¿Quieres aprovechar al máximo un día cualquiera? ¿Te gustaría que 24 horas te cundiesen aún más? Pues no lo dudes y… pilla un vuelo que cruce el charco hacia el Oeste: así tendrás un día larguíiiiisimo y puede que hasta consigas vivir alguna que otra experiencia digna de mención.
En nuestro caso, teníamos un vuelo a Seattle con escala en Londres. Se supone que las compañías ponen a la venta estos billetes teniendo en cuenta posibles retrasos, traslados entre terminales, filtros de seguridad, y cosas así. Y aquí hoy teníamos tres horas de margen, cosa que está genial, pero cuando ya sales de origen con casi hora y pico de retraso, el nivel de nerviosismo empieza a dispararse un poquito. O un “muchito”. Total que cuando hemos llegado a Heathrow parecíamos “Los Agobiez”, buscando los carteles morados de “Flight Connection”, poniendo las cosas en el filtro de seguridad corre que te corre… en fin, unas risas. Y todo para finalmente llegar una hora antes a la puerta de embarque.
El vuelo ha ido muy bien - no hemos dormido casi nada, uffff -. Pero lo peor ha sido el control de aduanas donde nos han tenido casi UNA HORA esperando. Un poco más y consigue superar a aquel viaje de San Francisco. Eso sí, el oficial ha sido muy simpatico y hasta nos ha hablado en Español.
Por cierto, desde la terminal se veia perfectamente el Monte Rainier. Precioso! Ya lo veremos cuando sea. De momento, me quedo con esta foto para el recuerdo hasta la próxima vez que lo veo mas de cerca,
Y ahora a dormir, que estoy que me caigo.
Buenas nochesss….

