas de visitar el país, sino que ha sido un choque cultural brutal en muchos aspectos. Voy a empezar a enumerar unas cuantas cosas que creo que no dejan indiferente a nadie!

1. La taza del WC es lo más. 

Da igual que sea hotel, centro comercial o servicio público: casi todos los retretes modernos son MUY modernos. Japón ha dejado de lado sus letrinas de toda la vida para incorporar mandos electrónicos con asiento calefactado y chorritos de agua para las partes íntimas. Parece una locura, pero después de varios días usándolos, se crea un efecto enganche y ya no puedes estar sin ellos. Snifff...

2.  WCs con sillitas para niños

Algunos servicios de chicas tienen una pegatina en la puerta en la que se ve una mujer y un niño pequeño sentado. Eso indica que dentro hay este interesante asiento de plástico en el que poner a tu peque mientras haces tus cositas sin interrupciones. Así como lo anterior me parece de dificil implantación en nuestro país, esto sí que podría funcionar sin problemas. Cuántas veces tenemos que ver (y escuchar) situaciones incómodas dentro de los servicios... y resulta que la solución está en este pequeño asiento de rincón. Un 10 para la mente pensante!!
...

3. Máquinas de vending en cualquier sitio

En cuanto pisas suelo japonés te das cuenta de que las luces que hay a tu derecha (por ejemplo) no pertenecen a un cartel luminoso. No. Es una máquina de vending, llena de colores, que te invita a tomar algo. No es broma. En cada esquina casi hay una máquina y generalmente de bebidas. Supongo que esto comenzaría un verano de mucho calor y ahora están por todos lados, a veces sin venir a cuento. Por ejemplo, qué sentido tiene instalar una junto a este altarcito?

4. Si el producto es bueno, se vende solo. Literal.

En lo alto de un monte, junto a varios santuarios y pequeños altares sintoístas, aparece esto tan extraño. Se trata de una cazuela con varios huevos hervidos. Ningún tendero alrededor. Por 80 yenes (0'62 Euros), te puedes llevar uno. Sólo tienes que dejar el dinero en el platito y ya tienes proteína asegurada en tu comida! Esto en otro países sería impensable, pero aquí es muy normal. De hecho, recuerdo un documental en la TV en el que un señor recogía hortalizas de su huerto, las colocaba en un puestecito de madera con su precio, y la gente lo compraba dejando el dinero sin problema. Que cosas.

5. El tamaño del Parking no importa

Tienes un trozo de acera vacío delante de tu casa y no sabes qué hacer con él? Monta un parking! Aunque sólo quepan 4 coches (o 1, que también los hemos visto). Pones un sistema de cables sofisticado, un cartel luminoso bien resultón, y por último un cepo grandote en el suelo que se levanta para que no ocurran cosas raras con los coches. No está mal, eh?
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6. Aquí no hay (casi) paro

Con una ridícula tasa del 2,8%, Japón es de los países donde más posibilidades hay de tener trabajo. Otra cosa es que sea un tanto extraño, como el tipo de la foto que regula el tráfico con traje de luces. También hemos encontrado gente en las estaciones cuyo trabajo es decirte por qué pasillo tienes que seguir para no perderte. Es como si prefiriesen el factor humano antes que un cartel o una máquina. No sé si esto funcionaría fuera del país.

7. Taxis... elegantes?

Sorprende ver en plena calle un coche negro, con conductor de gorra negra, como sacado de los años 20, cuyo interior está recubierto de una especie de ganchillo blanco. Los coches te esperan con la puerta abierta que se cerrará AUTOMÁTICAMENTE en cuanto subas. Por un momento parece que es el coche de Norma Desmond en "El Crepúsculo de los Dioses".

8. Vagones SÓLO para mujeres

Usados entre semana a la hora punta, estos vagones intentan dar respuesta a todas esas afectadas por tocamientos y fotos indebidas que se hacen cuando el vagón está a reventar. Aquí los acosadores se conocen como chikan y las víctimas suelen ser jovencitas y menores de edad. 
...


9. Linternas cargadas en cada habitación

Como ya sabemos, la actividad sísmica en Japón es altísima y sus habitantes tienen que "esperar lo inesperado" en cualquier momento. En todas las casas, tiendas y habitaciones de hotel, existen linternas cargadas que en cuanto las coges se iluminan. Es fácil encontrarlas en caso de apagón total. Y es que, tal y como está el panorama, la seguridad es lo primero. Además en las escuelas enseñan cómo protegerse en caso de terremoto y en los hoteles dejan muy bien indicado qué hacer cuando llegue el caso. 

10. Todo es muy "cuqui"

Si hay que adornar algo, será con colores llamativos, con florecitas, con lacitos. Todo muy tierno y achuchable. Exactamente igual que sus dibujos animados. En qué otro pais del mundo podríamos encontrar unas sosas y frías escaleras mecánicas estampadas con florecitas? Por eso no extraña nada que Hello Kitty aparezca en casi todos lados, inspirando ternura y una medio sonrisa de "qué bonito todo".

11. Japon es el paraíso del KIT KAT

Aquí se conoce como "kit-to kat-to" y se debe de consumir a toneladas, junto con los otros tropecientos dulces locales. Resulta que hay más de 200 sabores disponibles en este país y los turistas se vuelven locos por probar la mayor cantidad de ellos. Hace poco han sacado incluso una edición especial con los alimentos representativos de cada zona y así se pueden encontrar, por ejemplo, kitkat de fresas tochiotome de la Prefectura de Tochigi, el de pasas al ron de Tokyo, el de patata dulce morada de Okinawa o el de melón Yubari de Hokkaido. Tela, eh??
Más info de sabores... [AQUI]

12. Aquí me siento, aquí me duermo.

Es fácil encontrarse en el tren o el metro a un lugareño dormido aunque bien podría ser en cualquier parte, incluso en el trabajo. A nosotros nos sorprende un montón, pero en Japón no está mal visto. Es más, la práctica se conoce como "INEMURI" y se considera una consecuencia directa de trabajar duro.

Por cierto, como no está mal visto, si el de al lado se inclina hacia tu hombro, no te queda mas remedio que aceptarlo y esperar a que buenamente abra los ojos. Imagino que será un honor tener un contacto tan cercano con alguien tan entregado a la causa laboral!

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En fin, con esto y un bizcocho, hasta el próximo viaje a las ocho, jaja!

Arigato gozaimasu!!

Japon 2017 - 21 NOV (dia 8)

Con sus más de 39 millones de habitantes (sí, si, "millones"), Tokyo es esa mezcla raruna entre lo clásico y lo moderno, lo ruidoso y lo callado, lo estridente y lo casi invisible. Por eso, en medio de cuatro calles y rodeado de edificios, te puedes encontrar con un templo budista como el de Senso-ji. El único problema es que con la cantidad de gente que pulula por aquí, es complicadísimo sacar una foto decente y, por supuesto, también es una prueba de fuego atravesar el ejército de pequeñas tiendas junto al templo y no comprar (ni comer) nada. Todo te atrae y todo es fotografiable, así que, al igual que en la zona de Kiyomizudera de Kyoto, unos pocos metros se convierten en horas empleadas en mirar y rebuscar. 

Si los cantos de sirena pueden con uno y finalmente decides probar comida rara y nueva, cualquier puesto te vale. Nosotros hemos tomado mitarashi dango, unas bolitas dulces de arroz que  estaban muy ricas y, como no se puede comer mientras caminas, nos hemos quedado un ratito en un pequeño rincón adaptado para ello dentro de la caseta de comida (en la foto, se ve a una pareja al fondo comiendo precisamente en este sitio). Después, en las callecitas de Asakusa, ya si hemos entrado en un restaurante (muy viejo, como sacado de los años 50), donde hemos tomado pescado y gambas con ensalada, sopa miso y arroz por un precio de menú del día en España. Estupendo, oiga!

Por la tarde hemos estado un poco en Akihabara, el barrio de la electrónica, manga, y muchas frikadas. Aquí cada tienda es un universo en sí mismo y, como no tengas muy claro lo que estás buscando, se te pasará el día sin enterarte. Hay tiendas con tantas cosas y con pasillos tan estrechos, que tienes que andar por los pasillos casi de lado y con cuidado para no golpear cosas con la mochila o el bolso. Impresionante, de verdad. Nosotros no teníamos mucho tiempo (tampoco era éste el viaje para ello) y sólo hemos podido ver un poco por encima la calle principal, pero el entramado de callecitas que se esconden justo detrás parece que promete y queda ya apuntado para un futuro siguiente viaje.

Y hemos pasado las últimas horas en Tokyo cenando en Sushi Aoyagi. Hemos probado uno de sus menús especiales y ha sido toda una experiencia: local silencioso, servicio muy atento, presentación fantástica y sabores nuevos (algunos ha sido imposible quedarse con el nombre). Destaco, quizá por su presentación y sorpresa, el plato que se ve en la foto, con dos trozos de pescado (salmón y caballa), con unas pequeñas palomitas de trigo (!!!) presentadas en su tallo. Es genial!!

La cena, además de estupenda, ha supuesto mi reconciliación con el sushi en este país y también el broche final del viaje. En escasas horas saldremos del hotel y pillaremos el Narita Express (N'Ex) hasta el aeropuerto, donde nos espera un laaaaargo viaje de regreso a casa. Esperemos no tener incidencias.

Buenas noches, konbanwa!