Alaska 2026 - 22 JUN (dia 5)

Aunque hoy Girdwood pertenece administrativamente a la ciudad de Anchorage, en su día era un pequeño asentamiento que suministraba servicios varios durante la fiebre del oro de Alaska. Estaba originariamente a orillas de la ría (Turnaround Arm) pero cuando en 1964 tuvo lugar el Gran Terremoto de Alaska de 9,2 de magnitud, el asentamiento se hundió casi 2 metros bajo tierra y finalmente se optó por mover a sus habitantes a unos 4 kilómetros dentro del Valle, junto a la estación de ski que había abierto pocos años antes. Quizá por eso la sensación que transmite al visitante es que es un pueblo como a medio hacer o a medio pensar. Hay casas donde menos te lo esperas y de repente tienes un edificio cuya ubicación lógica es cuestionable. 

En los años 90 se inauguró el gran hotel del Alyeska Resort y Girdwood empezó a ganar gran popularidad y renombre en la zona. Durante el invierno ofrece alojamiento a los aficionados al ski y otros deportes de nieve pero durante el verano todo queda preparado para mochileros y excursionistas. Hoy queríamos comprobarlo de primera mano así que nos hemos acercado hasta el pequeño parking del final de Arlberg Avenue para dejar allí el coche y conectar con el Winner Creek Trail. No llevábamos ni 20 minutos cuando nos hemos encontrado con una pareja que nos avisaba de la presencia de un moose (alce americano) y su cría. Nos hemos quedado helados. Ayer los veíamos en recinto controlado y hoy nos los íbamos a encontrar en entorno salvaje. Decir que teníamos una mezcla de nerviosismo y adrenalina contenida es decir poco. Nos hemos puesto los cascabeles, hemos empezado a hablar alto y hemos cruzado los dedos para que no pasara nada grave. 

Pero… no hemos visto nada. Ni rastro de los lugareños de los bosques. Hemos continuado nuestro trayecto como cualquier otro día, haciendo fotos y haciendo el camino sin otros excursionistas a nuestro alrededor. Quizá el alce se asustó de nuestros ruidos o quizá ya se había alejado hacía un rato, cuando los otros se lo habían encontrado. A saber. En todo caso, me alegro de que no hayamos tenido ningún susto y ahora mismo puede estar escribiendo estas líneas. Safety first!

El camino terminaba en un hand tram (teleférico manual) inaugurado hace 25 años gracias al esfuerzo de muchos voluntarios. Nos habría gustado verlo en acción pero lleva cerrado desde 2019 tras varios problemas de mantenimiento y algunos accidentes bastante graves. Buscando información por internet, parece ser que ya está todo preparado para construir en breve un puente colgante y así salvar la garganta del río. Si alguna vez volvemos de nuevo por aquí, lo probaremos.

Después de la comida nos hemos ido hasta el hotel resort. Allí hemos subido en teleférico hasta la zona del museo del Monte Alyeska, a 700m sobre el nivel del mar y, aunque nos parezca que es muy poquito, los senderos estaban impracticables aún por la cantidad de nieve que había alrededor. De todas formas, las vistas del Valle son impresionantes y ya sólo subir merece muchísimo la pena. Nos hemos echado unas buenas risas en la nieve, haciendo fotos y videos. 

Para terminar el día hemos vuelto al mismo bar de ayer (que nos pilla cerca del hotel y nos apaña perfectamente). Al ser lunes, todo estaba más tranquilo (incluso la camarera parecía mas simpática) y nos han servido la comida bastante rápido. Hemos probado un par de cervezas locales y no estaban nada mal. Nos han dicho que hay una fábrica de cerveza cerca así que lo mismo mañana pasamos por allí. Ya veremos si hay tiempo.

En fin, a dormirrrr… buenas noches!


1 comentario:

  1. Cuando leí lo de los cencerros creí que era por dar un toque original a la mochila pero veo que es un , casualmente !salvavidas !

    ResponderEliminar