A un par de horas hacia el norte desde Fort Bragg se encuentra el Humboldt Redwoods State Park. Dicho así suena un poco rimbombante pero puedo asegurar que podría tener ocho palabras más en el nombre y aún así se quedaría corto para reflejar toda la majestuosidad que hay concentrada en él. Y todo porque su carretera principal, la que cruza de Norte a Sur, es una de las maravillas de California (o de todo el país). Es la famosa Avenida de los Gigantes y recorrer sus casi 50 kilómetros es ES.PEC.TA.CU.LAR.
Nosotros lo hemos hecho de Sur a Norte, empezando en Phillipsville. Hay un poste informativo donde se puede pillar un mapa en papel y el recorrido consiste en conducir entre grandes arboledas de redwoods. Así de simple y así de bonito.
Y estos redwoods… ¿son sequoias? Pues sí y no. Digamos que son parientes cercanos pero poco más. A diferencia de las sequoias, éstos más altos (sorpresa!), suelen estar relativamente cerca de la costa, sus hojas son planas en forma de aguja y su corteza es de color marrón oscuro. Fin de la lección de botánica, jaja.
Siguiendo el mapa hemos hecho unas cuantas paradas casi por instinto (porque desde luego los carteles brillaban por su ausencia). Al menos no había mucho jaleo de coches y hemos hecho un montón de fotos sin problema. De hecho, costaba esperar a que llegara uno para que se viera bien la diferencia de tamaño (si se amplia la foto se entiende perfectamente lo que quiero decir)
En el centro de visitantes hay información sobre el parque y sus inicios (básicamente era una atracción para los primeros lugareños, que se dedicaban a sacarle rendimiento de diferentes maneras). Al igual que sucedió con otros bosques de California, en cuanto la avaricia y el dinero pusieron en marcha su maquinaria, muchos naturalistas concienciados con el tema lograron convencer a diferentes politicos y así parar a tiempo el inminente desastre ecológico. Gracias a ellos hoy tenemos este disfrute de la naturaleza… y esperemos que así sea por muchas generaciones más.

Seguro que a más de un entendido del cine familiar se le habrán venido a la cabeza las escenas de “Star Wars VI: el retorno del Jedi” que se desarrollan en los bosques de la luna de Endor (aquella donde vivían los simpáticos Ewoks). Y no iría muy desencaminado, pero no fue en este parque donde se rodaron aquellas famosas escenas sino en otro lugar mucho menos transitado (afortunadamente). Se trata del Grizzly Creek Redwoods State Park y hasta ahí nos hemos acercado aprovechando su relativamente corta distancia con el otro parque. Hemos hecho una pequeña ruta entre redwoods preciosos y helechos enormes, mientras evocábamos escenas de la mítica película. Y aunque estábamos solos, con una señalización casi inexistente, hemos completado la ruta sin problema. Fantástico!
Con un montón de fotos y emociones hemos llegado hasta nuestra siguiente parada en Mckinleyville. Nos esperan unos días interesantes por delante, pero ahora toca dormir y reponer fuerzas para el resto del viaje.
Buenas noches!
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