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Chamonix 2025 - 31 JUL (día 6)


Nos lo recomendó el conductor del transfer el primer día y hoy hemos decidido comprobarlo por nosotros mismos: el Musée des Cristaux es, efectivamente, una maravilla que hay que ver en algún viaje a Chamonix. Está lleno de cristales y piedras preciosas de la zona, pero también tiene donaciones procedentes de otros lugares de planeta. El único inconveniente es que TODOS los carteles están en francés así que, sino tienes mucha idea del idioma, gran parte de la información va a pasar ante tus ojos como si nada. Pero bueno, siempre es interesante verlo. Por cierto, de entre todas las fotos que he hecho me quedo justo con ésta: un maletín de clasificación de minerales del S.XIX. Me encanta!

El museo también tiene algo que no hay que perderse: el tesoro del Kangchenjunga. El 24 de Enero de 1966 un avión de Air India que se dirigía a Ginebra se estrelló en las laderas del Mont Blanc a unos 4750m. Todos los pasajeros y tripulantes perdieron la vida en el fatal accidente. En 2013, un alpinista que exploraba el Glaciar de Bossons descubrió una caja de metal que contenía piedras preciosas (esmeraldas y zafiros). Años después el tesoro fue tasado y dividido en dos partes iguales entre el descubridor y el municipio de Chamonix. Lo que se ve en la foto es parte de una de esas mitades. 

Hemos comido en Le Monchu, un restaurante de comida tradicional muy bien decorado. Ha costado elegir sitio porque estaba todo bastante lleno, pero hemos acertado de pleno. No queríamos pedir ni fondue ni raclette (que nos gustan mucho, pero no para el viaje de vuelta) así que hemos tomado un par de platos sencillos que estaban muy ricos. 

El transfer al aeropuerto ha sido bastante puntual. Ya nos ha dicho el conductor que teníamos que darnos prisa o pillaríamos un bonito atasco a la entrada de Ginebra. Está claro que el concepto de hora punta es algo que persigue irremediablemente a los que nos movemos entre ciudades grandes.

Puerta de embarque lejos, pasillos rodantes laaaargos, jardinera y demás historias. Toda una odisea para finalmente salir puntuales y despedirnos de una escapada fantástica que, como era de esperar, se nos queda corta y con ganas de ver y hacer más, mucho más. Los Alpes enganchan y estoy segura de que volveremos más pronto que tarde. 

En fin… vuelta a la rutina y a deshacer la maleta.

Buenas noches!

Chamonix 2025 - 30 JUL (día 5)

Casualidad o no, el pronóstico de buen tiempo ha facilitado que esta mañana comencemos en Les Praz, justo donde lo dejamos ayer, aunque no nos hemos parado en Flégère sino en L’Index… a 2396m. Se suponía que hoy estaba todo despejado así que era el momento ideal para hacer la excursión que teníamos pendiente al Lac Blanc. Pero según íbamos subiendo en el telecabina nos hemos dado cuenta de que las nubes ya tenían pillado su sitio a esa altitud. Vamos, que hemos empezado la excursión con una niebla un tanto curiosa. Menos mal que luego se ha ido despejando y no hemos tenido problemas de visibilidad.

Había más gente de lo que imaginaba, pero no ha sido problema. Cada uno a su ritmo, haciendo fotos y disfrutando. Lo bueno de este camino es que aquí no se encuentra la saturación que se forma en el trayecto principal, el que empieza en Flégère. Además, está MUY BIEN marcado por dónde hay que ir (incluso en algún tramo han puesto flechas grandes en color amarillo y su sentido para evitar confusión). Ni que decir tiene que el hecho de tener los bastones nos ha ayudado bastante en determinados tramos. 

Las vistas han sido una auténtica maravilla. A unos diez minutos del final, ya nos hemos unido al camino principal… y a tooooda la gente que había tenido hoy la misma idea que nosotros. En fin. Al llegar arriba, al lago, hemos tenido la misma sensación de la otra vez: qué maravilla de colores, qué maravilla de entorno. Hemos buscado un sitio tranquilo para hacer fotos y para comer algo. Comparado con el viaje anterior, este año hay menos nieve en el lado sur (ya nos dijo el conductor del transfer que dos semanas antes habían tenido 38ºC en Chamonix… pfff). No me quejo: esto ha hecho que hayamos podido hacer la excursión de hoy. 

Para la vuelta creo que no hemos dudado mucho en deshacer el camino (por un momento se me había ocurrido volver por el camino ancho… con todo el mogollón de gente!). Telesilla, telecabina y autobús. Tras descansar un poco y cenar, hemos dado una vuelta por el pueblo. En la explanada del teleférico de L’Aiguille hay una exposición de la construcción del mismo, porque justo este año se cumplen 70 años. Leyendo los paneles y viendo las fotos te das cuenta de que aquellos tiempos eran muy muy duros y que los que hicieron posible que hoy subamos cómodamente a hacer las excursiones se merecen un verdadero reconocimiento. 

En fin, a dormir ya…

Buenas noches!

Chamonix 2025 - 29 JUL (día 4)

Antes de comenzar la excursión de hoy, hemos entrado en Technique Extreme, una tienda de deportes del centro donde (entre otras cosas) alquilan material deportivo de montaña. Llevábamos mucho tiempo rumiando la idea y, al final, nos hemos pillado unos bastones. Por 7€ / día tenemos la tranquilidad de poder estar en la montaña sin agobios. Son de buena calidad y lo único que tenemos que hacer es cuidarlos bien para que lleguen hasta el último día sin daño alguno (de otra forma… se quedan con la fianza que hemos dado!). 

Aceptamos el reto.

Como la previsión del tiempo parecía buena, nos hemos acercado hasta el teleférico de Brévent con la intención de parar en Planpraz y hacer el Grand Balcon Sud. Pero antes de llegar hemos sufrido (pero bien) la pequeña / gran cuesta del pueblo. Pfff… creo que nuestra mente había borrado este recuerdo para cuidar nuestra salud mental. Menuda “subidita”, por favor. 

Una vez arriba hemos comenzado a la altura de las nubes. Daba un poco de cosa no tener buena visibilidad pero luego el camino principal se distinguía bien así que no hemos tenido problema alguno. Conforme íbamos avanzando la mejoría era notable y las fotos nos han quedado casi mejor que con el cielo despejado. Sin queja alguna, oiga!

Hacia la mitad del camino es cuando nos hemos dado cuenta de que los bastones eran más que necesarios para poder salvar determinados tramos llenos de obstáculos. El Balcón Sur no tiene nada que ver con el Norte, ni en condición ni en tráfico (porque aquí no se regula la subida y, si hace buen tiempo, esto puede saturarse). Por cierto, si hoy hubiésemos querido subir a L’Aiguille habría sido imposible: ya no queda hueco hasta el sábado 2 de Agosto!! Y para el que no pueda subir, siempre tiene las vistas desde abajo o desde el otro lado del valle (que no están nada pero nada mal!)

Hemos terminado la ruta en Flegère, donde hemos parado a comer tranquilamente aprovechando que un par de hamacas del bar estaban libres. Después hemos bajado a Les Praz para pillar el bus de vuelta a Chamonix y ya en el hotel hemos descansado un rato hasta el momento de la cena.

Hoy sí que hemos cenado en La Fine Bouche (ayer no pudimos porque hay que reservar en persona o por teléfono… en fin). Nos habían dicho que teníamos que cenar en el primer turno, a las 18:30, y hemos cumplido como unos campeones. Pero lo importante ha sido que hemos pasado un rato estupendísimo comiendo solomillo con colmenillas y patatas que estaba para chuparse los dedos. Qué bien se come en Chamonix, madre mía.

Paseito agradable para bajar la cena y de vuelta al hotel. A ver si descansamos bien esta noche.

A dormirrrr…



Chamonix 2025 - 28 JUL (día 3)

Hoy sí que sí nos estaban esperando las nubes para descargar toda su energía sobre el valle y prácticamente sobre todos los Alpes. Imposible esquivar este frente tan activo. Desde que ha amanecido hemos estado con lluvia y con este panorama las opciones quedan bastante limitadas (más aún si es lunes y tienes muchos sitios cerrados por descanso). Todas las webcams mostraban un panorama bastante feo y gris pero había una que tenía algo muuuuy interesante: nieve!! Así que nos hemos preparado para la aventura invernal del punto más alto: L’Aiguille de Midi.

Afortunadamente hoy no había casi gente en la cola del teleférico y en menos de 5 minutos ya estábamos montados camino de la cima. Un ratito después ya hemos empezado a sentir esos -4ºC mientras la nieve caía con intensidad. Incluso en la terraza superior un miembro del personal estaba limpiando con una pala el suelo porque la cosa empezaba a ponerse seria. Hemos estado haciendo varias fotos, todas con fondo muy blanco y mucha nieve por todos lados. Por un momento parecía que habíamos viajado en el tiempo y estábamos en Diciembre o Enero.

Nos hemos echado unas buenas risas con tanto entretenimiento. Hemos visto además una pequeña exposición sobre escalada (la zona del video la hemos saltado porque los pocos sitios disponibles ya estaban ocupados). Y hemos terminado haciendo una parada técnica en la cafetería, como casi todos los allí presentes. Ni que decir tiene que esos cafés nos han sentado estupendamente (no digo nada ya del croissant que estaba… hmmm… ñam ñam!!)

Cuando hemos bajado al pueblo la lluvia seguía dándolo todo aunque poco a poco iba perdiendo intensidad. Hemos estado haciendo algunas compras y, tras descansar un poco, hemos dado una vuelta hasta la hora de la cena en Panier des 4 Saisons. Aquí ya estuvimos la otra vez y ha sido un gustazo repetir por todo lo alto sus platos de calidad. Nos hemos animado a pedir el menú del día: sopa de cebolla, ensalada (entrantes) y como plato principal salmón. Para terminar, helado y una pequeña tabla de quesos que estaba… bueniiiiisima. 

Ahora a ver si nos da tiempo a bajar la cena antes de dormir, jaja!!

Buenas noches!

Chamonix 2025 - 27 JUL (día 2)

Ayer terminé cruzando los dedos para que las nubes nos respetasen un poco y, como si todo se hubiera alineado, el día ha amanecido bastante tranquilo. La previsión decía que un frente se acercaba por el norte del valle así que no quedaba otra que apostar por la zona sur y empezar pronto la excursión. El objetivo: hacer el “Grand Balcon Nord” hasta Montenvers. Pero contábamos con un pequeño inconveniente inicial y es que sí o sí había que reservar el turno de subida del teleférico de L’Aiguille du Midi. Es increíble. Da igual que subas hasta arriba o no, hay que reservar turno. Esto mismo nos pasó la otra vez y ya vemos que no ha cambiado nada en todos estos años. Bueno si… ahora ya no dan fichas de plástico y se han pasado al papel térmico. 

Estábamos resignados a esperar los 30 minutos de rigor hasta que se nos ha ocurrido preguntarle a la que controlaba el acceso si podíamos adelantar la espera porque no queríamos subir hasta el mirador. Creo que ha visto que nuestra intención era sincera y nos ha dejado. Olé y Olé!! 

Importante: una vez en la parada de Plan de l’Aiguille, hay que salir por la puerta de la izquierda (junto a los WC) y llegar hasta el bar de color marrón. Allí hay un cartel que indica la dirección de Montenvers / Mer de Glace… pero no se indica por dónde llegar al camino principal. Todo está lleno de montículos, rocas y verde. No pasa nada, hay que seguir hacia abajo y en unos minutos se llega hasta el sitio correcto desde el cual se ve todo el valle. 

Hemos tenido mucha suerte porque no había casi gente en todo el trayecto. Ésta es una de las rutas más populares y gracias a la mala previsión meteorológica nos hemos librado del trasiego de senderistas dominicales. He de decir que en varias zonas nos hemos quedado un tanto atrapados en medio de las nubes de turno pero el viento ha hecho bien su trabajo y pronto hemos ampliado el campo de visión. 

Me ha gustado comprobar que he podido hacer sin problemas el trayecto recomendado tras la famosa bifurcación. Está claro que la vez anterior el calor me había machacado. Y llegar hasta Le Signal Forbes ha sido alucinante: las nubes parecían querer jugar con las montañas y los glaciares colindantes y nos han regalado un espectáculo visual único e irrepetible. Madre mía… que afortunados hemos sido!!!!

En la última parte de la ruta, la bajada hasta la estación de tren, nos hemos encontrado a muchos excursionistas en sentido contrario que obviamente habían decidido ir hasta allá para comenzar el Balcón (o parte de él) desde el otro lado. Cómo nos hemos alegrado de haber apostado por el madrugón y por la incertidumbre del teleférico!

Para cenar nos hemos acercado hasta el Akashon, un viejo conocido del anterior viaje al pueblo. Aunque esta vez… algo ha cambiado. Ya sé que en estos años han ocurrido muchas cosas (pandemia incluida!) pero bueno había que probarlo. Nos hemos pedido una burrata para compartir y luego de platos principales cordero y ternera. Lo que se ve en la foto es el plato más curioso (la carne es cordero pero esos dados amarillos son “panisse” - no, no son de patata sino de pasta de garbanzos! -. La comida estaba muy muy buena pero el hecho de tener que esperar tantiiiiiisimo entre un plato y otro ha sido desesperante. Pfff…

En fin… a ver si dormimos hoy rapidito. 

Buenas noches!!


Chamonix 2025 - 26 JUL (día 1)

Decir que uno tiene ganas de comenzar las vacaciones es algo demasiado tópico pero, justo hoy, es lo primero que se me ha venido a la cabeza cuando ha despegado el avión. Llevamos una temporada bastante alborotada e intensa en nuestros trabajos y necesitábamos más que nunca un descanso lejos de casa. Bienvenido sea!

Además hemos salido muy puntuales así que cuando hemos llegado al mostrador de nuestro transfer en Ginebra… les hemos pillado un tanto descolocados (creo que nos esperaban algo mas tarde, jajaja!). Por cierto, gracias a esto, nos han reasignado conductor y así hemos podido conocer a un chaval español que lleva trabajando para esta empresa casi un año y está encantado con la zona. Nos ha traído rapidísimo hasta Chamonix mientras nos recomendaba un montón de sitios y excursiones. Qué majete, por favor. Un saludo, Eduardo!

Tras el check-in y demás historias, nos hemos acercado hasta el stand del teleférico de L’Aguille du Midi y en una pequeña máquina de color blanco hemos pasado el QR que nos habían mandado para canjear el Mont-Blanc Pass (esto ya lo usamos en otro viaje y fue estupendo pudiendo subir todos los remontes y utilizar el autobús del Valle de manera ilimitada). Cuando compramos los pases teníamos dudas sobre la facilidad de este sistema, pero ya hemos comprobado que todo va bien, funciona sin problemas y en los pases están incluidos hasta nuestros nombres. Fantástico! Por cierto, si lo compras on-line con tiempo te hacen un pequeño descuento.

Terminamos el día tomando una raclette, que teníamos muchas ganas de probarla. Este plato típico de la región suiza de Valais consiste en poner un trozo de queso junto a una parrilla eléctrica portátil y, conforme pasan los minutos, éste empieza a derretirse. Y ese queso fundido se toma después con el resto de platos que se sirven en la mesa: patatas cocidas, embutidos, ensalada, pepinillos. Nos hemos puesto hasta arriba de comer. Menos mal que, OH SORPRESA, teníamos un invitado muy especial que nos ha ayudado con la cena (el hermano de P. - que se ha acercado desde Milán y pasará unas horas con nosotros -).

La anécdota curiosa del día: el camarero que nos ha atendido era griego y gracias a una pequeña conversación sobre ciudades bonitas, nos ha dicho que es de Nafpaktos (Naupacto). Con este nombre uno podría quedarse un tanto indiferente pero cuando nos ha comentado que allí hay una estatua en honor a Miguel de Cervantes… hemos atado cabos rápidamente. Porque esta pequeña ciudad la conocemos históricamente como Lepanto, su antiguo nombre veneciano, y esto ya si nos suena a la famosa batalla del S.XVI. Buscando luego fotos por internet parece realmente preciosa, así que queda apuntada para un futuro viaje.

Ahora toca descansar. A ver si mañana las nubes nos dan un descanso y podemos aprovechar bien la mañana.

Buenas noches!

Chamonix 2018 - 21 JUL (dia 9)

Tanto temor por la tormenta, truenos y relámpagos, para que al final no haya sido tan terrible. Hemos dormido de un tirón teniendo la terraza abierta, así que ni una queja. 

Las nubes han deslucido un poco el amanecer. Supongo que quien tuviera pensado subir hoy a l'Aiguille du Midi habrá cambiado de planes. De hecho, al pasar por el edificio del teleférico no había nadie esperando y el contador de los tickets estaba a cero. Aún así siempre hay valientes para tirarse en parapente desde Le Brévent (ver FOTO)

Mientras tanto, otros valientes nos hemos decidido por el transporte turístico. Vamos, que nos hemos montado en el típico trenecito rojo junto con varios chinos, alemanes, británicos y alguno más. No suelo ser muy fan de estas cosas, pero reconozco que ha sido divertido ver cómo el conductor se metía en las rotondas interrumpiendo el paso de los demás coches o cómo mientras pasábamos por calles peatonales nos saludaban los japoneses con una amplia sonrisa! 

La (conductora) de la fregoneta ha llegado súper puntual, cual reloj suizo, a la puerta del hotel. La mujer se ha disculpado porque no sabía ni inglés ni castellano, pero con cuatro palabras en francés nos hemos entendido todos (quién dijo miedo cuando llevamos toda una semana con el "bon jour", "merci" y "oui"!!). 

El trayecto al aeropuerto de Ginebra ha sido rapidísimo. Cómo se nota que hoy es sábado y no hay atascos de entrada/salida de la ciudad. Incluso pasar a la zona de las puertas de embarque ha sido casi instantáneo (aún me emociono al pensar que no me ha tocado abrir la maleta para que la inspeccionen).

En fin, una vez más, gracias WIFI gratis del aeropuerto por permitirme escribir estas líneas antes de que llegue el avión. Así da gusto. Esperemos que no haya mucho retraso y podamos llegar a casa sin problemas.

:))

Chamonix 2018 - 20 JUL (dia 8)

Hay cosas que no entiendo. Puedo aceptar que las rutas del valle estén mal señalizadas o que no estén bien definidas por dificultad, pero lo que no puede ser es que con toda tu buena intención consultes la web oficial del valle - https://www.chamonix.com/chamonix-mont-blanc,0,es.html - y la ruta que quieres hacer esté mal dibujada y peor explicada. Alucinante.

Así que para todos aquellos que quieran ir a la Cascade du Dard, voy a dar dos datos clave que NO APARECEN en la web. 

1. Hay que buscar el cartel de "Cascade du Dard" en la zona principal del parking Grepon de Chamonix, justo en la zona de la rotonda. Si se accede al parking por la zona del teleférico, NO hay que hacerle caso a los primeros carteles que aparecen. Simplemente se continúa por la derecha hasta la zona principal y punto.

2. El comienzo del camino es lo que en Google Maps se denomina como "Chemin à Batioret", una especie de antigua carretera asfaltada (NO vayáis por ese camino ancho de tierra que sube hacia la izquierda!). Luego, aparecerán los carteles de la cascada (ver FOTO) y ya se continúa por un pequeño camino a la derecha.

Simplemente con que estas dos cosas apareciesen en la web oficial se podrían evitar muchos dolores de cabeza y, sobre todo, pérdida de tiempo. Pero bueno, salvando estas dos cosillas, la excursión hacia la cascada está muy bien. A diferencia de todas las que hemos hecho estos días, aquí casi todo el camino transcurre entre árboles y a la sombra (una ventaja si se tienen los brazos, cara y hombros quemados, ejem!!). En los tramos conflictivos existen señales en piedras y árboles, incluso señalización vertical. La subida no es asfixiante, pero hay que tener en cuenta que se empieza en 1030m, la cascada está a 1233m, y se puede continuar algo más hasta Le Cerro (junto al Glaciar de les Bossons), que está 1358m. Hay restaurante-bar tanto en la cascada como en el glaciar. 

Volviendo a la cascada, digamos que merece la pena (si las condiciones lo permiten) acercarse lo más posible a la caída del agua - hay fácil acceso yendo con cuidado por el lado izquierdo -. El agua tiene tanta fuerza que en pocos minutos terminas con los pantalones empapados. Afortunadamente, 5 minutos al sol bastan para volver a estar operativos (viva la polyamida y su rapidez de secado!!)

Durante toda la bajada el cielo se ha empezado a poner cada vez más oscuro. Afortunadamente nos ha dado tiempo para volver al hotel sin problemas y arreglarnos tranquilamente para la cena. Pero estando en mitad de la misma, han empezado a caer las primeras gotas y... a estas horas aún sigue al mismo ritmo. El tormentón pronosticado ha hecho su aparición estelar. 

Por cierto, como nos gustó tantísimo el otro día, hemos repetido cena en el Akashon. Esta vez hemos probado un tartar de entrante y como plato principal un costillar de cordero en "cocotte" (olla de hierro) al tomillo. Es justo lo que se ve en la FOTO y es una pena que la tecnología aún no permita enviar olores, porque no sólo sabía espectacular... sino que desde que han entrado con la olla y nos han empezado a preparar los platos, toda la sala ha empezado a oler a tomillo y hierbas de campo. Maaaaadre mia que buenoooo!!!! Ñam ñam ñam!!!!!

Esperemos que la tormenta nos deje dormir. Y si no, pues desayunaremos un café bien cargado para no dormirnos demasiado durante el viaje de vuelta.

P.D. "And I wonder, still I wonder... who'll stop the rain"


Chamonix 2018 - 19 JUL (dia 7)

Seguimos descubriendo todo lo que el valle ofrece y hoy nos hemos ido hasta Les Bossons para ver de cerca el glaciar que lleva su nombre. Eso si, antes nos ha tocado esperar un buen rato al autobús de la línea azul (de verdad, no sé cómo quieren incentivar el transporte público gratuito con esta birria de frecuencias de 30 minutos, que no hacen más que desesperar al turista y hacerle perder el tiempo). 

La última parada de esta línea azul es precisamente la que está a escasos metros de un telesilla bastante viejuno (o "retro", que dirían los modernos) que te lleva hasta casi el final del glaciar. Va muuuuy lento, así que el trayecto es súper agradable y en días tan soleados como el de hoy, dan ganas de quedarse ahí un rato más dando vueltas y vueltas!

El telesilla te deja junto a un bar-restaurante desde el que comienzan varias excursiones de diferente duración. Cada una te permite fotografiar el glaciar desde una perspectiva única aunque, a juzgar por los paneles explicativos que han colocado los dueños del bar, cada vez hay que subir más para obtener algo decente. 

A la derecha se ven dos fotos hechas desde el mismo sitio con una diferencia de 21 años. En 1992 aún existía una gruta que permitía ver el glaciar desde dentro; en 2013... no queda ni rastro. Quien diga que no existe el calentamiento global solo tiene que ver las fotos de la zona de los últimos años y juzgar por sí mismo. A mí me ha dejado muy impresionada saber que el bar se puso de manera estratégica para que los excursionistas pudieran tomar algo casi a pie de glaciar... y ahora tienen que levantar la cabeza en un ángulo un poco incómodo para poder ver algo. Qué penita, por favor. 

Hemos estado ahí un buen rato, escuchando de manera casi hipnótica el incesante ruido que hace el agua del deshielo. Quizá por ello no hayamos percibido los crujidos del glaciar (en el de Argentiere era más que evidente!) que en esta época del año tienen lugar. Dicen que el glaciar avanza, pero yo sólo veo caer agua mientras comparo fotos históricas y me cuesta creerlo. También hemos venido en verano - a lo mejor en unos meses la nieve logra disimular mejor este panorama tan desolador. Estaré atenta y buscaré fotos el próximo invierno.

Por cierto, en este glaciar tuvieron lugar dos accidentes de avión en 1950 y 1966, ambos de la compañía Air India. Desde entonces (y debido al deshielo) el glaciar suele "vomitar" piezas de avión de vez en cuando. Muchos lugareños tienen restos a modo de trofeo en sus casas y los dueños del bar han montado una pequeña exposición muy interesante con algunas piezas, fotos y paneles explicativos sobre el glaciar, su historia, y ambos accidentes. 

** Noticia de hace unos años relacionada con el tema del glaciar y los restos que se van encontrando los excursionistas casualmente: http://www.desnivel.com/alpinismo/alpinista-frances-encuentra-un-rtesoror-en-el-mont-blanc

Por la tarde, y sin ningún tipo de pretensión, hemos subido al Plan de l'Aiguille, esta vez sin hacer esperas a la puerta del edificio del telecabina. Bueno, que nadie piense que en algún momento esto mejora. Desde las 8AM, se reparten los famosos tickets de plástico. Y en nuestro caso, antes de comer hemos pedido directamente el número (el 70!!). Por eso hemos llegado a tiempo para entrar y no tener que estar achicharrados bajo este sol abrasador. Bien por la planificación!

Hemos estado pateando un poco por los alrededores, incluso nos hemos acercado hasta el Lac Bleu. Por cierto, esta excursión está perfectamente guiada por puntos redondos amarillos. Ya era hora de tener un poco de ayuda visual!

La cena de hoy ha sido una auténtica sorpresa. Habíamos leído muy buenas críticas del Le Fine Bouche, pero ya sabemos que hasta que no lo pruebas no te haces a la idea de lo que hay realmente. Y no ha habido que esperar mucho: la ensalada que hemos pedido como entrante, al igual que aquel anuncio de la TV, "nos ha realmente conquistado". Maaaaaadre mia, qué cosa más rica. Luego hemos pedido una cazuelita de queso fundido (con patatas, jamón, y otro embutido) y unas chuletillas de cordero. De postre, tarta de arándanos y tiramisú. Vamos, que nos hemos dado un buen homenaje culinario. 

Ahora a dormir bien y a descansar en la recta final del viaje. Ay, qué poquito nos queda ya... jo!



Chamonix 2018 - 18 JUL (dia 6)

Amanece otro día raso-pandero en Chamonix y, fieles a la llamada de las montañas, hemos subido hasta Plan de l'Aiguille en el teleférico. Por supuestísimo, hemos tenido que esperar una cola de casi una hora (ofuuuu) y encima conformarnos por haber llegado pronto, porque podría haber sido mucho peor. 

De todas formas, en cuanto hemos llegado arriba se nos han quitado todos los males. Hemos comenzado con el Balcón Norte muy entusiasmados y desde los primeros metros ya nos hemos dado cuenta de que esta ruta es otra de las imprescindibles del valle. 

Cuando ya llevábamos un buen trecho, quizá más de la mitad del camino, nos hemos encontrado con la señalización que se ve en la FOTO. Estaba justo en una bifurcación y teníamos que elegir uno de los dos caminos sin tener casi información sobre ellos. Sólo sabíamos que se tardaba lo mismo por los dos lados, pero uno parecía seguir recto y el otro señalaba hacia la derecha, montaña arriba. También en este último ponía "camino recomendado". Aparentemente, varias personas estaban con el mismo dilema, pero casi todas elegían el camino recto. En ese momento nos hemos acordado del famoso poema "The road not taken" de Robert Frost y sin duda hemos elegido el camino "menos transitado", el de la derecha, montaña arriba.

** Para los curiosos, un poco de culturilla literaria:

"Two roads diverged in a wood and I,
I took the one less traveled by
and that has made all the difference"

(Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
tomé el menos transitado,
y eso marcó la diferencia)

Con el poema de Frost en la cabeza hemos empezado a subir... y a subir, y a subir... hasta que nos ha entrado la duda de quién había sido el gracioso que había puesto aquel camino-suplicio como recomendación para llegar al glaciar (punto final de la ruta). 

Media hora después se ha abierto ante nuestros ojos Les Drus, el macizo que está al otro lado del Mer de Glace (el glaciar, vamos) y casi nos quedamos sin habla (porque sin respiración ya llevábamos un rato, pero ese es otro tema).

Ha sido entonces cuando hemos entendido eso de "recomendado". Si no eliges el camino de la derecha, te pierdes el mejor mirador de toda la zona, Le Signal Forbes (2204m). Y realmente cuesta llegar después de todos estos días de excursiones tan seguidas, pero merece muchísimo la pena. 

Después de comer algo, hemos continuado la ruta, bajando por el otro lado del mirador y terminando en la estación de tren del Mer de Glace. Las vistas ya no han sido tan agradables, entre otras cosas, porque ver los devastadores efectos del calentamiento global es algo aterrador. En la foto se ve un montón de tierra y restos de sedimentación de lo que va cayendo al glaciar, pero hay que fijarse en toda la masa de hielo que había antes y ya no está. Se ve perfectamente el vacío que ha dejado. Pero que penita, por favor!!!

Subir al tren ha sido un poco suplicio: demasiada gente, demasiada cola, demasiada espera. Y todo esto después de una larga excursión. Quizá este mirador de la estación tuviera sentido hace décadas pero hoy me temo que el mal estado del glaciar, la masificación y esa cueva de hielo que se han sacado de la manga para seguir atrayendo a los turistas, se han cargado por completo el lugar.

Por cierto, a la cueva se accede mediante telecabina y después una maravillosa sucesión de 500 escalones metálicos de bajada (que después serán de subida). 

Después de la mala fortuna de ayer, hoy hemos apostado por un lugar seguro. El pub irlandés Le Jekyll nos ha dejado cenar sin incidentes. Hemos disfrutado como enanos las dos hamburguesas y las dos cervezas que hemos pedido. 

De camino al hotel hemos reflexionado mucho sobre el día tan intenso que hemos tenido. No sólo ha sido la excursión en sí. Ha sido más bien a quién hemos visto en ella. No lo había dicho antes, pero al poco de empezar el Balcón Norte, hemos conocido casualmente a Jill, una antigua profesora de instituto que, por culpa de un desafortunado accidente laboral, perdió la visión en su ojo derecho y en el izquierdo sólo tiene un 30%. Nos ha pedido que le hagamos unas fotos para subirlas a su blog y luego nos hemos puesto a hablar con ella. Os puedo asegurar que esos 10 minutos nos ha dado una auténtica lección de vida. Esto sí que es coaching y lo demás tonterías.

Dejo aquí el enlace de su blog para que podáis ver de primera mano sus viajes entre montañas. A mí me parece muy grande. Un abrazo enorme JILL!!!


...

Chamonix 2018 - 17 JUL (dia 5)

Con toda la energía del mundo, hemos salido bien pronto esta mañana para para hacer una de las dos rutas que terminan en el pequeño Lac Blanc, situado a 2352m en las Aiguilles Rouges. Para ello hemos ido en autobús al pueblo vecino de Les Praz y luego hemos pillado telecabina y telesilla hasta l'Index, la zona de comienzo de la excursión. Hemos llegado casi en solitario, nos hemos equipado bien para el frío y hemos empezado con muchas ganas. Pero después de pasar por los primeros neveros, nos ha entrado la duda:¿será así todo el camino? No hemos tardado mucho en darnos cuenta de que esta ruta AÚN no puede hacerse: los excursionistas que iban por delante han sacado un piolet ante una vereda de dudoso paso y, tras verles en plena faena, nos hemos dado la vuelta sin más hasta el telesilla. Maaadre mia.

Pero como he dicho hace un momento, hay dos rutas, así que no nos ha quedado más remedio que empezar desde La Flégère y subir, subir, subir y subir por un camino pedregoso, en ocasiones angosto, que requiere mucho más que esfuerzo físico para completarlo, porque muy poca señalización y, en momentos de duda, no sabes exactamente cuánto te queda hasta el lago y sólo ves piedras en el horizonte. 

También es cierto que de esta manera puedes encontrar fauna salvaje local que siempre es de agradecer (hemos visto una marmota y... casi nos tragamos a dos rebecos que bajaban como locos ladera abajo!!!!). 

Tras 1 hora y 45 minutos de subida casi ininterrumpida, hemos conseguido alcanzar el lago. Qué maravilla, por favor. Hemos aprovechado el momento de recompensa visual para comer y hacer fotos. Y creo que todos los demás excursionistas han hecho lo mismo. Suena a tópico, pero es que es entonces cuando te das cuenta de que el esfuerzo ha merecido la pena.

Por cierto, la bajada no se hace mucho más corta que la subida: hemos tardado hora y media. Y no es que seamos unos lentos, sino que es imposible para los humanos bajar la montaña al ritmo de rebecos desbocados y sin freno. Bueno, eso... y que con tantas rocas hay que andar con mucho cuidado para no tener un desafortunado accidente.

Con tanto esfuerzo realizado nos apetecía cenar con sustancia. Como ya habíamos hecho la reserva al llegar de la excursión, nos hemos acercado hasta la Pizzeria des Moulins con un hambre de impresión, esperando un fantástico festival de hidratos italianos. Hemos pedido un par de pizzas y, de entrante, burrata. Ésta ha llegado como a los 10 minutos de que nos tomaran nota. Hasta aquí todo bien. No sé cuánto habremos tardado en comerla (15/20 minutos?), pero pasados otros 15/20 desde que nos quitaron el plato y darnos cuenta de que ninguna de las pizzas que salían de la cocina eran las nuestras, nos hemos empezado a mosquear. Miles de preguntas se nos venían a la cabeza (¿Habrá pasado el camarero de nosotros? ¿Será que el camarero no ha tomado nota bien del pedido y se le ha olvidado? ¿Es que los ingredientes son complicados de juntar?). 

Hemos tenido que preguntarle al chaval que nos tomado nota. "Salen ya en dos minutos", nos dice. Pero cinco después no hay rastro de nada. Volvemos a preguntarle: "Si, si... ya salen". Y, si, salieron, pero justo UNA HORA después de haber entrado en el restaurante. Obviamente nos hemos quejado y tanto el propio camarero, como otros dos compañeros más, han salido a disculparse... aunque analizando bien todo lo que decían, parecía simplemente que el fallo había sido nuestro porque habíamos pedido un entrante en hora punta y nuestras pizzas eran "de las especiales". Toma ya. 

Minutos después nos preguntan si todo está bien. Pues no, hijo, no: del disgusto, ya se me han quitado las ganas de comer. Al pedir la cuenta, nos han querido invitar a un café como compensación, pero claro, ya no nos apetecía estar allí ni un minuto más. 

En fin, voy a ver si escuchando un poco de música se nos pasa el mal rollo. Ainss!!!


Chamonix 2018 - 16 JUL (dia 4)

Lo bueno de tener transporte público gratuito en el valle es que te permite desplazarte sin problemas para hacer tus actividades. Esta mañana hemos cogido la "línea azul 02" para llegar hasta Argentière, el pequeño pueblo donde está el telecabina de Les Grands Montets. Nos hemos parado en el punto intermedio de Lognan (1972m) y desde allí hemos comenzado la excursión hasta el glaciar. El camino tiene una primera parte con una inclinación bastante interesante y varios riachuelos improvisados resultantes del deshielo. No está nada mal.

Pero una vez se llega hasta casi los pies del glaciar, el camino empieza a ir paralelo al mismo y se funde entre bloques de rocas, consiguiendo (obviamente) una inclinación aún mayor a modo de escalera natural. Se tarda un buen rato en poder subirlo y completarlo, pero merece muchíííííííísimo la pena porque con cada paso las vistas van mejorando. Madre mía, que pasada. 

Por cierto, conviene bajar de nuevo a Lognan por el camino que hay arriba, el del refugio. Así se aligera mucho la vuelta y las rodillas no tendrán que sufrir demasiado. Se ve perfectamente a la izquierda desde arriba.

Por fin hemos continuado en otro telecabina hacia la parada final de Les Grands Montets (3275m... y 4ºC). No hemos estado más que un tiempo prudencial para hacer fotos y ver el resto del glaciar desde otra perspectiva pero, vamos, es todo tan impresionante que cuesta mantener la vista fija en un sólo sitio. Y, como era de esperar, también hemos visto varias expediciones subiendo (o bajando) por las inmensas zonas nevadas del Aiguille Verte (4121m). Precioso todo, de verdad.


Con el ánimo elevadísimo por el día tan bonito que estábamos teniendo, hemos esperado casi sin dolor a que llegara el autobus de vuelta a Chamonix (ojito, que tiene una frecuencia de 30 minutos, así que mejor no perderlo bajo ningún concepto). Ducha, puesta a punto y cosillas varias después, hemos ido a cenar a Le Panier des 4 Saisons. El restaurante se encuentra un poquito a desmano del turisteo, así que es perfecto para disfrutar de una buena comida de calidad sin temor a que timen. De hecho, todo estaba estupendo (sopa de cebolla, carpacho de ternera, salmón con verduras y lubina con risotto). Lo que se ve en la foto es la sopa (había alguna duda?) y, aunque parezca mentira, estando ya a 18ºC en Chamonix, ha entrado de maravilla.

A dormirrr!!!

ZZzzz...