Me da la risa pensar que siempre ponemos con mucha precaución el despertador pero la triste realidad es que el jetlag ya se encarga de despertarnos de manera natural… y sin ningún tipo de piedad. Esta vez se ha cubierto de gloria y hacia las 2:30AM ya no podía dormir. He intentado relajarme un poco pero la inquietud por pillar el vuelo y ver cosas nuevas ha ganado la batalla así que poco podía hacer. Qué le vamos a hacer!
Tras desayunar y subir al shuttle (ayer nos lo dejaron reservado), hemos llegado al aeropuerto de nuevo. Como era de esperar en temporada alta, eso parecía un hervidero de gente y caos. Menos mal que ya teníamos las tarjetas de embarque. Afortunadamente, deben de estar muy acostumbrados a estas cosas y estaba todo bastante bien organizado para pasar el filtro de seguridad (justo todo lo contrario que ayer al llegar al control de aduanas… pfff).
Este aeropuerto tiene un gran edificio terminal dividido en varias secciones a las que se accede gracias a un pequeño tren lanzadera subterráneo (sólo tiene un compartimento). El tren lanzadera es la “línea amarilla” y te puede dejar en la zona de las puertas azules (A,B,S) o la zona de las puertas verdes (C,D,N), cada una de ellas tiene su propia línea de tren que distribuye ágilmente a la gente. Nuestra zona era la verde y, aunque nos han cambiado de puerta un par de veces, no ha habido gran problema.
El vuelo ha durado unas 3h15min y ha sido realmente precioso. Hemos sobrevolado en el despegue el Olympic Park NP (qué recuerdos!!) y luego hemos ido subiendo hacia el Norte bordeando casi la costa canadiense para finalmente toparnos con el Wrangell - St Elias NP de Alaska… madre mía, qué preciosidad! Nos hemos quedado embobados mirando por la ventana mientras nuestros ojos querían abarcar ese blanco texturizado infinito. Increíble.
La aproximación al aeropuerto ha sido muy expectacular, con tanto paisaje diferente y tan poca población visible. Creo que ya nos vamos haciendo un poco a la idea de lo salvaje que puede ser esta parte del país.
Tras hacer los trámites del coche de alquiler, nos hemos puesto rumbo al sur, hacia la Península Kenai, donde estaremos las primeras noches del viaje. Ni que decir tiene que el trayecto ha sido de lo más bonito que hemos hecho en coche hasta la fecha. Hemos hecho un par de paradas para disfrutar aún más del paisaje, aunque hemos debido de pillar marea baja y no hemos tenido oportunidad de ver muchos animales excepto las típicas gaviotas junto a la costa. A ver qué tal suerte tenemos dentro de unos días cuando volvamos otra vez por aquí.

Al llegar a Seward nos ha recordado un poco al típico pueblo que sirve de parada para recibir a los cruceros que vienen desde Vancouver durante la temporada estival. Un poco como Bar Harbor en Maine (aunque aquí parece que hay menos vidilla). La temperatura es mucho más baja que en la zona de Anchorage y quizá eso influya algo. O puede que esto no esté tan a mano como en la Costa Este! En todo caso, nos hemos quedado un poco destemplados y por eso el cuerpo nos ha pedido cenar algo un poco contundente: fish and chips! Hemos cenado en el
Gold Rush Bistro y nos hemos dado un buen homenaje.
En fin, un dia muy intenso y muy bonito.
Vamos a ver qué tal se nos da la noche hoy.
A dormir…
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