Alaska 2026 - 24 JUN (dia 7)

A poco más de una hora al norte de Anchorage, en las montañas Talkeetna, se encuentra el parque histórico estatal Independence Mine. Se trata de una antigua mina de oro abandonada que ofrece al visitante un auténtico museo al aire libre donde se muestra cómo era la vida durante la famosa fiebre del oro. La entrada es gratuita pero, si vas en coche, hay que pagar el parking (5$/dia) en cualquier de las máquinas habilitadas (y bien señalizadas!) para ello.

Hasta la II Guerra Mundial (que es cuando se produjo su cierre) fue una de las minas de oro más importantes de Alaska. Hoy… parece una ciudad fantasma. Entre barracones y estructuras mineras, hay unas 20 edificaciones de madera. Algunas están restauradas y gracias a eso se puede ver el interior tal cual estaba en su día. Hay visitas guiadas a determinadas horas del día pero nosotros hemos optado mejor por la opción autoguiada (como casi todo el mundo, vamos). 

El parque está abierto todo el año aunque el acceso por carretera se limita fuera de la época estival. De hecho, el centro de visitantes abrió hace tan sólo una semana y cerrará a finales de Septiembre. Si alguien quiere verlo en invierno, sólo tiene que ponerse las raquetas de nieve o darle al ski.

Por cierto, hemos visto este cartel en una de las salas del barracón principal. Ahí se muestran los precios de lo que costaban las cosas en 1938. Y, teniendo en cuenta - según pone ahí - que el sueldo anual era de 1731$ (144,25$ al mes)… esa leche con vitamina D de 50 centimos el galón ya era carísima para la época. Vamos, casi como ahora, que en el supermercado el litro de leche cuesta 3,79$… pffff!!! Bueno, casi que se entiende porque aquí prácticamente todos los lácteos vienen desde otros estados.


Tras volver al hotel y descansar un poco, hemos cenado hoy en nuestro archiconocido Applebee’s. Hoy la camarera Jenny ha sido super simpática (todavía recordaba la camarera borde que tuvimos en el viaje de hace dos años), incluso nos ha aconsejado para conseguir la oferta del menu. Así si. Hemos tomado solomillo y pollo cajún a la parrilla. Todo muy bueno!! Por supuesto, en todas las pantallas de televisión, partidos de fútbol (que estamos de mundial en el país anfitrión, ya sabéis!)

Hale… buenas noches!!

Zzzz…

P.D: Lo que se ve en la foto es un llavero que hemos comprado hoy en el centro de visitantes de la mina. Está hecho de asta de caribú. Había varios modelos para elegir: en todos ponía “ALASKA” en uno de los lados mientras que en el otro aparecían diferentes animales autóctonos del estado. Y eran muy simpáticos todos los que suelen ser conocidos (ballena, reno, moose, oso…) pero he elegido este mosquito porque jamás pensé que un bicho tan conocido en todo el planeta fuese aquí TAN pero TAN salvaje, despiadado y malvado. Tremendo!!! El otro día en la excursión al pobre P.  le acribillaron. Increíble, de verdad. Tiene picaduras en las orejas, en la frente y hasta en el cuero cabelludo. Lo nunca visto. Y yo me he librado por ir con la capucha puesta pero… podría haber sido una escabechina también. En fin!



Alaska 2026 - 23 JUN (dia 6)

Cosas que pasan en el desayuno: ayer antes de salir del hotel nos encontramos con otra huésped que, al vernos, quiso saber si nos íbamos de excursión. Al confirmarle que nuestra ropa correspondía efectivamente con nuestras intenciones, se alegró mucho por nosotros (supongo que también se alegró de haber acertado, jaja!!) y luego nos comentó que ella iba a hacer rafting. Por la cara que pusimos, se vino arriba y nos dijo que estaba muy emocionada. Lo que no sabía es que nuestra cara más bien era porque nos parecía una actividad bastante valiente para una septuagenaria de pro pero, oye que, si uno tiene ganas y cuerpo, adelante, no?

Pues esta mañana hemos vuelto a coincidir con ella. Tras saludarnos, le hemos preguntado irremediablemente por el rafting. Y nos ha dicho que ayer no pudo ser porque no había gente suficiente apuntada pero que hoy muy probablemente sí que lo conseguiría. Con esa excusa ya nos hemos puesto a hablar un poco más y resulta que esta mujer es de Texas, viaja un montón y ha estado incluso en España (!!). Nos ha dicho todo lo que ha visto en nuestro país y ha sido mucho más de lo típico (incluso había ido a Santiago de Compostela, madre mía!). Un diez por esta mujer!

Tras despedirnos del hotel y de Girdwood, nos hemos dirigido hacia el norte. La idea era atravesar Anchorage para llegar a otra zona del Chugach State Park pero las nubes se ponían cada vez peor y el chirimiri se había convertido en gotas de lluvia más intensas así que, sobre la marcha, hemos cambiado de plan y nos hemos dirigido al Alaska Native Heritage Center

Cuando estábamos pagando la entrada, nos han dicho que empezaba justo en ese momento un pequeño espectáculo de danza y música, así que sin dudarlo nos hemos ido hasta la parte del fondo, en el hall de entrada, para verlo. Ha sido muy interesante: 45 minutos con unos chavales super simpáticos que bailaban al son del qilaut (tambor inuit). Antes de cada canción, explicaban su origen y cosas relativas a la misma. 

Y al terminar hemos enganchado con una visita guiada por la zona exterior del museo, donde había unas cuantas viviendas reconstruidas pertenecientes a las diferentes comunidades. Ahí es cuando aprendes que hay cinco grandes grupos en Alaska y que cada uno se ha desarrollado de manera diferente dependiendo de las condiciones de vida que tuvieran. Para un foráneo, todo esto puede ser un poco jaleo pero la idea está clara: los del norte viven en condiciones más duras que los que viven junto al Yukon o los que viven en la costa sur, y todos ellos aprovechan los elementos que la naturaleza les ofrece para asegurar su subsistencia. Durante la visita a las diferentes estancias, nos han enseñado objetos reales de su día a dia. Muy curioso!

En la zona interior del museo, nos hemos intentado empapar bien de información sobre los diferentes pueblos nativos pero una vez más ha sido algo complicado. Algunos objetos en exposición son super curiosos. Por ejemplo, había una especie de chubasquero hecho de tripas de foca y (lo que se ve en la foto) unas botas impermeables de piel de pescado. 

Dato importante: la palabra “esquimal” no está bien vista. Parece ser que tiene asociadas un montón de connotaciones negativas así que lo correcto es decir “inuit” (que incluye los pueblos del norte de Alaska, Canada, Groenlandia) o, si quieres referirte a los que están sólo en Alaska, “pueblos nativos de Alaska”. Anotado. 

Hoy hacemos noche en Anchorage. Después de dejar los trastos en el hotel y descansar un poco, nos hemos ido a cenar al Kincaid Grill, un sitio especialista en productos del mar donde hemos pedido king salmon y vieiras, con un vinito blanco de Napa. MUY bueno todo. Por cierto, el local se encuentra en un pequeño centro comercial y no parece nada especial desde fuera. Es el típico ejemplo en el que es mejor no juzgar por las apariencias o te pierdes una oportunidad increíble para darte un buen homenaje.

Hale, a dormir… que me caigo de sueño!

Zzzz…

Alaska 2026 - 22 JUN (dia 5)

Aunque hoy Girdwood pertenece administrativamente a la ciudad de Anchorage, en su día era un pequeño asentamiento que suministraba servicios varios durante la fiebre del oro de Alaska. Estaba originariamente a orillas de la ría (Turnaround Arm) pero cuando en 1964 tuvo lugar el Gran Terremoto de Alaska de 9,2 de magnitud, el asentamiento se hundió casi 2 metros bajo tierra y finalmente se optó por mover a sus habitantes a unos 4 kilómetros dentro del Valle, junto a la estación de ski que había abierto pocos años antes. Quizá por eso la sensación que transmite al visitante es que es un pueblo como a medio hacer o a medio pensar. Hay casas donde menos te lo esperas y de repente tienes un edificio cuya ubicación lógica es cuestionable. 

En los años 90 se inauguró el gran hotel del Alyeska Resort y Girdwood empezó a ganar gran popularidad y renombre en la zona. Durante el invierno ofrece alojamiento a los aficionados al ski y otros deportes de nieve pero durante el verano todo queda preparado para mochileros y excursionistas. Hoy queríamos comprobarlo de primera mano así que nos hemos acercado hasta el pequeño parking del final de Arlberg Avenue para dejar allí el coche y conectar con el Winner Creek Trail. No llevábamos ni 20 minutos cuando nos hemos encontrado con una pareja que nos avisaba de la presencia de un moose (alce americano) y su cría. Nos hemos quedado helados. Ayer los veíamos en recinto controlado y hoy nos los íbamos a encontrar en entorno salvaje. Decir que teníamos una mezcla de nerviosismo y adrenalina contenida es decir poco. Nos hemos puesto los cascabeles, hemos empezado a hablar alto y hemos cruzado los dedos para que no pasara nada grave. 

Pero… no hemos visto nada. Ni rastro de los lugareños de los bosques. Hemos continuado nuestro trayecto como cualquier otro día, haciendo fotos y haciendo el camino sin otros excursionistas a nuestro alrededor. Quizá el alce se asustó de nuestros ruidos o quizá ya se había alejado hacía un rato, cuando los otros se lo habían encontrado. A saber. En todo caso, me alegro de que no hayamos tenido ningún susto y ahora mismo puede estar escribiendo estas líneas. Safety first!

El camino terminaba en un hand tram (teleférico manual) inaugurado hace 25 años gracias al esfuerzo de muchos voluntarios. Nos habría gustado verlo en acción pero lleva cerrado desde 2019 tras varios problemas de mantenimiento y algunos accidentes bastante graves. Buscando información por internet, parece ser que ya está todo preparado para construir en breve un puente colgante y así salvar la garganta del río. Si alguna vez volvemos de nuevo por aquí, lo probaremos.

Después de la comida nos hemos ido hasta el hotel resort. Allí hemos subido en teleférico hasta la zona del museo del Monte Alyeska, a 700m sobre el nivel del mar y, aunque nos parezca que es muy poquito, los senderos estaban impracticables aún por la cantidad de nieve que había alrededor. De todas formas, las vistas del Valle son impresionantes y ya sólo subir merece muchísimo la pena. Nos hemos echado unas buenas risas en la nieve, haciendo fotos y videos. 

Para terminar el día hemos vuelto al mismo bar de ayer (que nos pilla cerca del hotel y nos apaña perfectamente). Al ser lunes, todo estaba más tranquilo (incluso la camarera parecía mas simpática) y nos han servido la comida bastante rápido. Hemos probado un par de cervezas locales y no estaban nada mal. Nos han dicho que hay una fábrica de cerveza cerca así que lo mismo mañana pasamos por allí. Ya veremos si hay tiempo.

En fin, a dormirrrr… buenas noches!


Alaska 2026 - 21 JUN (dia 4)

El Kenai Fjords National Park ganó su estatus de Parque Nacional hace 46 años y desde entonces no ha hecho más que ganar visitantes. Parte de ese éxito se debe a que es de los pocos parques de Alaska a los que se puede acceder por carretera y parte porque los tours para verlo desde el mar son muy variados y están estupendamente bien organizados (ayer pudimos comprobarlo de primera mano). Siendo el parque más pequeño de Alaska, parece que lo tiene todo: glaciares, fiordos, fauna variada. Eso sí, sólo tiene un par de excursiones posibles a pie desde la zona de Exit Glacier. Pues nada, allá que vamos.

Así que hoy prontito hemos salido de nuestra cabañita del bosque para poder aparcar junto al centro de interpretación. Por una vez, los europeos con jetlag jugamos con ventaja, incluso siendo domingo, jeje. Y allí ya nos hemos encontrado con los primeros carteles de aviso que venían a decir algo así como “ojito, senderista, que esto es zona de osos”. Nosotros somos gente preparada así que hemos sacado nuestros mini-cencerros y los hemos colgado en las mochilas. Se trata de hacer ruido y ser molestos para generar rechazo en los animales que pudieran estar en las proximidades. El único problema es estar cerca de un río, porque ahí no va a funcionar. Entonces habrá que pasar al plan B: música descargada en el móvil de Hard Rock y Nu Metal. Ufff… huid rápido bichejos o pongo un par de estas tonadillas en bucle!

La primera parte de la excursión es bastante sencilla (es llana y está asfaltada), pero luego empieza la parte interesante que se adentra aún más en el bosque. Durante el trayecto aparecen diferentes carteles recordando hasta donde llegaba el glaciar en determinado año. Da un poco de pena pensar que gracias al retroceso del mismo hoy hemos podido estar aquí, pero bueno, una cosa por la otra. Y cuando al final llegas al mirador y eres consciente de la masa de hielo que ya no está, aparece esa sensación agridulce por dentro. Eso sí, las vistas son preciosas, incluso con nubes grises.

Después de todo nuestro periplo mochilero, nos hemos despedido de esta zona y hemos pasado a la siguiente etapa del viaje: Chugach State Park. Aunque antes de adentrarnos en él, hemos hecho una parada en el Alaska Wildlife Conservation Center. Se trata de un recinto habilitado para que muchos animales que ya no pueden estar en libertad por algún motivo, puedan tener un sitio tranquilo en el que pasar sus días. Para nosotros supone una oportunidad única para ver fauna que sería mejor no encontrarse con ella en ninguna excursión: puercoespines, osos negros, osos pardos, linces, búhos, bisontes, bueyes almizcleros y, por supuesto, el que más asociamos a Alaska: el gran alce americano (“moose”). Qué pasada. Muy recomendable este lugar para un primer viaje.

Esta noche dormimos en Girdwood. Después de dejar los trastos en el hotel (ufff… cómo se echa de menos la cabañita!), hemos ido a cenar al Chair 5 Restaurant. Es el típico bar / restaurante de pueblo pequeño que tiene que darlo todo en temporada estival, así que parece que va al limite de sus posibilidades. Al principio nos han dicho que la comida tardaría como unos 45 minutos en salir, pero luego se ha quedado en menos de 30. No está tan mal. Al menos aquí no son como en el primer sitio al que hemos ido a preguntar, el Basecamp, donde nos han contado una milonga sobre la reserva de mesas y bla bla bla (léase, “lo siento guiris, sólo sois dos y aquí queremos grupos más grandes que me dejen más pasta”)

Por cierto, en las pantallas de TV del bar estaban reponiendo el partido de España contra Arabia Saudita (ya sabíamos el resultado pero nos ha hecho mucha gracia poder verlo un poco, jeje)

En fin, a dormir ya que me caigo de sueño…

Alaska 2026 - 20 JUN (dia 3)

Seguro que más de uno se pregunta cómo son las noches en estos lares en esta época del año. Pues… lo que se ve en la foto es la luz que hay a las 3:30AM en una zona boscosa del sur de la península Kenai. Es decir que aún nos podemos considerar unos afortunados de tener sólo claridad a determinadas horas porque si estuviésemos más al norte, el sol no desaparecería durante 24h. Pero que no haya sustos porque aquí el truco está en cerrar las cortinas todo lo posible y ponerse un antifaz para poder conciliar el sueño (lo del jetlag lo dejamos para otro dia, jajaja!)

Para hoy teníamos preparado un día bastante completo e intenso. Gracias a Kenai Fjords Tours hemos podido disfrutar de las maravillas que ofrece el Parque Nacional de los Fiordos Kenai. Esta empresa ofrece muchas actividades por la zona pero lo que más nos llamó la atención fue el “Captain’s choice tour”, una navegación de 7 horas donde, además de adentrarte en parte de los fiordos, el propio capitán va variando el recorrido dependiendo de lo que avisten otros barcos o de las propias condiciones meteorológicas. Gracias a eso hemos podido ver una nutria marina, una ballena jorobada, una orca, leones marinos, (miles de) gaviotas, gansos canadienses, frailecillos,… y hasta osos negros que estaban en la costa buscando comida. Ha sido ESPECTACULAR. La verdad es que no sabía qué foto poner pero creo que me quedo con uno de los momentos que siempre había visto en los documentales. La calidad no es muy buena porque es una captura de video, pero se ve perfectamente lo que es. Maaadre mia…

Nos ha sorprendido muchísimo acercarnos hasta el Glaciar Aialik. No es el más grande del estado pero aún impresiona como el que más. Una pared enorme con algunos azules surrealistas que parecía hipnotizarnos a todos. Precioso! Pero conforme nos acercábamos, el viento gélido nos daba aún con más fuerza así que se nos ha complicado un poco el tema de los videos y las fotos. Aún así nos hemos aventurado con salidas breves y rápidas pero… qué frío!!

Muchas aves aprovechaban los trozos de hielo que estaban flotando por la zona para flotar sin congelarse las patas, pero otros trozos de hielo se quedaban un poco a la deriva sin polizones. Uno de ellos ha sido rescatado por la tripulación y, tras enseñarlo con mucha alegría, lo han machacado y nos han hecho unos “glacieritas” (nombre inventado para referirse a margaritas con hielo de glaciar). Mientras sonaba por megafonía el “Margaritaville” de Jimmy Buffett, han inaugurado una “hora feliz” donde los más valientes se atrevían a probar el improvisado cocktail. No podíamos ser menos y lo hemos probado. Color azul pitufo y sabor bastante aceptable. Ah… y de premio, la lengua se quedaba de ese color eléctrico. Vamos que lo mismo nos hemos tomado un buen trago de colorantes chungos con hielo lleno de bacterias milenarias. Si mañana nos despertamos con dolor en la tripa, ya sabemos quién ha sido el culpable!

Volver al pueblo ha sido extraño después de todo lo que habíamos visto. El tour ha sido tan completo e intenso que terminas olvidando que hay que seguir el viaje. Ah, no lo había dicho pero, además de las explicaciones y avisos del capitán, te dan comida (ligera) a bordo y, comprando la taza de plástico del tour, te rellenan la bebida gratis todo lo que quieras. Eso no quita que luego en tierra quieras cenar, jaja! Nosotros hoy hemos probado el salmón en el Breeze Inn. Tenía buena pinta y sabor, aunque quizá hubiese preferido que no hubiese estado tan hecho. 

En fin, vamos a dormir que ya toca. Zzzz…

Alaska 2026 - 19 JUN (dia 2)

Me da la risa pensar que siempre ponemos con mucha precaución el despertador pero la triste realidad es que el jetlag ya se encarga de despertarnos de manera natural… y sin ningún tipo de piedad. Esta vez se ha cubierto de gloria y hacia las 2:30AM ya no podía dormir. He intentado relajarme un poco pero la inquietud por pillar el vuelo y ver cosas nuevas ha ganado la batalla así que poco podía hacer. Qué le vamos a hacer!

Tras desayunar y subir al shuttle (ayer nos lo dejaron reservado), hemos llegado al aeropuerto de nuevo. Como era de esperar en temporada alta, eso parecía un hervidero de gente y caos. Menos mal que ya teníamos las tarjetas de embarque. Afortunadamente, deben de estar muy acostumbrados a estas cosas y estaba todo bastante bien organizado para pasar el filtro de seguridad (justo todo lo contrario que ayer al llegar al control de aduanas… pfff).

Este aeropuerto tiene un gran edificio terminal dividido en varias secciones a las que se accede gracias a un pequeño tren lanzadera subterráneo (sólo tiene un compartimento). El tren lanzadera es la “línea amarilla” y te puede dejar en la zona de las puertas azules (A,B,S) o la zona de las puertas verdes (C,D,N), cada una de ellas tiene su propia línea de tren que distribuye ágilmente a la gente. Nuestra zona era la verde y, aunque nos han cambiado de puerta un par de veces, no ha habido gran problema.

El vuelo ha durado unas 3h15min y ha sido realmente precioso. Hemos sobrevolado en el despegue el Olympic Park NP (qué recuerdos!!) y luego hemos ido subiendo hacia el Norte bordeando casi la costa canadiense para finalmente toparnos con el Wrangell - St Elias NP de Alaska… madre mía, qué preciosidad! Nos hemos quedado embobados mirando por la ventana mientras nuestros ojos querían abarcar ese blanco texturizado infinito. Increíble.

La aproximación al aeropuerto ha sido muy espectacular, con tanto paisaje diferente y tan poca población visible. Creo que ya nos vamos haciendo un poco a la idea de lo salvaje que puede ser esta parte del país. 

Tras hacer los trámites del coche de alquiler, nos hemos puesto rumbo al sur, hacia la Península Kenai, donde estaremos las primeras noches del viaje. Ni que decir tiene que el trayecto ha sido de lo más bonito que hemos hecho en coche hasta la fecha. Hemos hecho un par de paradas para disfrutar aún más del paisaje, aunque hemos debido de pillar marea baja y no hemos tenido oportunidad de ver muchos animales excepto las típicas gaviotas junto a la costa. A ver qué tal suerte tenemos dentro de unos días cuando volvamos otra vez por aquí.

Al llegar a Seward nos ha recordado un poco al típico pueblo que sirve de parada para recibir a los cruceros que vienen desde Vancouver durante la temporada estival. Un poco como Bar Harbor en Maine (aunque aquí parece que hay menos vidilla). La temperatura es mucho más baja que en la zona de Anchorage y quizá eso influya algo. O puede que esto no esté tan a mano como en la Costa Este! En todo caso, nos hemos quedado un poco destemplados y por eso el cuerpo nos ha pedido cenar algo un poco contundente: fish and chips! Hemos cenado en el Gold Rush Bistro y nos hemos dado un buen homenaje. 

En fin, un dia muy intenso y muy bonito.

Vamos a ver qué tal se nos da la noche hoy. 

A dormir…


Seattle 2026 - 18 JUN (día 1)

¿Quieres aprovechar al máximo un día cualquiera? ¿Te gustaría que 24 horas te cundiesen aún más? Pues no lo dudes y… pilla un vuelo que cruce el charco hacia el Oeste: así tendrás un día larguíiiiisimo y puede que hasta consigas vivir alguna que otra experiencia digna de mención.

En nuestro caso, teníamos un vuelo a Seattle con escala en Londres. Se supone que las compañías ponen a la venta estos billetes teniendo en cuenta posibles retrasos, traslados entre terminales, filtros de seguridad, y cosas así. Y aquí hoy teníamos tres horas de margen, cosa que está genial, pero cuando ya sales de origen con casi hora y pico de retraso, el nivel de nerviosismo empieza a dispararse un poquito. O un “muchito”. Total que cuando hemos llegado a Heathrow parecíamos “Los Agobiez”, buscando los carteles morados de “Flight Connection”, poniendo las cosas en el filtro de seguridad corre que te corre… en fin, unas risas. Y todo para finalmente llegar una hora antes a la puerta de embarque. 

El vuelo ha ido muy bien - no hemos dormido casi nada, uffff -. Pero lo peor ha sido el control de aduanas donde nos han tenido casi UNA HORA esperando. Un poco más y consigue superar a aquel viaje de San Francisco. Eso sí, el oficial ha sido muy simpatico y hasta nos ha hablado en Español. 

Por cierto, desde la terminal se veia perfectamente el Monte Rainier. Precioso! Ya lo veremos cuando sea. De momento, me quedo con esta foto para el recuerdo hasta la próxima vez que lo veo mas de cerca,

Y ahora a dormir, que estoy que me caigo.

Buenas nochesss….



Londres 2025 - 25 OCT (día 5)

- “Si, esto… es para un envío a domicilio” - dijo la paloma al pasar por caja…

Ay, pobriña! La puerta del súper estaba abierta y quería seguir descubriendo sitios nuevos en esta ciudad tan hostil para ella. No sé cuánto tiempo llevaba pululando por ahí, pero parecía que nadie se había dado cuenta de su presencia. Me he quedado mirando un buen rato, incluso he dado unos cuantos golpes al escaparate, por si se animaba a salir de su refugio acristalado, pero estaba demasiado atolondrada. Pues nada, amiga, suerte y que no te den un susto muy grande para sacarte de ahí.

Bueno, ésta ha sido la anécdota de la mañana. Ya íbamos de camino al metro cuando nos la hemos encontrado al pasar por el Sainsbury’s. Y justo estábamos hablando sobre la cantidad de gente que tiene esta ciudad cuando nos hemos visto bloqueados por una marea humana que no dejaba acceder al andén. Hemos tenido que esperar a que subiesen al tren entrante para luego poder movernos hasta una esquina de la estación y esperar al siguiente. No sé qué habría pasado pero esto no parecía normal. 

Aunque no me quejo: todo lo demás ha ido bien. Escribiendo estas líneas ya desde casa me doy cuenta de lo que echo de menos el frio en esta época del año. Estamos terminando Octubre con unas temperaturas no excesivamente bajas y después de todos estos días de frío (borrasca atlántica incluida) creo que ya quiero ponerme ropa de abrigo en España. Me temo que aún hay que esperar un poquito más para ello. 

Buenas noches!!

P.D: Ojito, que esta noche hay que cambiar el reloj!

Londres 2025 - 24 OCT (día 4)

No hay nada como un día soleado después de uno gris y desapacible como el de ayer. De repente, pasear por las calles del centro recupera de nuevo su sentido. Nos hemos acercado hasta Lincoln’s Inn Fields, un pequeño parque histórico con encanto donde pájaros y ardillas están esperando con ansias el premio de algún visitante. Esta vez no tenía nueces en el bolso, pero aún así varias ardillas se han acercado con cara de pena. Otra vez será. Por cierto, en este parque hemos visto un castaño que se plantó con motivo de la coronación de Isabel II… así que tiene más de 70 años! La FOTO no recoge bien su tamaño y, al estar sin hojas, luce un poco desangelado pero seguro que dentro de unos meses estará precioso. Tomamos nota para otra ocasión!

A las 12 teníamos reservado el “highlights tour” de la casa museo de Sir John Soane. Seguro que por el nombre no le suena a nadie pero fue un renombrado arquitecto que, entre otras cosas, se encargó del diseño del edificio principal del Banco de Inglaterra. Dicho esto, su casa fue un auténtico desafío para los constructores de la época. Estuvo varios años en obras, adecuándose para acoger perfectamente la cantidad de cuadros y esculturas de su dueño y, cuando tuvo la oportunidad, éste compró la casa contigua para también reformarla y dejarla tan estupenda como la primera. Es difícil explicar en palabras la distribución del edificio pero la sensación que uno tiene es que podría ser un pequeño laberinto de habitaciones lleno de esculturas, cuadros, paredes movibles, espejos redondos, tragaluces imposibles… y hasta un sótano con el sarcófago de Seti I, el padre de Ramsés II. En resumidas palabras, es un lugar donde el “horror vacui” ni existe ni se le espera. Como dato curioso, en casi todas las habitaciones hay pequeños carteles de madera colgados en la parte superior con los cuatro puntos cardinales (NORTH, SOUTH, EAST, WEST) con el claro objetivo de facilitar la orientación del visitante. Jefazos de IKEA, tomen nota, por favor!!

La entrada al museo es gratuita pero con este tour tienes acceso a partes de la casa que normalmente no se pueden ver, como las estancias privadas de la planta superior o los paneles de madera a modo de pared que contienen muchos más cuadros. Por cierto, la colección tiene 3 obras de Turner (que era amigo personal de Sir John). 

Casualidades de la vida, nosotros ya vimos hace años el panteón familiar de los Soane: el diseño de la parte superior del mismo fue la inspiración para hacer las famosas cabinas de teléfono británicas. Lo que no sabíamos entonces es que años después íbamos a visitar la casa y ver ese mismo diseño curvo en muchos mas sitios. Parece que estamos cerrando el círculo Soane, jaja!

También cerramos el viaje cenando de nuevo en el North Sea Fish. Esta vez hemos pedido dos fish and chips de haddock (“eglefino” en español, que no se nos olvide) y que estaban… impresionantes. Madre mía, qué homenaje nos hemos dado. Quizá por ser viernes el local estaba menos concurrido - ni siquiera tenían abierta la parte del fondo. Luego nos hemos dado un pequeño paseo hasta llegar al hotel (tampoco podíamos estar mucho más porque la temperatura empezaba a bajar considerablemente)

En fin, a dormirrrr.

Zzzz…

Londres 2025 - 23 OCT (día 3)

Desde hace ya años, en Europa se ha adoptado el mismo modelo que tenían en EEUU: cuando una tormenta tiene unos parámetros fuera de lo normal, se le pone un nombre. Dicen que así es más fácil identificarla y rastrearla, tanto para las agencias meteorológicas como para el ciudadano medio. Así que hoy hemos identificado perfectamente lo que ha sido el paso de la tormenta Benjamin. Ha estado lloviendo toda la noche y buena parte de la mañana, con un viento tremendo que hacía imposible estar en la calle. Así que hemos esperado pacientemente en el hotel hasta que se calmase un poco la lluvia (porque en estas circunstancias es imposible usar el paraguas) y luego nos hemos movido por la zona de Covent Garden, donde el famoso mercado ya estaba con mucha decoración de Navidad puesta. Curioso encontrar esto cuando la semana que viene es Halloween.

Al igual que nosotros, muchos turistas habían optado por refugiarse de la lluvia en el mercado, así que estaba bastante concurrido. Casualmente el bullicio estaba bastante controlado gracias a la animación musical que estaba en la parte inferior. Hemos pillado un cuarteto de músicos y también una cantante de ópera. 

Por cierto, para futuras referencias, cuidadito con grabar un vídeo, por muy pequeño que sea, de la persona que canta ópera. Parece ser que hay que pagar cierta cantidad para poder llevarte un recuerdo audiovisual en tu teléfono. La próxima vez que no se me olvide ponerme las gafas y leer bien el cartel… ay ay!

Esta noche tocaba cena especial y nos hemos dado un bonito homenaje en Robata, un restaurante japonés que está relativamente cerca del hotel. Están especializados en cocina a la brasa y la verdad es que tanto el servicio como la comida han sido fantásticos. Hemos pedido un menú degustación bastante completo (tanto que… nos ha costado terminarlo, lo nunca visto!). Lo que se ve en la FOTO son los entrantes. Además, hemos añadido una degustación de sake y realmente ha sido todo un acierto. No somos expertos en este licor japonés pero hemos disfrutado como enanos. Muy recomendable este local.

De vuelta al hotel hemos notado la bajada de temperaturas. La tormenta venía asociada a bajas temperaturas y… tal cual. 

Buenas noches!