Huesca 2020 - 15 SEP (dia 2)

Hoy nos hemos acercado hasta el Valle de Igüer que está en el Parque Natural de los Valles Occidentales. Aunque habíamos consultado varias veces la previsión meteorológica, no teníamos muy claro si volverían las nubes a descargar como esta noche pasada. Afortunadamente, al llegar al parking de La Cleta (punto a poner en el GPS) se han disipado las dudas y los chubasqueros se han quedado en el coche. Y quizá deberíamos haber dejado también los cortavientos, porque ha hecho calor, pero ya sabemos que aquí puede cambiar el tiempo en minutos, así que mejor no arriesgarse.

El valle ofrece una ruta principal circular de unos 7 km. Al principio transcurre por la zona del río, donde se pueden encontrar un montón de vacas devora-hierba por todos lados. Impone un poco verlas tan cerca, pero lo mejor es pasar de ellas y seguir caminando con paso firme.

Por cierto, también hemos visto a los ganaderos encargados de ellas - que han conseguido reunirlas rápidamente para que pasten en la misma zona -. 

No lo había dicho aún, pero este valle es el resultado de la tremenda acción de los glaciares que en su día cubrían la zona. Además del circo glaciar del fondo, por todos lados se ven las tremendas tiras de piedras prensadas, tanto en el suelo como en las enormes paredes del valle. Es muy fácil quedarse hipnotizado mirándolas pero imaginarse una enorme masa de hielo por aquí es algo que desgraciadamente cuesta bastante estos días. Ojalá cambiara un poco la tendencia climática y volviera algo de nieve duradera. Sí, ojalá. Dejémoslo ahí.

La bajada del Cerro Peñarruaba es preciosa. Ofrece vistas de todo el valle antes de enlazar con el Valle de Rigüelo (que está contiguo). Desde el mirador se puede disfrutar de las vistas coronadas por la Punta Rigüelo y los Lecherines (ver FOTO). 

La verdad es que nos ha encantado. Sólo le ha faltado un poco de verde para darle más alegría a la excursión, pero éste es el resultado de un verano sin casi lluvia en la zona y con temperaturas muy altas. Creo que tendremos que hacer un futuro viaje pero en el mes de Mayo o Junio.

Antes de volver al hotel, hemos aprovechado el camino de vuelta para parar en algunos pueblecitos y pedanías que abundan por la zona. Quizá el más interesante sea el principal, Aísa, cuyas callecitas y casas empedradas son una gozada (ver FOTO). Pero también es curioso ver (por fuera sólo, desgraciadamente) las pequeñas iglesias románicas de estos lugares. Algunas están abandonadas pero otras se conservan estupendamente. Hemos visto incluso una en Abay que es del S.XII, ahí es nada!

Tras la ducha y un buen momento de relajación, hemos bajado a cenar con muchísimas ganas. Hemos pedido cabrito confitado y realmente ha sido un acierto: nos ha encantadoooo!!! Decir que estaba buenísimo es quedarse corto. Realmente han sabido darle el toque correcto y conquistarnos de lleno.

Ahora toca descansar y seguir disfrutando de estas pequeñas vacaciones en los Pirineos. 

Viva la desconexión nacional! ;)

Huesca 2020 - 14 SEP (dia 1)

Parecía que no iba a ser posible pero por fin salimos del túnel mochila en mano y nos disponemos a viajar de nuevo. Aleluya. Tras meses de confinamiento, incertidumbre y desasosiego generalizado, parece que los astros se alinean y nos dejan acercarnos a las montañas... que no es poco. Está claro que hay un antes y un después en toda esta historia que comenzó hace seis meses y, si algo hemos aprendido, es que ya no se puede planificar ningún viaje con tantísimo tiempo porque las circunstancias podrían cambiar de un día para otro sin miramientos. Hoy más que nunca hay que vivir al día. Y así lo haremos, qué remedio.

Pero, bueno, que el ánimo no decaiga: somos unos afortunados porque vivimos en un país donde hay mucho que ver y además es muy variado: playas, ciudades, pueblos con encanto, montañas... y una gastronomía que cuanto más viajas más valoras. De hecho, hemos parado a comer a las afueras de Zaragoza y nos hemos quedado sorprendidos con el menú del día que ofrece el Restaurante Torrejón: buena variedad y de calidad. Lo que se ve en la foto es un puré de patatas que está de escándalo. Si en algo tan sencillo le ponen tanto empeño, creo que a partir de ahora se va a convertir en un sitio de referencia para futuros viajes.

Siguiendo en dirección norte (y con unos inusuales 30ºC en el exterior) hemos llegado hasta esta pedanía alejada del mundanal ruido que nos servirá de campamento base para nuestras excursiones por la zona. Ya sabemos que es un sitio ideal para desconectar - estuvimos aquí hace 7 años -, así que seguro que cumplimos nuestro objetivo con creces. Algunas cosas han cambiado por culpa de la situación covidiana actual, pero no todo tiene que ser malo y seguro que estos días descubrimos cosas nuevas interesantes.

La cena... en fin, qué decir de la cena. Mientras estábamos de camino, los dueños del hotel nos han enviado un whatsapp con el menú de esta noche: 4 opciones de primero, 7 de segundo... más 10 posibles postres. Así es imposible fallar. Y si encima coincide que es época de tomates, el triunfo es absoluto. Lo que se ve en la foto es la variedad de Jaca y, bueno, no tengo palabras ni adjetivos para describirlo. Hay que probarlo!! Digamos que se ha hecho un silencio enorme y los dos nos hemos mirado con cara de "ofú, cuánto tiempo sin probar algo así..." - Maaaadre mía.

Ahora a descansar, que mañana nos espera un día muy intenso.

Buenas noches!!

P.D: El paisaje desértico y árido que hemos visto en buena parte del viaje nos ha hecho recordar con bastante fuerza "L'Estasi dell'Oro" de Ennio Morricone. Tanto ha sido así que se ha convertido en la banda sonora del viaje, mientras nos imaginábamos corriendo colina abajo como el mítico Tuco (el feo!)...


Londres 2020 - 18 ENE (dia 2)

Hola Aldwych. Cuánto tiempo.

Supongo que a la mayoría no le sonará este nombre, aunque es fácil adivinar por la foto que se trata de una estación de metro de Londres. Pero para mí Aldwych es algo más que un nombre: significa encontrarme de nuevo un lugar abandonado del que tuve conocimiento de su existencia por primera vez a finales de los 90 gracias a un famoso juego de ordenador. Entonces sólo era una idealización adaptada para deleite del jugador de turno, pero ahora por fin he podido ver con mis propios ojos esta mítica estación londinense. Y ha sido una auténtica gozada. 

Como ya nos ocurrió hace 3 años con los túneles de Clapham South, los astros se han alineado y hemos tenido mucha suerte. Bueno, quizá aún más, porque esta estación suele estar bastante solicitada para grabaciones audiovisuales y eso deja poco margen para las visitas guiadas. Sabiendo que es una oportunidad casi única creo que los 80 minutos de paseo subterráneo se disfrutan con más intensidad. Incluso cuando te piden la acreditación en la puerta ya notas como va saliendo una pequeña sonrisa en la cara de la gente. 

Pero bueno, vayamos a lo interesante. Todo comenzó con la demolición del viejo teatro Royal Strand en 1905. Dos años después, se abrió al público la estación Strand como parte de la línea Piccadilly pero, por motivos estratégicos, en 1915 se cambió el nombre definitivamente a Aldwych (y se puso un cartel sobre los azulejos originales... que hoy tenemos la suerte de disfrutarlos de nuevo - ver FOTO -)

La idea era hacer una estación que diese cabida a muchos pasajeros pero parece que las pretensiones no fueron nada realistas y la zona no era tan popular como cabría esperar. Como consecuencia directa varios túneles se quedaron sin adecentar y de los 6 ascensores que estaban previstos sólo 2 llegaron a funcionar. Ni siquiera en la hora punta se llenaba la estación. Así que a los pocos años uno de sus andenes se terminó cerrando definitivamente al público (con una pared enorme) y decidieron usarlo como búnker de seguridad durante la 1ª Guerra Mundial. De hecho, aquí estuvieron almacenadas muchas obras de la National Gallery. 

El otro andén tampoco tenía demasiada demanda, con lo que sirvió de refugio improvisado durante los bombardeos de ambas Guerras Mundiales. Digo "improvisado" porque no estaba oficialmente habilitado para ello (como bien podría estarlo Clapham South) pero la gente conseguía pasar la noche a cubierto pagando el billete más barato. Como se ve en la foto, aquí no había ni literas ni nada: los londinenses se amontonaban como podían para sobrevivir un día más. 

Con el paso de los años Aldwych nunca consiguió su objetivo como gran estación de metro. La escasa afluencia de público hizo que fuese la primera estación en cerrar los domingos. Además la taquilla se inhabilitó y se preparó un pequeño mostrador dentro de cada ascensor para que el operario del mismo fuese también el encargado de vender los billetes (creo que se ven las marcas en la parte inferior izquierda de la FOTO). El ascensor sólo bajaba a las horas de llegada y salida del tren, con lo que la espera de los (pocos) pasajeros de turno era más llevadera. 

Pero la vida útil de los ascensores tenía un límite y en los años 90 se decidió que ya no merecía la pena arreglarlos por una millonada para seguir manteniendo una estación tan poco rentable. Aldwych se cerró definitivamente en 1994 aunque irónicamente poco después empezó a generar más ingresos que nunca gracias a su reclamo como lugar de rodaje para vídeos musicales, series y películas ("V de Vendetta", por ejemplo). Quién lo diría: el patito feo de las estaciones de metro es hoy un hermoso cisne digno de admirar. 

En fin, que nos ha encantado la visita y la guía ha sabido transmitirnos su entusiasmo hasta límites insospechados. Ojalá fuese siempre así con todo, verdad?

Después de picar algo, hemos aprovechado que estábamos cerca de Covent Garden para brujulear un poco por la zona. Como era de esperar, siendo sábado de rebajas y sin nubes en el cielo, las calles y las tiendas estaban hasta arriba de gente. Pero cuando no tienes más pretensión que disfrutar del día aquí no hay agobios. Nos lo hemos pasado genial, incluso hemos descubierto un par de tiendas muy interesantes. También nos ha dado un poco de bajón al ver que nuestra querida Cantina Laredo ya no existe y en su lugar hay un lugar de copas de esos modernillos y sin personalidad alguna. Una auténtica pena.

Hablando de restaurantes, hoy hemos cenado en Burger and Lobster, un curioso local donde puedes comer (como su nombre indica) hamburguesas y langostas. Hemos pedido de entrante unas alucinantes - y recomendables 100% - croquetas de langosta, gamba y mozzarella (y salsa chipotle!), y luego un par de langostas al vapor. Estaban muy buenas y, aunque estamos a miles de kilómetros de las bondades de Maine, ha merecido la pena pedirlas. 

De camino al hotel nos hemos dado cuenta de la cantidad de locales nuevos que han ido apareciendo de la noche a la mañana. Supongo que es el signo de los tiempos: con el alquiler de los locales por las nubes, si no tienes beneficios en un determinado espacio de tiempo, es mejor cerrarlo. Pues nada. Seguiremos adaptándonos y descubriendo nuevos sitios con la misma alegría de siempre.

Y ahora a dormir, que ha sido un día muy intenso.

Buenas noches!

Londres 2020 - 17 ENE (dia 1)

Comenzamos celebrando el año nuevo (y... ¿quizá la década?) volando a Londres con la misma ilusión de siempre. Además, como ya nos ha ocurrido otras veces, hacer un vuelo de unas dos horas en un avión grandote (A340) supone tener entretenimiento a bordo gratis y eso, a pesar de las cabezadas de turno, no tiene precio. Por cierto, hemos coincidido en el avión con nuestra amiga M.A. y, aunque hacía muchísimo que no nos veíamos, ha sido estupendo intercambiar risas de nuevo. Pasará el finde con una amiga que vive aquí, pero lo mismo sus planes terminan cruzándose con los nuestros. Ya veremos qué pasa.

Tras despedirnos en la zona de recogida de maletas, hemos pillado el metro al centro. Al salir hacía bastante frío, pero quizá no tanto como esperábamos. Aún así la estupendísima cena que nos esperaba en el North Sea Fish Restaurant ha sido lo que mejor podían pedir nuestros estómagos hambrientos: lubina, salmón... y esas pequeñas patatas cocidas que se ven en la foto. Qué buenas por favor!

Por cierto, el camarero que nos ha atendido era de Leganés. Super majete. Incluso nos ha aconsejado con el vino. La verdad es que, con su desparpajo y simpatía, bien podría haber salido en Madrileños por el mundo ("de Madrid, de donde?"), jejeje!!

Buenas noches!

Tokyo 2019 - 20 NOV (dia 7)



A las 7:25am ya estábamos en la calle, maleta en mano, en dirección a la estación, después de habernos despedido de las vistas del Fuji por tercera y última vez en este viaje. Siguiendo las indicaciones que nos dieron ayer, hemos entrado por la zona Norte y luego, hacia la derecha, hemos seguido la línea roja pintada en el suelo hasta casi el andén. Facilísimo! El tren, tan cómodo como siempre, nos ha dejado en menos de una hora en la T2 de Narita. 



Todo ha ido después muy bien: rodaje, despegue, incluso vuelo sin casi turbulencias (al menos, cuando no estábamos dormidos!). La escala en Londres ha sido suficiente para mover un poco las piernas y luego el vuelo a Madrid ha salido tan puntual que costaba creerlo. 

Y aquí ya nos esperaban el frío y la lluvia que no habíamos tenido durante el viaje. Creo que en el fondo lo echábamos de menos. 

Ahora a deshacer la maleta y a dormir profundamente para que no nos afecte el jetlag. Después de este viaje tan intenso, ay que pereza me da!

En fin, buenas noches!!

Zzzzzz!!!!

Tokyo 2019 - 19 NOV (dia 6)



En el año 940 el samurai Taira no Masakado fue abatido tras haber liderado una rebelión contra el emperador. Su cabeza, además, se expuso en pleno Kyoto (antigua capital del país) como castigo ejemplar pero, según cuentan, la misma consiguió volver a su tierra, la llanura de Kanto, donde terminaría eligiendo su verdadero sitio de descanso. Ese lugar es justo el que se ve en la foto, cercano al Palacio Imperial y rodeado de edificios enormes del distrito financiero de Otemachi. 

Cosas curiosas sobre este monumento: 

1. Se ha intentado varias veces cambiarlo de sitio (y construir otro edificio de oficinas en su lugar) pero en todas ellas parece ser que el espíritu vengativo del samurai ha terminado paralizando el proyecto. 

2. Taira no Masakado está considerado como semidiós protector de Tokyo.

3. La presencia de todas esas ranas que se ven en el suelo (ver foto de nuevo!) tiene su explicación en un simpático juego de palabras: en japonés son homófonas las palabras “rana” y “volver a casa” (ambas se dicen  “kaeru” ). Así que esas ranas son para pedir la vuelta a un trabajo mejor o la vuelta de un ser querido, por ejemplo.



Tras validar los tickets de tren de mañana (snif!), hemos ido hasta Shinjuku Gyoen, un jardín botánico precioso. Hay varios recorridos recomendados para verlo, aunque lo mejor es dejarse llevar y hacer fotos sin agobios. Por su rareza, destaco estos cipreses de los pantanos (originarios del sureste de EEUU) cuya adaptación a medio es tal que pueden sobrevivir a inundaciones o estar largas temporadas bajo el agua gracias a que sus raíces salen a la superficie para oxigenarse. 



Y terminamos el día en el templo Zojoji, quizá el mejor sitio para fotografiar la emblemática Torre de Tokyo. Hemos tenido suerte con las nubes, que nos han regalado unas fotos preciosas. En el templo hemos pillado además a unos monjes rezando mientras tocaban un extraño instrumento de percusión. Que más se puede pedir para esta última tarde en la ciudad? 

Buenas noches!! 



Tokyo 2019 - 18 NOV (dia 5)



Lunes, planeta Tierra: día de cierre de museos. Si, pero aquí eso no es problema para un occidental porque sólo pasear ya es entretenidísimo! Y si encima lo acompañas de tiendas a tu gusto, muchísimo mejor. Por eso nos hemos acercado al barrio tecnológico por excelencia: Akihabara. Y nos lo hemos pasado genial.

Hace un par de años pasamos por aquí unas horas, pero acabamos agotados tras ver tres o cuatro tiendas de la calle principal (porque queríamos ver todo - todo, obviamente). Pero ahora, sabiendo bien de qué va el tema, sólo con pasar por delante de la tienda de turno ya vemos si merece la pena o no. La experiencia siempre da puntos!



En este barrio también hay locales temáticos y curiosos, pero nos hemos quedado con uno que servía una especie de fondues de helado. Nos ha gustado mucho aunque irónicamente lo mejor han sido los tés Matcha (en este país están de auténtico escándalo!)



También hemos pasado por Asakusa y sus callecitas junto al templo Senso-ji (llenas de puestos de comida, ropa, recuerdos... y de gente). Hemos pillado alguna cosa, pero lo mejor ha sido poder hacer fotos al atardecer de su preciosa pagoda de 5 pisos. Que bonita!! 



Siempre habíamos querido ver el famoso barrio de Ginza en todo su esplendor. Y es muy impresionante pero quizá recuerda tanto a esas calles de ciudad moderna de hoy (tipo Manhattan, por ejemplo) que en mi opinión le hacen perder un poco de encanto. A ver, no es que esté menospreciando la zona, sino que aquí no vamos a encontrar nada nuevo estéticamente hablando ni ese aire al  “Japón auténtico”. 



Y digo estéticamente de puertas para fuera. Porque en Japón la magia tiene lugar dentro. Y los locales serios donde saben atender al cliente de manera exquisita nunca van a publicitarse con colores chillones ni casi carteles. Unos simples kanjis ya nos lo dicen todo. Aunque hay que estar atentos o el local no llamará la atención y no lo encontraremos. Esto es justo lo que nos ha pasado con el restaurante Kisoji. Google Maps me indicaba su localización perfectamente pero no me decía que estaba en la 5ª planta de un edificio a la que sólo se podía acceder en ascensor. Ha sido una amable lugareña la que, al vernos con cara de confusión, se ha ofrecido a ayudarnos y nos ha sacado de dudas. De verdad lo de este país es digno de admiración. 

En el restaurante hemos sido (una vez más) los “amables exóticos”. Nos habían recomendado este local para probar esa especie de fondeu japonesa, el famoso shabu-shabu. Ojo, lectores, que esto no tiene que ver con queso fundido, sino con un puchero enorme de agua hirviendo en el que se echan verduras y carne, para después mojarlo en platitos de varias salsas (cacahuete + sésamo y/o soja japonesa). 

Pero obviamente no sabíamos que este plato tiene su orden y su técnica. No pasa nada: las camareras de kimono elegante nos han ayudado un montón y hasta les ha parecido simpático que seamos españoles. También a los clientes de la mesa de al lado, que al final han terminado charlando con nosotros. Que buen rollo, por favor!! 



Al salir del restaurante (con una enorme sonrisa en los labios) hemos paseado un poco por el barrio y nos hemos encontrado con otra zona de alumbrado navideño, con un pequeño montaje de luces y sonido bastante chulo. 

Ay. Qué rápido se nos están pasando los días. Demasiado rápido!!

Buenas noches!

Tokyo 2019 - 17 NOV (dia 4)



El Palacio Imperial se encuentra en el centro de la ciudad y aquí vive la familia real nipona. Creo que algunas estancias pueden visitarse en tour privado, pero nosotros nos hemos quedado hoy con los jardines (que, por cierto, son gratis). Aunque no hemos podido verlos al completo por obras, sí que hemos visto la zona del Jardín Ninomaru. A pesar de la cantidad de gente que había, no se nos ha hecho especialmente pesado. Preciosas las carpas de colores del estanque (por supuesto, ahí es donde se formaba el tapón de gente...)

A 12 minutos de la Puerta Otemon se encuentra el famoso Seimon Stonebridge, el puente de piedra por el que acceden el emperador y su familia (además de embajadores) a las estancias del palacio. Cuando hemos llegado hasta la zona frente al puente todo estaba lleno de orientales haciendo fotos sin parar. Nosotros hasta hemos dudado si sacar la cámara. No digo que no sea bonito, sino que no llegamos a entender esta locura de selfies con el puente de fondo. Supongo que a los europeos esto nos parece extraño porque tenemos construcciones parecidas (o mejores) de este mismo estilo. En fin. 



Después nos hemos acercado hasta Parque Yoyogi, el lugar preferido de muchos lugareños para pasar el domingo. Nosotros, para vivir mejor la experiencia, hemos hecho un pequeño picnic también con las cosillas que habíamos comprado previamente en una de esas tiendas Lawson. Nos lo hemos pasado genial, haciendo fotos y viendo cómo la gente realmente disfruta de los días soleados en la ciudad. Cosas curiosas: había un grupo de gente practicando acrobacias (bien podrían ser los del Circo del Sol) y un grupo de rockers muy divertido que no dejaba de bailar. Me encanta este parque!



Totoros para acompañar el té! No hay nada más kawaii  (cuqui) que el famoso personaje de Miyazaki. Pero si además está relleno de crema y te lo puedes comer... pues es lo más de lo más! Al suroeste de Tokyo se encuentra Shiro Hige’s Cream Puff Factory, un pequeño pero agradable salón de té donde se pueden tomar estos bollitos de crema tan ricos. Llegar hasta allí no es fácil sin GPS (gracias Google Maps, gracias SIM local!!!) pero merece mucho la pena poder pasar un rato agradable en esta casita tan sencilla como curiosa. Como tienen pocas mesas hemos tenido que esperar un poco, pero en cuanto te colocan el bollito en la mesa se te pasan todos los males. 

Por cierto, hemos pedido dos Chais para acompañar a los bollitos. Cinco minutos después se acerca el camarero agobiado y nos dice que como sólo les queda té para uno, nos dan dos vasos pequeños y no nos cobran nada porque “ha sido fallo suyo el no poder atender nuestras necesidades”. ALUCINANTE. De verdad que estas cosas sólo pasan aquí... y son dignas de admirar. ¿Alguien se imagina esto en la península, por ejemplo? 



Si. Hemos vuelto a Harajuku. Y esta vez hemos hecho pleno de cosas divertidas para comer, jeje!

En Long! Longer!! Longest!!! te lo ponen fácil si quieres vivir una experiencia culinaria propia de un dibujo animado. Sus sándwiches de “queso arcoíris” son lo más! Tienes que esperar un par de minutos para poder abrirlo y que salga el queso en una tira alargada - y preciosa para fotografiar, claro -. También de puede pedir una patata cortada entera en una única espiral y frita en un pinchito largo de madera. Buenísima!!! 

En Totti Candy Factory te hacen al momento algodón de azúcar de varios colores con forma cónica. Y son enormes!! En la foto creo que se aprecia bien el tamaño considerable que tiene...

Con todo esto queda demostrado que aquí los foráneos tenemos risas aseguradas para rato. Pero cómo nos gusta Japón, por favor!!! 

Tokyo 2019 - 16 NOV (dia 3)



En el S. XVII el famoso poeta Matsuo Bashō escribió en uno de sus haikus que el Monte Fuji era siempre bello incluso con niebla. Hasta ahora podíamos estar más o menos de acuerdo con esta afirmación pero este amanecer que se ve en la foto confirma que nada puede superar unas vistas despejadas. Lo mas impresionante es que estamos a 100 km de distancia (!!!)... y se distingue perfectamente esa cumbre cónica nevada. Tremendo. Por cierto, os ahorro la búsqueda: mide 3776 metros!



Hoy hemos visto los jardines de Rikugien. De haber estado vivo, seguro que Bashō habría escrito sobre ellos, pero resulta que estos jardines no se hicieron hasta un año después de la muerte del poeta. El recinto como tal duró poco y durante muchos años sufrió una época oscura de dejadez hasta que en el S.XIX el fundador de la actual compañía Mitsubishi, Iwasaki Yatarō, decidiera comprarlo y restaurarlo para después donarlo a la ciudad. Todo un gesto que le honra, sin duda, y gracias al cual hoy podemos disfrutar de este rincón de paz y armonía visual. 

Quizá por ser sábado nos hemos encontrado con más gente paseando por aquí pero no ha sido nada molesto, pudiendo hacer fotos sin problema y moviéndonos por todos lados a nuestro ritmo (definitivamente, las aglomeraciones son para Kyoto). 



De vuelta a la estación de metro hemos visto un local especialista en fideos de trigo sarraceno (soba). Al igual que en la taberna japonesa de anoche, en el Komatsuan no están acostumbrados a recibir mucho turista. Aún así nos han tratado con educación y nos han ofrecido el menú en inglés gustosamente. Otra cosa es que nosotros no estemos acostumbrados a comer estos fideos de tradición centenaria: parece ser que hay que comerlos rápido una vez que llegan a la mesa para poder degustarlos bien. Pero... como somos de fuera y lo de sorber fideos con ruido no lo llevamos nada bien, hemos sido más lentos de lo habitual - tanto que creo que nos han llegado a ofrecer cubiertos por si el hecho de tener palillos era un problema! En fin, risas aparte, hemos comido de lujo. Ñam ñam!!! 



Al norte de Tokyo está el parque Ueno. Es un recinto enorme en el que se encuentran varios museos importantes, unos cuantos santuarios y templos, además de un lago y... el zoo de la ciudad! Refugio de lugareños y turistas, si coincide un día de sol y buena temperatura, podemos tener la sensación de estar en un alocado hormiguero multicultural. 

Aunque no hemos visto el parque entero, sí que nos ha dado tiempo a descubrir el santuario de Hanazono Inari (ver foto). Qué maravilla contemplar de nuevo en directo esos fantásticos  torii rojos que tanto nos emocionaron en Kyoto.



Volvemos al alboroto tokyota en la zona de Ameya Yokocho, un montón de callejuelas peatonales con puestos de comida y ropa al más puro estilo nipón. Es simpático escuchar el griterío de los comerciantes sin tener ni idea (en muchos casos) de lo que quieren vender. Hemos visto pescados rarísimos, incluso unos que nos pusieron en la cena de anoche como entrante (por fin hemos descubierto que se llaman shirasu - se parecen a nuestros chanquetes). 



Hablando de pescado, existe un dulce típico japonés que tiene esta forma. Se llama taiyaki y se trata de una oblea rellena de pasta de judía roja. Lo hemos probado por primera vez en este mercadillo y ha sido una agradable sorpresa. Por cierto, ver cómo los preparan también es muy curioso, aunque desde el otro lado del cristal el artesano se esté riendo al ver nuestras caras de asombro, jeje!



Aunque en este país no son muy navideños, sí que pueden encontrarse espectáculos de luces propios de la época. En el centro comercial Caretta Shiodome han puesto esta vez uno con temática de Aladdin (el de Disney, sí) que no está nada mal. Hay varios pases cada hora y está bastante currado. Recomendable especialmente si pilla de paso (porque si no, puede estar algo a desmano).

En fin, ahora a descansar, que ya es hora.
Nas nochezzzz...





Tokyo 2019 - 15 NOV (dia 2)


Todas las ciudades, por muy grandes que sean, tienen sus pequeños rincones para desconectar del asfalto y el ruido. En el caso de Tokyo, y fuera de los grandes parques urbanos, existen pequeñas joyas históricas lejos del radar turístico que merecen mucho la pena visitar. Por eso no podíamos desaprovechar la oportunidad que nos brinda un día tan soleado y nos hemos acercado hasta los jardines de Koishikawa Korakuen

Ha sido una auténtica suerte poder llegar casi a primera hora y pasear sin prisa pensando sólo en lo bonito que era todo. No había casi nadie así que las fotos han quedado muy bien. De haber tenido otras temperaturas en esta época del año, el parque habría lucido mucho más otoñal (esa mezcla de arces, gingkos y zelkovas del Japón lo confirma) pero bueno, tampoco está mal así. 



Tanto caminar entre árboles nos ha abierto el apetito bastante pronto. No hemos dudado ni un segundo en pillar de nuevo el metro para quitarnos la espinita que se nos quedó clavada ayer: hemos vuelto a la zona de Harajuku para comer (hoy sí!!) en el divertidísimo Kawaii Monster Cafe de Harajuku. Y por fin hemos
probado esa comida tan alocada que tienen. Lo que se ve en la foto es una hamburguesa con forma de monstruo y el cocktail de detrás intenta imitar un experimento científico. De postre hemos pedido helado con trozos de bizcocho - todo de colorines, como si fuera comida para animales, jajaja!!! No será la mejor comida del mundo pero sí la más rara y simpática. Además, hemos pillado parte del espectáculo en directo que hay todos los días y nos hemos echado unas buenas risas. Larga vida al frikismo japonés!!! 



Para bajar tanto colorante artificial (y reencontrarnos con la naturaleza) hemos ido hasta el santuario Meiji, que se encuentra a pocos minutos del restaurante y es el más importante de la ciudad. Un gran torii de madera nos da la bienvenida... y un montón de gente también, claro. 

Nos hemos encontrado, además, con muchas familias porque hoy 15 de Noviembre se celebra el Shichi-Go-San. Literalmente significa “tres, cinco, siete” y en ella los niños de esta edad empiezan a ser más conscientes de su papel sintoísta. Por ejemplo, a los niños de 5 años se les viste por primera vez con el tradicional hakama y a las niñas de 7 se les cambia parte del kimono para que ya no sea tan infantil. Según parece, los ritos varían un poco según la zona, pero básicamente es una manifestación de crecimiento dentro de su creencia. Muy curioso, de verdad.



Casi de me olvida! Junto a la entrada del santuario se encuentra el precioso edificio de la estación de tren de Harajuku. Se construyó a principios de S.XX y, aunque sufrió los implacables ataques de la 2ª Guerra Mundial, se volvió a reconstruir años después y hoy podemos disfrutar de ella y de su fantástica fachada. Eso si, ahora se encuentra de reformas y ampliación para poder adaptarse a la cantidad de gente que se espera para las Olimpiadas del año que viene (no quiero ni imaginármelo!)



Para cenar nos hemos acercado a los locales que están junto al hotel. Hay una gran variedad pero nos ha llamado la atención el Yakitori Isshobin. En esta   Izakaya (taberna típica japonesa) hemos comido yakitori (pequeñas brochetas) de diferentes partes del pollo, además de rebozado de queso y gambas. Muy bueno todo!!! 



Terminamos el día con estas vistas desde la habitación... y esa sombra al fondo del gran Fujisan (que no “yama”!!!). Ayer nos enteramos que en días despejados se podía ver desde Tokyo pero nos pareció un tanto loca la idea. Y resulta que efectivamente es así. Que pasada!!! A ver si con un poco de suerte se mantiene el tiempo sin nubes y mañana podemos verlo bien. Crucemos los dedos!!

Buenas noches!!