Aunque no es el más pequeño del país ni del estado, el aeropuerto de Eureka - Arcata sí podría ser el más pequeño que hayamos visto hasta ahora. Eso si, tiene una mini terminal bien aprovechada gracias a que en la segunda planta tiene un mirador / sala de espera / museo homenaje a los caídos en la 2ª Guerra Mundial. En la planta principal tiene dos pequeñas zonas de facturación (la de United y la de Alaska Airlines) y un pequeño local donde sirven algo ligero para picar. Con esto quiero dejar claro que, salvo que no tengas otra cosa mejor que hacer, no deberías llegar allí con mucho tiempo de antelación porque no hay gran cosa.
En nuestro caso, teníamos que devolver el coche y nos habíamos organizado para llegar con margen suficiente pero, al poco de llegar a la terminal, nos avisan de la compañía para decirnos que nuestro vuelo saldrá ya con una hora de retraso. Parece que había retrasos en San Francisco, así que tocaba esperar. Pero cuando ya estábamos todo en el avión montados, el piloto de repente anuncia que se retrasa la salida otros 40 minutos más. Aquí es cuando hemos dado gracias por no tener justo el hoy el vuelo de vuelta a casa… porque lo habríamos perdido irremediablemente.
Por cierto, aunque el vuelo ha sido cortito (poco más de una hora), hemos estado super entretenidos disfrutando de internet gratuito a bordo gracias a Starlink. Qué bien, por favor!! Señores de Iberia… ya están tardandooooo!!!
Al llegar a San Francisco hemos aprovechado para cenar en el aeropuerto y luego hemos pillado el BART (línea amarilla) para venir hasta el centro, donde está el hotel en el que nos alojamos esta noche. A ver qué tal se nos da la vuelta a la civilización urbana. De momento, con la sala de juegos de uso gratuito de este hotel (con máquinas de pinball, billar, juegos de mesa,…), nuestro lado nostálgico afectivo se está adaptando bastante bien, jajaja!!!
Haleee… buenas nochesss!!!



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