Mostrando entradas con la etiqueta Colorado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Colorado. Mostrar todas las entradas

Colorado 2024 - 23 NOV (día 7)

El otro día mencionaba que mucha gente venia al oeste del país en busca de oportunidades y hoy tengo que hablar de Adolph Kuhrs, un joven que en 1868 llegó desde Alemania a Nueva York en busca de un futuro mejor. No conocía el idioma pero sí sabía ingeniárselas para sobrevivir así que, tras varios intentos en la ciudad y después en Chicago, finalmente llegó a Denver para poner en marcha un negocio que conocía perfectamente: la elaboración de cerveza. Para entonces su apellido ya había cambiado a Coors y, lo que empezó en Golden como un pequeño negocio junto a las Rocosas, hoy es un imperio gigante conocido en todo el mundo.

Esta mañana hemos estado visitando la fábrica de cerveza Coors y nos lo hemos pasado genial. Por cierto, que al estar en un edificio donde hay trabajadores, hay que seguir un protocolo bastante específico, sin poder pasar bolsos ni mochilas. Al menos 15 minutos antes de la hora programada, hay que llegar al parking y allí pre-registrarse. Después hay que esperar en una zona techada al autobús lanzadera que te deja junto al edificio principal. Una vez allí, hay otro mostrador donde comprueban que tienes más de 21 años (que es la edad mínima legal para tomar alcohol). Y por último un guía muy simpático te lleva por salas y pasillos mientras cuenta la historia de cómo se elabora la cerveza y cómo su fundador llegó hasta donde llegó. 

Ah… que se me olvida! Durante los 90 minutos que dura la visita puedes probar hasta tres cervezas de las que se elaboran en la fábrica. Menos mal que hoy habíamos desayunado mucho a conciencia porque si no, salimos de la fábrica haciendo la croqueta…

Al salir de la fábrica hacía buenísimo (19ºC… increíble!), así que hemos dejado los abrigos en el hotel y nos hemos dado una vuelta por el centro, que estaba muy animado. Así hemos descubierto junto al río el Golden History Museum & Park, un museo que permite conocer la historia de este asentamiento, sus tradiciones, y algunos habitantes destacados. A nosotros nos ha gustado pero seguro que a los lugareños les resulta mucho más interesante. 

El museo tiene además una parte en exterior (al otro lado del río) donde se pueden ver algunos edificios de madera del S.XIX que, antes de que se derrumbaran, los trasladaron a este parque para que todo el mundo pudiera disfrutar de ellos. Por supuesto el interior está perfectamente conservado: sólo hay que mirar por las ventanas para quedarse maravillado ante los objetos de la época. Por un momento me he acordado de aquel pueblo fantasma que vimos hace ya unos cuantos años en otro viaje.

Para ser sábado por la noche aquí ha desaparecido la vidilla que había tan sólo unas horas antes. A lo mejor todos están en el concierto country que empieza en breve en uno de los bares de la calle principal. Nosotros no tenemos cuerpo para tanto espectáculo nocturno pero tampoco tenemos la ropa adecuada: todos los que entraban en ese local vestían con sombrero, cazadora y botas de cowboy. Qué cosas.

En fin, vamos a descansar que mañana nos espera un laaaaargo día por delante.

Buenas noches!


Colorado 2024 - 22 NOV (día 6)

A principios del S.XIX, lo que se conocía como Estados Unidos estaba en plena expansión hacia el Oeste. Poco a poco iba haciéndose con más territorios pero el proceso era lento y costoso. Cuando la ciudad de Santa Fe pasó a manos estadounidenses, su ubicación en la frontera hacía que llevar suministros hasta la zona fuese complicado. Se estableció entonces el “Santa Fe Trail”, una ruta comercial que partía desde la ciudad de Independence y que, además de atravesar llanuras áridas, cruzaba parte de Comanchería (territorio perteneciente a la tribu Comanche) con el consiguiente coste para el convoy. 

En mitad de esta ruta (y en la frontera con México) se estableció Bent’s Fort. Éste era un “trading post”, es decir, un asentamiento fortificado donde se intercambiaban bienes materiales y servicios. Aquí venían varias tribus para intercambiar las pieles de bisonte por textiles ingleses, los comerciantes podían conseguir munición para continuar su camino y las carretas podían arreglarse después de tanto traqueteo por las llanuras. Lo importante era hacer negocio y daba igual la procedencia del viandante. Si no sabías el idioma, te hacías entender por signos. El fuerte ofrecía comida, alojamiento y, por supuesto, protección ante los diferentes elementos. 

La visita ha sido muy instructiva e interesante. Era un tour guiado y, junto con otro lugareño, nos han explicado todo estupendamente. 

Por cierto, el fuerte que vemos hoy es el resultado de una reconstrucción de los años 70. Con la expansión del ferrocarril el fuerte se había abandonado y no quedaban más que las ruinas. Qué bien que se decidiera levantar de nuevo con los testimonios que dejaron muchos de sus usuarios en sus respectivos diarios. 

Tras la visita, hemos empezado el viaje hacia el norte parando, eso sí, en Pueblo para comer. Lo que no esperábamos era pillar tanto tráfico en la zona de Colorado Springs y, sobre todo, en Denver. Quizá es que es viernes. O quizá es que siempre es así a esa hora. En todo caso, cuando hemos aparcado en Golden estábamos con mucho cansancio encima. 

Por suerte hemos encontrado un pequeño local de comida argentina que nos ha subido el ánimo. Sus pequeñas empanadas nos han sabido a gloria (diría que son las mejores que hemos probado hasta ahora!). San Telmo Market & Deli ofrece productos argentinos recién hechos pero también puedes comprar refrigerados, mate y hasta ropa de la selección argentina de fútbol. Todo un descubrimiento!

En fin, vamos a descansar que ya toca

Buenas noches!


Colorado 2024 - 21 NOV (día 5)

Es de sobra conocido que en este país tan inmenso, con tantos ecosistemas y diferentes climas, podemos encontrar muchas zonas desérticas. Pero lo que cuesta imaginar es que en plenas Rocosas de Colorado, existan las dunas más altas de toda Norteamérica. Great Sand Dunes National Park es quizá uno de los parques nacionales más infravalorados y, sin embargo, tiene un encanto que le hace único. Gracias a la combinación de montañas, viento y agua, las dunas se esculpen lentamente y permiten ser exploradas como si se tratara del propio Sahara. 

En primavera y verano el deshielo hace que aparezca Medano Creek, un arroyo que cubre buena parte de la explanada entre el aparcamiento principal y la primera línea de dunas. En el Centro de Visitantes hemos visto un video con un montón de lugareños (especialmente niños) dándolo todo entre la arena y el arroyo. Pero justo ahora en Noviembre todo está seco y hemos tenido la tranquilidad de poder recorrer todo el lecho del arroyo sin problemas. Nos lo hemos pasado como enanos haciendo fotos y vídeos. Y la nieve de fondo quedaba muuuy bien. 

Por cierto, caminar en las dunas cansa y mucho. Aunque teníamos un pequeño picoteo para no desfallecer en el parque, al salir hemos ido hasta Alamosa para comer en Emma’s, un restaurante mexicano de comida casera. La verdad es que no teníamos ni idea de qué esperar (lo hemos elegido al azar) y nos ha sorprendido gratamente. Hemos pedido una ensalada y una “pizza burrito”. Menudo acierto! Sabor intenso y productos de primera calidad. La anécdota del día ha sido cuando, al preguntarnos de dónde éramos, resulta que Mona, la dueña (y cocinera) del local, adora nuestro país y casualmente este domingo viaja para allá para visitar a una amiga en Murcia. Increíble, de verdad. 

Mas info del local -> enlace de artículo [AQUI]

De vuelta al hotel hemos disfrutado aún más del paisaje, recordando las risas de esta mañana entre las dunas. A pesar de las temperaturas tan bajas, el sol hace que todo se haga más llevadero y, en general, estamos teniendo mucha suerte. A partir de mañana ya hemos visto que suben las temperaturas pero también nos moveremos a otra parte del estado de Colorado y notaremos mejoría (= el otoño dejará de ser tan invernal)

A descansar ya. 

Buenas noches!


Colorado 2024 - 20 NOV (día 4)

Cuando los pobladores del Este del recién creado país vinieron por estas tierras en busca de oro y fortuna muchos se encontraron con la frustración de no poder alcanzar su objetivo rápidamente. Había que ganarse la vida como fuese. En 1881 los hermanos Pickett tuvieron la inmensa fortuna de dar con una cueva que les daría dinero fácil y que se convertiría en una de las primeras atracciones geológicas del estado. En lo alto de Williams Canyon construyeron un acceso atractivo para los turistas y, con el tiempo - especialmente en estos últimos años -, la oferta de Cave of the Winds se ha ampliado con cafetería, tienda de regalos y un parque de aventuras (tirolina, via ferrata, rocódromo,…). 

Nosotros sólo hemos visitado la cueva y la verdad es que está muy bien. Además sólo éramos un grupo de 4. En comparación con otras, aquí hay que agacharse bastante en algunos momentos y subir/bajar varios tramos de escaleras (algunas empinadas y estrechas) así que, si uno no está muy ágil, mejor que se quede en la cafetería haciendo fotos desde el cañón (que no es mala opción, porque las vistas son espectaculares). Como decía en el párrafo anterior, esto era una atracción turística desde hace más de 100 años y, como ya sabemos, entonces la sensibilidad hacia la conservación geológica era mínima o nula. De hecho, en una de las salas una estalactita tiene un brillo intenso y extraño debido a las miles de veces que se tocaba porque “daba suerte”. Hoy obviamente no puedes ni acercarte a las paredes pero está bien que recuerden estas cosas para concienciar a las futuras generaciones.

Dejamos la zona de Colorado Springs y nuestra siguiente parada nos esperaba en Pueblo (sí, sí… es un pueblo que se llama “Pueblo”). Aquí hemos visitado Rosemount Museum, una casa histórica enorme de 1893 que es una auténtica joya. Pertenece a la familia Thatcher - que no tiene nada que ver con la afamada primera ministra británica - y fueron ellos quienes consiguieron muchas mejoras para aquel asentamiento que se había formado a partir de varios centros de intercambio comercial (los “trading posts”). 

Todas las visitas a la casa museo son guiadas por voluntarios que se desviven por contarte la historia del edificio y de la propia familia. No se pueden hacer fotos del interior (una pena, lo sé) por eso hay que aprovechar bien la estancia y mirar todo con detalle para que el recuerdo se fije bien. Por cierto, a mitad de noviembre se pone ya la decoración navideña y le da un toque increíble. A nosotros nos ha dejado con la boca abierta.

Terminamos el día en Walsenburg. Aquí no hay nada especial, simplemente nos sirve como base de operaciones para lo que haremos mañana. Toda esta zona se nota mucho más árida y plana, pero no deja de ser curiosa para unos europeos acostumbrados a la variedad geográfica.

Buenas noches y hasta mañana!


Colorado 2024 - 19 NOV (día 3)

No ha fallado la previsión: esta mañana han caído copos de nieve. Lo bueno es que no ha sido tan escandaloso como esperábamos y sólo ha cuajado en las montañas. Así que hemos seguido con nuestro itinerario y nos hemos acercado hasta Garden of the Gods (= “el jardín de los dioses”). Aquí ya estuvimos hace años, aprovechando el viaje a las Montañas Rocosas, pero entonces vimos muy poco porque hacía demasiado calor. Ahora tampoco es que hayamos visto mucho más pero por lo menos no había casi nadie en el parque y las fotos han quedado estupendas. 

Por cierto, gracias a que la carretera que va desde el centro de visitantes hasta el parque estaba de obras, hemos entrado por el acceso sur y así hemos descubierto el enorme “Trading Post”, la tienda de regalos más antigua de Colorado, creada en 1929. El local es inmenso (ha habido un momento que nos hemos despistado y casi no nos encontramos!) y tienen mogollón de cosas para comprar, pero también hay una zona donde poder comer. No hemos podido resistirnos y hemos pedido hamburguesas de bisonte, la especialidad de la casa. Estaba muy buena aunque nos ha costado quitar de la mente las imágenes del viaje del año pasado, cuando los veíamos en libertad… ay ay!

De vuelta al centro hemos visitado el Pioneers Museum. Se encuentra en un edificio histórico de 1903 (la ciudad se fundó en 1871) y contiene varias exposiciones permanentes con las que se pueden aprender muchas cosas sobre la historia y los personajes importantes de la ciudad. Por ejemplo, al estar a más de 1800m de altitud junto a las Rocosas, el aire se consideraba muy puro e ideal para los enfermos de tuberculosis con lo que se convirtió en un destino perfecto para el tratamiento de la enfermedad. Ah, aquí también estuvo haciendo experimentos Nikola Tesla (de hecho, esto sale en la película “El Prestigio - el truco final”). 

No nos hemos complicado mucho para buscar restaurante para cenar: hemos vuelto al Lumen8. Estábamos demasiado cansados y no nos apetecía volver al hotel con las temperaturas bajo cero. Así que hemos subido a la 8ª planta y hemos pedido esta vez salmón y pollo. Estaba todo muy bueno pero, cada minuto que pasaba, nos iba pasando factura y el cuerpo aguantaba menos. Este jetlag está siendo tremendo.

En fin, a ver si esta noche nos va mejor. 

Buenas nochesss…


Colorado 2024 - 18 NOV (día 2)

Imaginemos que, durante miles de años, una cadena de volcanes tiene la maravillosa idea de ir expulsando rocas, humo y cenizas cada cierto tiempo. El paisaje circundante se vería gravemente afectado, ¿verdad?. Ahora imaginemos que todos esos materiales se mezclan con agua de lluvia. El resultado sería un “lahar”, una lengua gigante de barro volcánico que iría cubriendo la zona lentamente. Y si eso ocurre muchas veces a lo largo de mucho tiempo tendríamos un montón de capas de diferente grosor que atraparía toda vida vegetal y animal de la zona. Pues eso que es tan simple pero tan curioso es lo que ofrece la zona de Florissant Fossil Beds, el yacimiento documentado de fósiles vegetales e insectos más rico del planeta.

Es muy recomendable que, al llegar, se vea el video explicativo que está en el centro de visitantes. Después hay una zona donde ver diferentes tipos de fósiles atrapados en roca y, por último, hay que continuar la visita en el exterior, donde diferentes senderos te acercan hasta los enormes tocones de redwoods fosilizados (estos árboles eran como sequoias pero bastante más estilizados y altos). El que se ve en la foto es muy chulo, pero está bastante dañado porque cuando se descubrió en el S.XIX aún no se tenía la conciencia de conservación que existe hoy y porque entonces se troceaba con una sierra para que los turistas se llevasen un recuerdo… en fin, qué dolor me está entrando.

En situaciones normales se puede ver el recinto fácilmente pero justo hoy estaba todo nevado así que hemos tardado muchísimo en ver lo que estaba más accesible (eso si, nos lo hemos pasado genial haciendo fotos en la nieve). 

Tras parar a comer algo rápido en Woodland Park, hemos vuelto a Colorado Springs para ver su museo olímpico. Porque aquí, en esta pequeña gran ciudad de las Rocosas, existe este museo espectacular donde poder impregnarse del espíritu olímpico de manera fácil y entretenida. La entrada incluye una credencial personalizada que, cada vez que es detectada por algún panel interactivo, te va registrando tu progreso (deportes preferidos, atletas,…). También tiene una zona donde poder practicar alguna disciplina (arco, carrera, esquí, fútbol) y una colección alucinante de medallas y antorchas olímpicas - ¡sólo faltan las de Paris 2024! -. Nos ha encantado la visita pero la hemos disfrutado muchísimo más porque había poquísimos visitantes. Viva la temporada baja.

Para cenar nos hemos acercado hasta Jack Quinn’s, un pub irlandés enorme donde hemos pedido, cómo no, un “fish and chips”. Hacía mucho tiempo que no probábamos uno así que ya tocaba quitarse la espinita. Y creo que hemos acertado porque nos lo hemos ventilado bastante rápido. Ha ayudado mucho que nos hayan sentado en uno de los reservados del local - así hemos estado súper tranquilos escuchando la buena música que ponían de fondo -. 

Sin duda, un día estupendo para comenzar el viaje.

Ahora a dormir… que las cabezadas ya no me dejan seguir

Buenas noches!


Colorado 2024 - 17 NOV (día 1)

Buenas! Madrugón del bueno hoy para hacer ocho mil kilómetros en avión con parada en Londres. Casi nos da un susto cuando ha sonado el despertador pero, como ya sabemos, estos pequeños sacrificios merecen la pena cuando tienes un viaje por delante y un montón de ganas de ver cosas diferentes a la rutina diaria. Hemos tenido muchísima suerte con los vuelos: ambos han salido muy puntuales y sin incidencias. El problema es que no hemos hecho los deberes y no ha sido posible dormir en el trayecto largo. Sólo hemos dado unas cuantas cabezadas - que interrumpían la película de turno - así que nos vamos a comer un bonito jetlag estos días. 

En el aeropuerto de Denver ya estuvimos hace unos años. Ya entonces tuve unos cuantos minutos de cuartito de aduanas pero, esta vez, no he tenido nada de nada. Genial!! Así que al salir nos hemos ido directamente a la zona de coches de alquiler. Como aquí todo es tan enorme, hay autobuses propios de cada compañía que te llevan hasta su respectiva campa. Por cierto, comenzamos con la primera anécdota: se habían equivocado en la categoría de coche y nos habían dado una furgoneta familiar enorme. Menos mal que no ha habido problema en buscar un sustituto y minutos después ya estábamos en nuestro Grand Cherokee camino de Colorado Springs. 

Durante la hora y pico de trayecto hemos tenido bastante tráfico pero no se ha hecho pesado porque iba bastante fluido. Lo más curioso es que aún quedaban restos de nieve de la nevada que cayó hace una semana y pico. Entre esto y la puesta de sol ha sido un viaje muy chulo. Ya veremos si la previsión se cumple y el martes también nieva. Desde luego, por temperatura no será: 3ºC marcaba el coche hace unos minutos.

Al llegar al hotel ya notábamos el cansancio en el cuerpo a pasos agigantados. De hecho, ni hemos deshecho las maletas para ir a cenar al restaurante Lumen8, el que tienen en la planta superior del edificio. Nos han puesto junto a la ventana, que normalmente tiene unas vistas espectaculares pero, claro, de noche no se aprecia lo mismo. De todas formas no está nada mal mirar de vez en cuando a la hilera de luces nocturnas de la ciudad. Por cierto, hemos tomado un par de cocktails (Winter Vacation y Short & Stout), una hamburguesa y una Sweet Potato Shepherd’s Pie (ver FOTO) con espinacas, champiñones y zanahorias. Estaba todo muy bueno.

A ver ahora cómo pasamos esta noche. De momento, ya tengo el cuerpo preparado para caer en cuanto termine estas líneas. 

Nas nochessszzz…


Colorado 2018 - 22 SEP (dia 10)

El desayuno de los campeones. Ahí es nada. Para este último día en el país, nos hemos dado un homenaje gastronómico en toda regla. Lo que se ve en la foto es una especie de tortilla de clara de huevo, espárragos trigueros y champiñones, acompañada de patatas al romero. ES-PEC-TA-CU-LAR. 

Luego hemos metido todo en las maletas y las hemos dejado en recepción, para así poder aprovechar bien la mañana y dar una vuelta por el centro de Denver. Que el vuelo es por la tarde y la ocasión es única.

Pero "único" también era el calor que hacía al salir del hotel. Mal asunto. En la guía que compramos hace meses, venía un trayecto recomendado por el centro y hemos comenzado con muchas ganas, si... pero hemos tenido que dejarlo a la mitad porque era demasiado dura la mezcla de calor con jetlag más el cansancio acumulado de todos estos días. 

Al final hemos asumido nuestra propia debilidad y nos hemos sentado en un Starbucks a tomar algo bien frío. Tras la puesta a punto, hemos mirado un par de tiendas muy interesantes, hemos hecho unas cuantas fotos bajo el sol abrasador y otra vez de vuelta al hotel. 

La entrada en el aeropuerto ha sido un poco caótica. Nos hemos despistado un poco porque, al estar una zona en obras, no hay señalización suficiente para ir al mostrador de facturación. Hemos tenido que preguntar un par de veces para orientarnos, pero como aquí la gente es muy amable, al final hemos llegado sin mayor problema.

Ahora mismo estoy finalizando estas lineas en el aeropuerto de Denver. En breve comenzaremos el embarque de vuelta a casa, via Londres. Espero que todo vaya bien y no tengamos ninguna cosa rara, excepto el cambio de terminal en Heathrow (que ya no nos da miedo, eh?).

Ha sido un viaje impresionante donde hemos confirmado, una vez más, que los parques nacionales de este país son una joya que habría que ver, al menos, una vez en la vida. Con uno basta para darse cuenta de ello y así lo hemos visto en nuestro amigos A y T. Espero que este país siga cuidándolos tanto como hasta ahora.

Buenas tardes / noches, y hasta el siguiente viaje!!

P.D: la canción del viaje... que no deje de sonar!!!

Colorado 2018 - 21 SEP (dia 9)

Atención, pregunta: ¿quién no recuerda el nombre del oso de la foto? 

Casualmente, a las afueras de Estes Park se encuentra este camping Jellystone Park de temática familiar, con muchas actividades para niños, y preparado para que lleves tu autocaravana, alquiles allí una o decidas quedarte en alguna de sus cabañas de madera. Está todo pensado. Ya lo vimos el primer día desde el coche y nos pareció gracioso, pero hoy hemos parado un rato para hacer unas cuantas fotos. Por cierto, no es exclusivo de aquí, sino que hay varios por todo el país. 

Pero bueno, esto no es más que un pequeño caramelo para endulzar nuestra despedida de las Rocosas. Qué pena. Y qué rápido se nos ha pasado este paréntesis vacacional.

Aconsejados por un familiar, hemos parado un rato en Boulder, para pasear por su campus universitario. Tampoco teníamos mucho tiempo, pero sí nos hemos fijado en su privilegiada situación y en las vistas que tiene de las Flatirons, una formaciones rocosas a modo de plancha antigua de hierro que están muy cerca de la ciudad. 

Pero para formaciones rocosas, las que hemos visto en el Red Rocks Amphitheatre cerca de Morrison (a unos 16 Km de Denver). Se trata de un entorno privilegiado para conciertos al aire libre, conocido desde hace más de un siglo, aunque modernizado y preparado para el gran público desde 1941. Aquí han tocado muchísimos grupos y su acústica es perfecta para un concierto al aire libre. Hoy precisamente había uno, así que parte del acceso al recinto estaba cortado (pero nos ha venido estupendamente para hacer fotos sin gente, jeje!). Por cierto, por más que lo hemos intentado, es muy complicado hacer una foto donde se vea bien el entorno del anfiteatro, pero bueno, quien esté interesado puede pinchar AQUI y ver más perspectivas.

En la parte baja del anfiteatro, junto a la Trading Post, se encuentra la estatua de John Denver, una de las más emblemáticas del estado. El cantante, al poco de tener éxito, dejó su pueblo natal y se mudó a Aspen (Colorado) y desde allí, además de componer canciones, comenzó poco a poco a dedicarse en cuerpo y alma a labores humanitarias y de conservación de la naturaleza, fundando incluso un grupo ecologista. La verdad es que no podían haber elegido mejor sitio para dedicarle esta estatua.

Hemos continuado el camino hasta Denver, para devolver el coche en la empresa de alquiler (ohhh, qué pena...) y luego llegar al hotel. Tras dejar los trastos y demás, nos hemos ido a cenar al restaurante Panzano. Hemos tomado chuletas de cordero, con sus verduritas, champiñones y (ojo!) croquetitas de foie (!!!), acompañadas de una pequeña cazuelita de patatas asadas al romero (ver FOTO) que estaban de escándalo. 

No se puede terminar mejor el viaje!

Ahora a descansar, que mañana nos toca el laaaaaargo viaje de regreso. Buenas noches!


Colorado 2018 - 20 SEP (dia 8)

5:45 AM. A esta hora habíamos quedado los cuatro para nuestra última incursión en el parque. Nosotros seguimos con jetlag (¿y lo que te rondaré?) así que en realidad no nos ha costado demasiado, pero es un tanto extraño pisar la calle cuando no hay coches, gente ni casi ruido. 

Bueno, lo que quizá si se pueden encontrar son animales desayunando tranquilamente. Los ciervos que se ven en la foto estaban justo al salir del hotel y ni se han inmutado ante nuestra presencia. ¿He dicho ya lo que me gusta esta zona del país?

El objetivo del madrugón era doble: poder fotografiar el amanecer más bonito de la zona y, de paso, poder encontrarse con algún gran animal del parque (especialmente alces americanos). Hemos pasado la garita de entrada casi sin parar (no había guarda forestal) y nos hemos dirigido hasta Sprague Lake. No había nada de claridad pero, ayudados de linterna y luces del móvil, hemos llegado sin problema hasta la orilla del lago. El amanecer no ha sido tan espectacular como se preveía debido a que las nubes han aparecido demasiado pronto, pero hemos podido hacer buenas fotos. Tampoco se ha asomado ningún alce americano, pero sí varios ciervos, así que el madrugón ha merecido la pena.

Para celebrar esta hazaña, hemos pasado olímpicamente del desayuno del hotel y nos hemos ido hasta Claire's on the Park para ponernos las botas como campeones (lo que se ve en la foto es una espectacular tortilla de espinacas y champiñones con feta, y algo de fruta - hmm!!)

Luego, aprovechando la cercanía, hemos entrado en una galería de arte para ver fotos espectaculares hechas en el parque y, al salir, por fin hemos visto la zona de puestos de comida que veíamos todos los días desde el coche.

Hemos ido también (ya en coche) al famoso Hotel Stanley. Ya comenté hace días que había sido inspiración para la novela "El Resplandor". Y es que su autor, Stephen King, aprovechando su año de estancia en la Universidad de Boulder en 1974, decidió pasar una noche en este hotel junto con su mujer. Su sorpresa fue mayúscula cuando se dieron cuenta de que eran los únicos huéspedes (era ya finales de octubre, justo al final de la temporada turística). Tras pasar una noche de pesadillas varias, el escritor se levantó al día siguiente con la inspiración suficiente para finalmente publicar 3 años después la que sería una de sus novelas más famosas. 

Dicho esto, hoy el hotel vive más del reclamo turístico que de otra cosa, incluso organiza tours nocturnos en busca de actividad paranormal. Sus precios son por tanto los más elevados y los clientes no hacen más que pedir la famosa habitación 217 donde estuvo el escritor alojado (habitación que sale en la novela, aunque NO en la película, donde aparece la imaginaria 237, para "evitar posibles futuros problemas con clientes" - que ironias!).

Un último dato curioso: hace 3 años decidieron poner un laberinto de setos junto a la puerta principal, para crear una mayor conexión con la película (en la novela tampoco aparece). Nosotros hemos estado un rato paseando por ahí para hacer fotos, pero supongo que en cuando los setos crezcan un poco más, aquello será el no va más para los fans de la película. 

A las 12:30 ha llegado el momento de la despedida. Después de estos días tan buenos e intensos con ellos, A y T se han tenido que subir al autobús de camino al aeropuerto. Qué pena... y qué rápido se nos ha pasado todo, jo!

Con una especie de síndrome de nido vacío nos hemos adentrado de nuevo en el parque. Esta vez, rumbo a la zona más elevada, más arriba de la línea de árboles, donde no hay más que hierbas y matojos. Curiosamente, hoy hemos descubierto que esto, que se encuentra a casi 3600m de altitud, es una amplia zona de tundra alpina. Ahí es nada!! 

Por cierto, el viento que soplaba era brutal. Hemos tenido que hacer casi todas las fotos desde el coche. Incluso nos ha costado muchísimo andar los pocos metros distantes desde el parking hasta el Alpine Visitor Center. Madre mia.

De vuelta al pueblo hemos hecho unas cuantas compras de rigor y luego, animados por la buena experiencia del desayuno, hemos ido al mismo sitio para cenar. Ha sido entonces donde me han subido los ánimos hasta el "Nivel Leyenda" cuando, al pedir las cervezas, ME HAN PEDIDO EL DNI para ver si tenía la edad suficiente. Toma ya. Hacía casi 20 años que esto no ocurría y ha tenido que ser aquí, en un pequeño pueblo en las Rocosas, donde consiguen alegrarme el día de manera instantánea. Buenísimo!!! 

En fin, ¿he dicho ya lo que me gusta esta zona del país?

Buenas, buenísimas noches!!

Colorado 2018 - 19 SEP (dia 7)

Hoy hemos probado otra entrada al parque. Nos hemos ido hasta la zona de Longs Peak (Wild Basin) para hacer una de las rutas más gratificantes de la zona. Es decir, el objetivo final es llegar hasta la cascada de Ouzel Falls pero, por el mismo precio, se pueden ver otras dos cascadas más.

La primera es la de Copeland Falls. A la izquierda del camino principal sale un pequeño sendero que permite acceder a la zonas alta y baja de la cascada. No sabría decir cuál es mejor, pero que la primera tiene vistas más completas.

Hemos estado ahí un buen rato. Luego hemos vuelto al camino principal y he seguido buscando por si veía algún alce americano. Pero conforme pasaban los minutos, mis esperanzas se han ido diluyendo por momentos. No conozco las costumbres de estos animales, pero imagino que se asomaran por el río a esas horas intempestivas de la mañana. Eso... o esto es una leyenda urbana y en realidad no existen!

La siguiente parada importante es Calypso Falls. Una pena que en esta época del año esté un tanto deslucida, pero aún así no defrauda. Creo que la cantidad de árboles caídos que quieren taparla es por una enorme riada que hubo en 2013 (hemos visto carteles al comienzo de la excursión). También hemos estado un buen rato disfrutando del entorno, que es espectacular.

Lo que se hace quizá más duro es llegar hasta el siguiente salto de agua. De hecho, por un momento ya creía que nos habíamos equivocado de camino y he tenido que preguntar a un señor porque necesitaba escucharlo. Afortunadamente, 15 minutos después de una subida casi interminable, el ruido de Ouzel Falls nos ha dado nuevas energías. Es más, casi hemos subido a hacer fotos hasta la caída del agua. Ha sido muy divertido!

Sólo había que estar atentos al viento, que de vez en cuando jugaba con el agua y al final terminamos empapados. De todas formas, con el calor que teníamos tras la subida, esto casi ni nos ha importado. Ni a nosotros, ni a los demás excursionistas que terminaban haciendo lo mismo.

Hemos estado haciendo fotos hasta la saciedad. De hecho, hemos estado tanto rato que ya se nos ha hecho la hora de comer. Y, como no podía ser de otra manera, ha sido cosa de minutos que apareciera algún animal en busca y captura de comida. En este caso, ha sido una ardilla rayada (chipmunk) la que nos miraba fijamente con ojos vivos aunque lastimeros. Ha tardado poco en encontrar un botín y, aprovechando su momento de felicidad hipnótica, le hemos hecho varias fotos estupendas. Nuestros amigos, que tienen que luchar contra estos pequeños roedores todos los días en su casa, no entienden nuestra simpatía hacia ellos, pero bueno, ya sabemos que todo es cuestión de perspectiva!

De vuelta al hotel, ha caido una pequeña tormenta (que suerte hemos tenido!!). Y para cenar, hemos ido al Twin Owls Steakhouse, donde hemos comido (entre otras cosas) un sabroso alce. La verdad es que viéndolos salvajes por el parque, da un poco de cosa comer esta carne, pero bueno, también vemos pollos en los corrales y al final terminan en tu plato. Una vez más, cuestión de perspectiva.

En fin, a dormir ya.

Zzzz...zzzz...


Colorado 2018 - 18 SEP (dia 6)

No lo había dicho hasta ahora, pero no todas las excursiones del parque necesitan obligatoriamente pasar por un puesto de control de guardabosques. Para ver la cascada Bridal Veil Falls hay que dirigirse hacia el norte y entrar en un rancho privado (McGraw Ranch). Justo donde están los palos enormes de la puerta, junto a la carretera, un panel luminoso indica si el parking está lleno, para que no hagas todo el viaje en balde - en nuestro caso aparentemente lo estaba, pero aún así nos hemos arriesgado y hemos tenido suerte! -.

A pocos metros del pequeño parking, hay unos paneles explicativos con la historia del rancho y un plano del mismo, para que no pierdas tiempo atravesándolo. También hay unos WC maravillosos para empezar y terminar la excursión sin problemas.

El comienzo de la misma es bastante normalito: terreno casi llano, y varios árboles (álamos y pinos) casi desperdigados. Pero de repente el camino se adentra en terreno boscoso y parece que todo comienza a cobrar vida. El arroyo (Cow Creek) se vuelve incluso más fotogénico y ofrece pequeños saltos de agua, perfectos para descansar un rato de manera muy agradable.

Justo cuando estábamos parados haciendo fotos nos hemos encontrado con una escena casi anodina en estos parajes. Un hombre estaba bajando por el camino, como de vuelta de la cascada,... con una LLAMA!!!! 

Nos hemos quedado mirando con cara de susto y sorpresa, pero el hombre (que debe de estar ya muy acostumbrado) nos ha saludado y hasta nos ha dicho que su "mascota" se llama Albus (si,si... como el de Harry Potter, jaja!)

Poco después se nos ha terminado la zona asequible para dar lugar a la zona rocosa. Y como aquí no hay mucha indicación, nos hemos despistado bastante y nos hemos metido en una zona de rocas y maleza de dudosa fiabilidad. Tras varias tentativas, hemos conseguido superarlo y así poder seguir subiendo por una especie de camino entre rocas que ha terminado finalmente en la cascada. Obviamente en esta época del año ya queda poca agua y por eso en las fotos no sale tan lustrosa, pero a nosotros nos ha valido perfectamente.

Hemos intentado también subir otro tramo más hasta la parte de arriba de la cascada, pero el terreno era excesivamente empinado (y peligroso para la bajada) así que hemos tenido que dejarlo definitivamente.

Casi a mitad de camino de vuelta nos hemos encontrado con un pequeño grupo de polluelos de urogallo autóctono (Gunnison Sage-Grouse) que cruzaban el camino con bastante parsimonia. En su momento no hemos sabido identificarlos, porque en nuestra guía de pájaros no estaba documentado, pero gracias a San Google nos hemos quedado muy tranquilos. También hemos sido conscientes de la suerte que hemos tenido, porque quedan ya muy pocos urogallos de esta especie y parece ser que es dificilísimo dar con ellos. 

Con tantas emociones, casi que necesitábamos cenar en un sitio tranquilo. En Seasoned, hemos tomado una pequeña ensalada (un poco ridícula, sí) pero unas increíbles vieiras que nos han quitado todos los males. Maaaaaadre mia, que buenas estaban!!! 

Además, estaban acompañadas de dumplings de eneldo, huevas y salsa de limón. Riquísimo todo. 

Habríamos estado más tiempo en el restaurante si no hubiera sido porque queríamos pillar una bonita puesta de sol en Lily Lake.

Ha sido precioso el atardecer, aunque habría estado mejor si hubiéramos pillado más nubes pequeñas en el horizonte. No se puede pedir todo, lo sé. Aún así, el efecto de los rayos de sol tras las montañas se ha podido ver durante un buen rato. 

Realmente, la puesta de sol de la zona es justo en este lago. 

Por cierto, cuando ya estábamos a punto de irnos, han entrado en el lago tres colegas, kayak en mano. Aparentemente estaban un tanto pasados de cervezas, pero se han alejado poco a poco entre risas sin ningún problema. En fin, qué cosas.

A nosotros nos gusta más otro tipo de diversión. Por ejemplo, tomar s'mores con nuestros amigos en las hogueras que se encienden por la noche en el hotel. Desde que estuvimos en su boda (hace ya 5 años) no los habíamos vuelto a tomar. Ha sido divertidísimo compartir este momento tan norteamericano con ellos. 

En fin, ha sido un día muy intenso y muy variado. Ahora toca descansar bien o no podremos aguantar el ritmo mañana, jaja! 

Nas noches!!!