Alaska 2026 - 27 JUN (dia 10 - extra ball day!)

Ayer con las prisas se me olvidó comentar que este hotel es enorme. Sí, si… con varios edificios de diferentes plantas, unos cuantos pasillos elevados para pasar de un ala a otra y mucha mucha moqueta. Cuando haces el check-in incluso te dan un mapa para que no te pierdas y aún así tienes que andar con ojo para no desorientarte. Al menos esta es la impresión que tienes la primera vez que vas a la habitación. Luego ya te parece todo más amable y te das cuenta de que es cuestión de leer carteles en caso de duda.

Teniendo en cuenta el tamaño del edificio, esta mañana hemos salido con las maletas y las mochilas en mano hacia la zona del desayuno. Porque se abre todos los días a las 6AM y nuestro shuttle era a las 6:40AM, así que teníamos el tiempo bastante justo. Pero cuando hemos visto la cola que había para entrar y que había que pedir los platos preparados en vez de tener el típico autoservicio buffet, hemos decidido sobre la marcha cambiar el plan y subirnos casi corriendo al autobús que estaba a punto de salir. 

En menos de 10 minutos estábamos ya entrando por la terminal y otros tantos después ya habíamos pasado el control de equipajes (ojito que aquí tampoco me han hecho quitar las botas - para cuando esto en Europa, por favor?). Después hemos desayunado tranquilamente y casi sin darnos cuenta ya estábamos junto a la puerta de embarque. Todo bien. O… no tan bien? Sudor frío de nuevo al escuchar que el vuelo sufría “un ligero retraso”. NO, no no… otra vez no. 

Por suerte Seattle es el hub principal de Alaska Airlines y minutos después nos han cambiado de avión. Oleeee… aunque esto ha significado retraso si o si de 45 minutos. Nos han dicho que para nuestro enlace no hay problema, que es muy fácil moverse por la terminal del aeropuerto de Philadelphia y que llegar hasta la zona de American Airlines es un trayecto de 10/15 minutos andando. Miedo? Quién dijo miedo? Vamos a centrar toda nuestra energía en que no haya ningún contratiempo más (o, si tiene que haber algo, que sea solucionable, por favor)

Para nuestra sorpresa este vuelo de Alaska Airlines tiene WIFI gratis a bordo. Maravilloso!!! Estoy escribiendo estas líneas desde un B737-800 a 37000ft (11.277m!!) de altitud sobrevolando el estado de Michigan. Me encanta. La verdad es que es una suerte poder disfrutar de esta tecnología en el aire, con buena velocidad incluso. ¿Cuándo se animarán las demás a ponerlo en sus vuelos? Señores de British, Iberia, y demás familia… hola? Holaaa??

No quería terminar esta entrada de blog sin recordar que a veces en la vida las cosas no salen como uno quiere pero si miras con la perspectiva adecuada resulta que al final esa era la opción buena. En nuestro caso hemos sufrido un percance pero teníamos la gran suerte de disponer de un último dia de vacaciones más así que disfrutemos de esta “bola extra” de partida de pinball aprovechándola a tope.

Buenas tardes, buenas noches… y hasta el siguiente viaje!!


Alaska 2026 - 26 JUN (dia 9)

Último día del viaje y, como viene siendo habitual, nos hemos asegurado bien de poner el despertador por si el jetlag fallaba (no sea que la liemos sin necesidad). Tras desayunar, echar gasolina y devolver el coche, hemos llegado a la puerta de embarque con margen más que amplio para poder sentarnos con calma hasta que le tocase a nuestro grupo de embarque entrar en el avión. Han sido unos días estupendos pero ya toca volver a casa y enfrentarse a la realidad. Ains…

El caso es que nuestro momento de disfrute se ha visto interrumpido por un sudor frio. Se nos ha ocurrido mirar cómo iba el vuelo siguiente desde Seattle y resulta que la salida desde Londres ya estaba sufriendo un retraso de más de nuestras dos horas de escala. Uffff. Si este vuelo llega tarde a Seattle, saldrá también tarde de regreso a Londres así que nos tocará acoplarnos en los siguientes vuelos Londres - Madrid que haya disponibles. Hasta aquí, todo bien.

Hemos intentado calmarnos un poco pensando que podría haber sido peor. Porque podrían… podrían cancelarlo, no? Hmm… 

Pues sí. Podrían y han podido hacerlo. Toma ya. Nos hemos enterado de manera oficial en cuanto hemos tocado tierra en Seattle. Y se han asegurado bien de que recibíamos la noticia porque nos ha llegado por varios SMS, por APP y por email. 

We’re really sorry that your flight has been cancelled”. Parece el comienzo de una película de terror. Se me queda el cuerpo frío incluso escribiéndolo en este momento. De todas formas, seguro que alguien podría pensar que esto ocurre más veces de lo que uno piensa y tendría razón pero como es la primera vez que nos encontramos con esta situación pues la reacción casi que es normal.

Total… que mientras se nos pasaban mil cosas por la cabeza, la compañía - que tiene obligación de reubicarnos y compensarnos por el trastorno - ya nos había mandado un email con el mejor trayecto posible: salir mañana con Alaska Airlines a las 8:18AM de Seattle rumbo Philadelphia… para allí pillar tres horas después otro vuelo con American Airlines a las 8:20PM que nos deja al día siguiente (es decir el domingo 28 JUN) en Madrid. Dicho así parece un jaleo pero realmente es una muy buena opción. La pareja de jubilados de Manchester que hemos conocido en la fila del mostrador de facturación van a llegar a destino el lunes. Pfff… 

Esto me recuerda el jaleo previo que se ha montado en cuanto ha llegado la primera persona de British. Situación: gente enfadada porque no salen los planes como uno espera y entonces llega esta mujer (de origen ruso o ucraniano), con cero tacto y cero empatía, y nos dice con un tono muy borde que el mostrador no se abre hasta 3 horas y media antes de la hora prevista del vuelo (una tontería muy gorda porque ya no había vuelo como tal pero… en fin). Un pasajero se ha enfadado con ella y le ha dicho que quería hablar con su supervisor. Y tanto se ha alterado la tipa que ya no ha aparecido por el mostrador. En su lugar (y a la hora prevista) han llegado 5 personas de British para gestionar opciones, vuelos alternativos y alojamiento. Como ya teníamos claro que queríamos el viaje con Alaska + American, P. se ha quedado esperando a que nos confirmasen el hotel y yo me he ido a la otra punta de la terminal para pedir las tarjetas de embarque en cada una de las compañías. Afortunadamente lo he conseguido todo bastante rápido y al poco de volver de mi periplo aeroportuario ya nos habían asignado noche + cena + desayuno en el Double Tree de Marriott que está cerca del aeropuerto.

Por cierto, una de las personas de British que nos ha atendido era de origen japonés y, haciendo honor a su origen, nos ha acompañado hasta casi la zona de los shuttle. Only in Japan, como siempre. Un diez.

Ya en el hotel nos han asignado habitación y nos han explicado que nuestro bono de comida consistía en 90$/persona: hemos seguido la sugerencia del recepcionista y hemos dejado 60$ para la cena y 30$ para el desayuno. Perfecto. Así que tras dejar los trastos en la habitación nos hemos ido a cenar cuanto antes para que no se hiciese aún mas tarde. Gracias a eso hemos llegado a tiempo para ver los minutos finales del partido Uruguay - España… y les hemos visto ganar, toma ya!! El camarero nos ha felicitado y nos ha rellenado el vaso de agua varias veces “para estar hidratados después de tantas emociones”, jajaja!!!

En fin, que vaya día. Y nos lo queríamos perder! Ahora a ver qué tal va todo mañana. De momento, podemos relajarnos con estas vistas que tenemos desde la habitación. El pequeño lago es muy bonito y ver esos patitos chapoteando en el agua es todo un lujo. 

Por favor, no mas sustos. Tenemos el cupo lleno ya para el resto del año.

Hale, buenas noches y… mañana más!


Alaska 2026 - 25 JUN (dia 8)

Resulta que en Alaska sí hay ciertas zonas dedicadas a la agricultura. De hecho, los vegetales y frutas que se cultivan aquí, como en verano reciben tantísima luz, suelen crecer muy rápido y tienen un tamaño más grande de lo que consideramos normal. Hemos buscado información sobre el tema y parece que se llevan el premio las zanahorias, patatas, manzanas, peras y arándanos. Así que esta mañana hemos ampliado nuestro habitual recorrido por el supermercado y, efectivamente, ahi estaban. Por un momento, se me han venido a la mente algunas escenas de “El dormilón” de Woody Allen, jaja! Lo que se ve en la foto es una muestra de patatas y mi puño en primer plano como referencia. Con una de éstas te salen varias tortillas, no? 

A los pocos minutos de salir de la tienda, han empezado a caer las primeras gotas. No sé para qué miramos la previsión meteorológica si aquí las nubes hacen lo que quieren. Cuando hemos llegado al parking de Thunderbird Falls, con la mejor de las sonrisas, hemos sacado el chubasquero (qué remedio). Afortunadamente sólo ha aguantado la molestia unos minutos más. Luego ha empezado la siguiente (los mosquitos!) pero eso ya es algo con lo que hay que hacerse a la idea si es que se viene en esta época. La ruta es muy bonita y agradable y termina en una cascada que hoy caía con una fuerza espectacular. Por eso en la foto se ve el río muy alborotado.


La siguiente parada ha sido en la zona de Eagle River. También está en Chugach State Park pero parece que aquí las nubes sólo asoman para que las fotos queden perfectas para compartir en redes sociales. Increíble. Hemos hecho una de las rutas que salen desde el centro de interpretación y la verdad es que ha sido un disfrute total. Incluso aquí la temperatura ha llegado a 17ºC. A ver si lo que quieren es que nos vayamos aclimatando para el viaje de vuelta! 

Por cierto, en el pequeño humedal - que suelen frecuentarlo a primera hora los alces americanos - hemos visto alevines de salmón. No medirían más de 4 ó 5 centímetros pero nos ha hecho mucha ilusión. Había visto videos y sabíamos que la época importante es justo dentro de un mes pero esto ha sido un pequeño regalo inesperado. He ampliado mucho el zoom pero creo que se ve bien en la foto. Hale, peZqueñines, a crecer mucho y bien… que os esperamos de vuelta en algún momento!


Terminamos el día con una cena especial de despedida en el Crow’s Nest. Se encuentra en la planta 20 del hotel Captain Hook y tiene unas vistas increíbles de la ciudad y alrededores. Hemos tomado de entrante risotto con cangrejo real (el mejor risotto que he tomado en mi vida, sin duda!!!) y, como platos principales, salmón y bacalao. Bueniiiiiisimo todo! Si a esto le añadimos un trato de diez pues… dan muchas ganas de repetir este sitio en un futuro viaje. Maaaadre miaaaa…


De camino al coche (aparcar en la calle después de las 6PM es gratis) hemos hecho las últimas fotos del día en Resolution Park. Dicen que, junto a la estatua de James Cook, desde aquí se ven los mejores atardeceres de la ciudad. Supongo que en esta época del año esta afirmación cuesta un poco comprobarla de primera mano, pero nos lo creeremos porque, entre otras cosas, el paisaje y las vistas al fondo de las montañas nevadas son tremendas.


En fin, toca ir preparando ya todo para el viaje de vuelta. A ver qué tal se nos da después de tantos días de desconexión… uffff.


Buenas Nochesss… 


Alaska 2026 - 24 JUN (dia 7)

A poco más de una hora al norte de Anchorage, en las montañas Talkeetna, se encuentra el parque histórico estatal Independence Mine. Se trata de una antigua mina de oro abandonada que ofrece al visitante un auténtico museo al aire libre donde se muestra cómo era la vida durante la famosa fiebre del oro. La entrada es gratuita pero, si vas en coche, hay que pagar el parking (5$/dia) en cualquier de las máquinas habilitadas (y bien señalizadas!) para ello.

Hasta la II Guerra Mundial (que es cuando se produjo su cierre) fue una de las minas de oro más importantes de Alaska. Hoy… parece una ciudad fantasma. Entre barracones y estructuras mineras, hay unas 20 edificaciones de madera. Algunas están restauradas y gracias a eso se puede ver el interior tal cual estaba en su día. Hay visitas guiadas a determinadas horas del día pero nosotros hemos optado mejor por la opción autoguiada (como casi todo el mundo, vamos). 

El parque está abierto todo el año aunque el acceso por carretera se limita fuera de la época estival. De hecho, el centro de visitantes abrió hace tan sólo una semana y cerrará a finales de Septiembre. Si alguien quiere verlo en invierno, sólo tiene que ponerse las raquetas de nieve o darle al ski.

Por cierto, hemos visto este cartel en una de las salas del barracón principal. Ahí se muestran los precios de lo que costaban las cosas en 1938. Y, teniendo en cuenta - según pone ahí - que el sueldo anual era de 1731$ (144,25$ al mes)… esa leche con vitamina D de 50 centimos el galón ya era carísima para la época. Vamos, casi como ahora, que en el supermercado el litro de leche cuesta 3,79$… pffff!!! Bueno, casi que se entiende porque aquí prácticamente todos los lácteos vienen desde otros estados.


Tras volver al hotel y descansar un poco, hemos cenado hoy en nuestro archiconocido Applebee’s. Hoy la camarera Jenny ha sido super simpática (todavía recordaba la camarera borde que tuvimos en el viaje de hace dos años), incluso nos ha aconsejado para conseguir la oferta del menu. Así si. Hemos tomado solomillo y pollo cajún a la parrilla. Todo muy bueno!! Por supuesto, en todas las pantallas de televisión, partidos de fútbol (que estamos de mundial en el país anfitrión, ya sabéis!)

Hale… buenas noches!!

Zzzz…

P.D: Lo que se ve en la foto es un llavero que hemos comprado hoy en el centro de visitantes de la mina. Está hecho de asta de caribú. Había varios modelos para elegir: en todos ponía “ALASKA” en uno de los lados mientras que en el otro aparecían diferentes animales autóctonos del estado. Y eran muy simpáticos todos los que suelen ser conocidos (ballena, reno, moose, oso…) pero he elegido este mosquito porque jamás pensé que un bicho tan conocido en todo el planeta fuese aquí TAN pero TAN salvaje, despiadado y malvado. Tremendo!!! El otro día en la excursión al pobre P.  le acribillaron. Increíble, de verdad. Tiene picaduras en las orejas, en la frente y hasta en el cuero cabelludo. Lo nunca visto. Y yo me he librado por ir con la capucha puesta pero… podría haber sido una escabechina también. En fin!



Alaska 2026 - 23 JUN (dia 6)

Cosas que pasan en el desayuno: ayer antes de salir del hotel nos encontramos con otra huésped que, al vernos, quiso saber si nos íbamos de excursión. Al confirmarle que nuestra ropa correspondía efectivamente con nuestras intenciones, se alegró mucho por nosotros (supongo que también se alegró de haber acertado, jaja!!) y luego nos comentó que ella iba a hacer rafting. Por la cara que pusimos, se vino arriba y nos dijo que estaba muy emocionada. Lo que no sabía es que nuestra cara más bien era porque nos parecía una actividad bastante valiente para una septuagenaria de pro pero, oye que, si uno tiene ganas y cuerpo, adelante, no?

Pues esta mañana hemos vuelto a coincidir con ella. Tras saludarnos, le hemos preguntado irremediablemente por el rafting. Y nos ha dicho que ayer no pudo ser porque no había gente suficiente apuntada pero que hoy muy probablemente sí que lo conseguiría. Con esa excusa ya nos hemos puesto a hablar un poco más y resulta que esta mujer es de Texas, viaja un montón y ha estado incluso en España (!!). Nos ha dicho todo lo que ha visto en nuestro país y ha sido mucho más de lo típico (incluso había ido a Santiago de Compostela, madre mía!). Un diez por esta mujer!

Tras despedirnos del hotel y de Girdwood, nos hemos dirigido hacia el norte. La idea era atravesar Anchorage para llegar a otra zona del Chugach State Park pero las nubes se ponían cada vez peor y el chirimiri se había convertido en gotas de lluvia más intensas así que, sobre la marcha, hemos cambiado de plan y nos hemos dirigido al Alaska Native Heritage Center

Cuando estábamos pagando la entrada, nos han dicho que empezaba justo en ese momento un pequeño espectáculo de danza y música, así que sin dudarlo nos hemos ido hasta la parte del fondo, en el hall de entrada, para verlo. Ha sido muy interesante: 45 minutos con unos chavales super simpáticos que bailaban al son del qilaut (tambor inuit). Antes de cada canción, explicaban su origen y cosas relativas a la misma. 

Y al terminar hemos enganchado con una visita guiada por la zona exterior del museo, donde había unas cuantas viviendas reconstruidas pertenecientes a las diferentes comunidades. Ahí es cuando aprendes que hay cinco grandes grupos en Alaska y que cada uno se ha desarrollado de manera diferente dependiendo de las condiciones de vida que tuvieran. Para un foráneo, todo esto puede ser un poco jaleo pero la idea está clara: los del norte viven en condiciones más duras que los que viven junto al Yukon o los que viven en la costa sur, y todos ellos aprovechan los elementos que la naturaleza les ofrece para asegurar su subsistencia. Durante la visita a las diferentes estancias, nos han enseñado objetos reales de su día a dia. Muy curioso!

En la zona interior del museo, nos hemos intentado empapar bien de información sobre los diferentes pueblos nativos pero una vez más ha sido algo complicado. Algunos objetos en exposición son super curiosos. Por ejemplo, había una especie de chubasquero hecho de tripas de foca y (lo que se ve en la foto) unas botas impermeables de piel de pescado. 

Dato importante: la palabra “esquimal” no está bien vista. Parece ser que tiene asociadas un montón de connotaciones negativas así que lo correcto es decir “inuit” (que incluye los pueblos del norte de Alaska, Canada, Groenlandia) o, si quieres referirte a los que están sólo en Alaska, “pueblos nativos de Alaska”. Anotado. 

Hoy hacemos noche en Anchorage. Después de dejar los trastos en el hotel y descansar un poco, nos hemos ido a cenar al Kincaid Grill, un sitio especialista en productos del mar donde hemos pedido king salmon y vieiras, con un vinito blanco de Napa. MUY bueno todo. Por cierto, el local se encuentra en un pequeño centro comercial y no parece nada especial desde fuera. Es el típico ejemplo en el que es mejor no juzgar por las apariencias o te pierdes una oportunidad increíble para darte un buen homenaje.

Hale, a dormir… que me caigo de sueño!

Zzzz…

Alaska 2026 - 22 JUN (dia 5)

Aunque hoy Girdwood pertenece administrativamente a la ciudad de Anchorage, en su día era un pequeño asentamiento que suministraba servicios varios durante la fiebre del oro de Alaska. Estaba originariamente a orillas de la ría (Turnaround Arm) pero cuando en 1964 tuvo lugar el Gran Terremoto de Alaska de 9,2 de magnitud, el asentamiento se hundió casi 2 metros bajo tierra y finalmente se optó por mover a sus habitantes a unos 4 kilómetros dentro del Valle, junto a la estación de ski que había abierto pocos años antes. Quizá por eso la sensación que transmite al visitante es que es un pueblo como a medio hacer o a medio pensar. Hay casas donde menos te lo esperas y de repente tienes un edificio cuya ubicación lógica es cuestionable. 

En los años 90 se inauguró el gran hotel del Alyeska Resort y Girdwood empezó a ganar gran popularidad y renombre en la zona. Durante el invierno ofrece alojamiento a los aficionados al ski y otros deportes de nieve pero durante el verano todo queda preparado para mochileros y excursionistas. Hoy queríamos comprobarlo de primera mano así que nos hemos acercado hasta el pequeño parking del final de Arlberg Avenue para dejar allí el coche y conectar con el Winner Creek Trail. No llevábamos ni 20 minutos cuando nos hemos encontrado con una pareja que nos avisaba de la presencia de un moose (alce americano) y su cría. Nos hemos quedado helados. Ayer los veíamos en recinto controlado y hoy nos los íbamos a encontrar en entorno salvaje. Decir que teníamos una mezcla de nerviosismo y adrenalina contenida es decir poco. Nos hemos puesto los cascabeles, hemos empezado a hablar alto y hemos cruzado los dedos para que no pasara nada grave. 

Pero… no hemos visto nada. Ni rastro de los lugareños de los bosques. Hemos continuado nuestro trayecto como cualquier otro día, haciendo fotos y haciendo el camino sin otros excursionistas a nuestro alrededor. Quizá el alce se asustó de nuestros ruidos o quizá ya se había alejado hacía un rato, cuando los otros se lo habían encontrado. A saber. En todo caso, me alegro de que no hayamos tenido ningún susto y ahora mismo puede estar escribiendo estas líneas. Safety first!

El camino terminaba en un hand tram (teleférico manual) inaugurado hace 25 años gracias al esfuerzo de muchos voluntarios. Nos habría gustado verlo en acción pero lleva cerrado desde 2019 tras varios problemas de mantenimiento y algunos accidentes bastante graves. Buscando información por internet, parece ser que ya está todo preparado para construir en breve un puente colgante y así salvar la garganta del río. Si alguna vez volvemos de nuevo por aquí, lo probaremos.

Después de la comida nos hemos ido hasta el hotel resort. Allí hemos subido en teleférico hasta la zona del museo del Monte Alyeska, a 700m sobre el nivel del mar y, aunque nos parezca que es muy poquito, los senderos estaban impracticables aún por la cantidad de nieve que había alrededor. De todas formas, las vistas del Valle son impresionantes y ya sólo subir merece muchísimo la pena. Nos hemos echado unas buenas risas en la nieve, haciendo fotos y videos. 

Para terminar el día hemos vuelto al mismo bar de ayer (que nos pilla cerca del hotel y nos apaña perfectamente). Al ser lunes, todo estaba más tranquilo (incluso la camarera parecía mas simpática) y nos han servido la comida bastante rápido. Hemos probado un par de cervezas locales y no estaban nada mal. Nos han dicho que hay una fábrica de cerveza cerca así que lo mismo mañana pasamos por allí. Ya veremos si hay tiempo.

En fin, a dormirrrr… buenas noches!


Alaska 2026 - 21 JUN (dia 4)

El Kenai Fjords National Park ganó su estatus de Parque Nacional hace 46 años y desde entonces no ha hecho más que ganar visitantes. Parte de ese éxito se debe a que es de los pocos parques de Alaska a los que se puede acceder por carretera y parte porque los tours para verlo desde el mar son muy variados y están estupendamente bien organizados (ayer pudimos comprobarlo de primera mano). Siendo el parque más pequeño de Alaska, parece que lo tiene todo: glaciares, fiordos, fauna variada. Eso sí, sólo tiene un par de excursiones posibles a pie desde la zona de Exit Glacier. Pues nada, allá que vamos.

Así que hoy prontito hemos salido de nuestra cabañita del bosque para poder aparcar junto al centro de interpretación. Por una vez, los europeos con jetlag jugamos con ventaja, incluso siendo domingo, jeje. Y allí ya nos hemos encontrado con los primeros carteles de aviso que venían a decir algo así como “ojito, senderista, que esto es zona de osos”. Nosotros somos gente preparada así que hemos sacado nuestros mini-cencerros y los hemos colgado en las mochilas. Se trata de hacer ruido y ser molestos para generar rechazo en los animales que pudieran estar en las proximidades. El único problema es estar cerca de un río, porque ahí no va a funcionar. Entonces habrá que pasar al plan B: música descargada en el móvil de Hard Rock y Nu Metal. Ufff… huid rápido bichejos o pongo un par de estas tonadillas en bucle!

La primera parte de la excursión es bastante sencilla (es llana y está asfaltada), pero luego empieza la parte interesante que se adentra aún más en el bosque. Durante el trayecto aparecen diferentes carteles recordando hasta donde llegaba el glaciar en determinado año. Da un poco de pena pensar que gracias al retroceso del mismo hoy hemos podido estar aquí, pero bueno, una cosa por la otra. Y cuando al final llegas al mirador y eres consciente de la masa de hielo que ya no está, aparece esa sensación agridulce por dentro. Eso sí, las vistas son preciosas, incluso con nubes grises.

Después de todo nuestro periplo mochilero, nos hemos despedido de esta zona y hemos pasado a la siguiente etapa del viaje: Chugach State Park. Aunque antes de adentrarnos en él, hemos hecho una parada en el Alaska Wildlife Conservation Center. Se trata de un recinto habilitado para que muchos animales que ya no pueden estar en libertad por algún motivo, puedan tener un sitio tranquilo en el que pasar sus días. Para nosotros supone una oportunidad única para ver fauna que sería mejor no encontrarse con ella en ninguna excursión: puercoespines, osos negros, osos pardos, linces, búhos, bisontes, bueyes almizcleros y, por supuesto, el que más asociamos a Alaska: el gran alce americano (“moose”). Qué pasada. Muy recomendable este lugar para un primer viaje.

Esta noche dormimos en Girdwood. Después de dejar los trastos en el hotel (ufff… cómo se echa de menos la cabañita!), hemos ido a cenar al Chair 5 Restaurant. Es el típico bar / restaurante de pueblo pequeño que tiene que darlo todo en temporada estival, así que parece que va al limite de sus posibilidades. Al principio nos han dicho que la comida tardaría como unos 45 minutos en salir, pero luego se ha quedado en menos de 30. No está tan mal. Al menos aquí no son como en el primer sitio al que hemos ido a preguntar, el Basecamp, donde nos han contado una milonga sobre la reserva de mesas y bla bla bla (léase, “lo siento guiris, sólo sois dos y aquí queremos grupos más grandes que me dejen más pasta”)

Por cierto, en las pantallas de TV del bar estaban reponiendo el partido de España contra Arabia Saudita (ya sabíamos el resultado pero nos ha hecho mucha gracia poder verlo un poco, jeje)

En fin, a dormir ya que me caigo de sueño…

Alaska 2026 - 20 JUN (dia 3)

Seguro que más de uno se pregunta cómo son las noches en estos lares en esta época del año. Pues… lo que se ve en la foto es la luz que hay a las 3:30AM en una zona boscosa del sur de la península Kenai. Es decir que aún nos podemos considerar unos afortunados de tener sólo claridad a determinadas horas porque si estuviésemos más al norte, el sol no desaparecería durante 24h. Pero que no haya sustos porque aquí el truco está en cerrar las cortinas todo lo posible y ponerse un antifaz para poder conciliar el sueño (lo del jetlag lo dejamos para otro dia, jajaja!)

Para hoy teníamos preparado un día bastante completo e intenso. Gracias a Kenai Fjords Tours hemos podido disfrutar de las maravillas que ofrece el Parque Nacional de los Fiordos Kenai. Esta empresa ofrece muchas actividades por la zona pero lo que más nos llamó la atención fue el “Captain’s choice tour”, una navegación de 7 horas donde, además de adentrarte en parte de los fiordos, el propio capitán va variando el recorrido dependiendo de lo que avisten otros barcos o de las propias condiciones meteorológicas. Gracias a eso hemos podido ver una nutria marina, una ballena jorobada, una orca, leones marinos, (miles de) gaviotas, gansos canadienses, frailecillos,… y hasta osos negros que estaban en la costa buscando comida. Ha sido ESPECTACULAR. La verdad es que no sabía qué foto poner pero creo que me quedo con uno de los momentos que siempre había visto en los documentales. La calidad no es muy buena porque es una captura de video, pero se ve perfectamente lo que es. Maaadre mia…

Nos ha sorprendido muchísimo acercarnos hasta el Glaciar Aialik. No es el más grande del estado pero aún impresiona como el que más. Una pared enorme con algunos azules surrealistas que parecía hipnotizarnos a todos. Precioso! Pero conforme nos acercábamos, el viento gélido nos daba aún con más fuerza así que se nos ha complicado un poco el tema de los videos y las fotos. Aún así nos hemos aventurado con salidas breves y rápidas pero… qué frío!!

Muchas aves aprovechaban los trozos de hielo que estaban flotando por la zona para flotar sin congelarse las patas, pero otros trozos de hielo se quedaban un poco a la deriva sin polizones. Uno de ellos ha sido rescatado por la tripulación y, tras enseñarlo con mucha alegría, lo han machacado y nos han hecho unos “glacieritas” (nombre inventado para referirse a margaritas con hielo de glaciar). Mientras sonaba por megafonía el “Margaritaville” de Jimmy Buffett, han inaugurado una “hora feliz” donde los más valientes se atrevían a probar el improvisado cocktail. No podíamos ser menos y lo hemos probado. Color azul pitufo y sabor bastante aceptable. Ah… y de premio, la lengua se quedaba de ese color eléctrico. Vamos que lo mismo nos hemos tomado un buen trago de colorantes chungos con hielo lleno de bacterias milenarias. Si mañana nos despertamos con dolor en la tripa, ya sabemos quién ha sido el culpable!

Volver al pueblo ha sido extraño después de todo lo que habíamos visto. El tour ha sido tan completo e intenso que terminas olvidando que hay que seguir el viaje. Ah, no lo había dicho pero, además de las explicaciones y avisos del capitán, te dan comida (ligera) a bordo y, comprando la taza de plástico del tour, te rellenan la bebida gratis todo lo que quieras. Eso no quita que luego en tierra quieras cenar, jaja! Nosotros hoy hemos probado el salmón en el Breeze Inn. Tenía buena pinta y sabor, aunque quizá hubiese preferido que no hubiese estado tan hecho. 

En fin, vamos a dormir que ya toca. Zzzz…

Alaska 2026 - 19 JUN (dia 2)

Me da la risa pensar que siempre ponemos con mucha precaución el despertador pero la triste realidad es que el jetlag ya se encarga de despertarnos de manera natural… y sin ningún tipo de piedad. Esta vez se ha cubierto de gloria y hacia las 2:30AM ya no podía dormir. He intentado relajarme un poco pero la inquietud por pillar el vuelo y ver cosas nuevas ha ganado la batalla así que poco podía hacer. Qué le vamos a hacer!

Tras desayunar y subir al shuttle (ayer nos lo dejaron reservado), hemos llegado al aeropuerto de nuevo. Como era de esperar en temporada alta, eso parecía un hervidero de gente y caos. Menos mal que ya teníamos las tarjetas de embarque. Afortunadamente, deben de estar muy acostumbrados a estas cosas y estaba todo bastante bien organizado para pasar el filtro de seguridad (justo todo lo contrario que ayer al llegar al control de aduanas… pfff).

Este aeropuerto tiene un gran edificio terminal dividido en varias secciones a las que se accede gracias a un pequeño tren lanzadera subterráneo (sólo tiene un compartimento). El tren lanzadera es la “línea amarilla” y te puede dejar en la zona de las puertas azules (A,B,S) o la zona de las puertas verdes (C,D,N), cada una de ellas tiene su propia línea de tren que distribuye ágilmente a la gente. Nuestra zona era la verde y, aunque nos han cambiado de puerta un par de veces, no ha habido gran problema.

El vuelo ha durado unas 3h15min y ha sido realmente precioso. Hemos sobrevolado en el despegue el Olympic Park NP (qué recuerdos!!) y luego hemos ido subiendo hacia el Norte bordeando casi la costa canadiense para finalmente toparnos con el Wrangell - St Elias NP de Alaska… madre mía, qué preciosidad! Nos hemos quedado embobados mirando por la ventana mientras nuestros ojos querían abarcar ese blanco texturizado infinito. Increíble.

La aproximación al aeropuerto ha sido muy espectacular, con tanto paisaje diferente y tan poca población visible. Creo que ya nos vamos haciendo un poco a la idea de lo salvaje que puede ser esta parte del país. 

Tras hacer los trámites del coche de alquiler, nos hemos puesto rumbo al sur, hacia la Península Kenai, donde estaremos las primeras noches del viaje. Ni que decir tiene que el trayecto ha sido de lo más bonito que hemos hecho en coche hasta la fecha. Hemos hecho un par de paradas para disfrutar aún más del paisaje, aunque hemos debido de pillar marea baja y no hemos tenido oportunidad de ver muchos animales excepto las típicas gaviotas junto a la costa. A ver qué tal suerte tenemos dentro de unos días cuando volvamos otra vez por aquí.

Al llegar a Seward nos ha recordado un poco al típico pueblo que sirve de parada para recibir a los cruceros que vienen desde Vancouver durante la temporada estival. Un poco como Bar Harbor en Maine (aunque aquí parece que hay menos vidilla). La temperatura es mucho más baja que en la zona de Anchorage y quizá eso influya algo. O puede que esto no esté tan a mano como en la Costa Este! En todo caso, nos hemos quedado un poco destemplados y por eso el cuerpo nos ha pedido cenar algo un poco contundente: fish and chips! Hemos cenado en el Gold Rush Bistro y nos hemos dado un buen homenaje. 

En fin, un dia muy intenso y muy bonito.

Vamos a ver qué tal se nos da la noche hoy. 

A dormir…


Seattle 2026 - 18 JUN (día 1)

¿Quieres aprovechar al máximo un día cualquiera? ¿Te gustaría que 24 horas te cundiesen aún más? Pues no lo dudes y… pilla un vuelo que cruce el charco hacia el Oeste: así tendrás un día larguíiiiisimo y puede que hasta consigas vivir alguna que otra experiencia digna de mención.

En nuestro caso, teníamos un vuelo a Seattle con escala en Londres. Se supone que las compañías ponen a la venta estos billetes teniendo en cuenta posibles retrasos, traslados entre terminales, filtros de seguridad, y cosas así. Y aquí hoy teníamos tres horas de margen, cosa que está genial, pero cuando ya sales de origen con casi hora y pico de retraso, el nivel de nerviosismo empieza a dispararse un poquito. O un “muchito”. Total que cuando hemos llegado a Heathrow parecíamos “Los Agobiez”, buscando los carteles morados de “Flight Connection”, poniendo las cosas en el filtro de seguridad corre que te corre… en fin, unas risas. Y todo para finalmente llegar una hora antes a la puerta de embarque. 

El vuelo ha ido muy bien - no hemos dormido casi nada, uffff -. Pero lo peor ha sido el control de aduanas donde nos han tenido casi UNA HORA esperando. Un poco más y consigue superar a aquel viaje de San Francisco. Eso sí, el oficial ha sido muy simpatico y hasta nos ha hablado en Español. 

Por cierto, desde la terminal se veia perfectamente el Monte Rainier. Precioso! Ya lo veremos cuando sea. De momento, me quedo con esta foto para el recuerdo hasta la próxima vez que lo veo mas de cerca,

Y ahora a dormir, que estoy que me caigo.

Buenas nochesss….