Chamonix 2018 - 16 JUL (dia 4)

Lo bueno de tener transporte público gratuito en el valle es que te permite desplazarte sin problemas para hacer tus actividades. Esta mañana hemos cogido la "línea azul 02" para llegar hasta Argentière, el pequeño pueblo donde está el telecabina de Les Grands Montets. Nos hemos parado en el punto intermedio de Lognan (1972m) y desde allí hemos comenzado la excursión hasta el glaciar. El camino tiene una primera parte con una inclinación bastante interesante y varios riachuelos improvisados resultantes del deshielo. No está nada mal.

Pero una vez se llega hasta casi los pies del glaciar, el camino empieza a ir paralelo al mismo y se funde entre bloques de rocas, consiguiendo (obviamente) una inclinación aún mayor a modo de escalera natural. Se tarda un buen rato en poder subirlo y completarlo, pero merece muchíííííííísimo la pena porque con cada paso las vistas van mejorando. Madre mía, que pasada. 

Por cierto, conviene bajar de nuevo a Lognan por el camino que hay arriba, el del refugio. Así se aligera mucho la vuelta y las rodillas no tendrán que sufrir demasiado. Se ve perfectamente a la izquierda desde arriba.

Por fin hemos continuado en otro telecabina hacia la parada final de Les Grands Montets (3275m... y 4ºC). No hemos estado más que un tiempo prudencial para hacer fotos y ver el resto del glaciar desde otra perspectiva pero, vamos, es todo tan impresionante que cuesta mantener la vista fija en un sólo sitio. Y, como era de esperar, también hemos visto varias expediciones subiendo (o bajando) por las inmensas zonas nevadas del Aiguille Verte (4121m). Precioso todo, de verdad.


Con el ánimo elevadísimo por el día tan bonito que estábamos teniendo, hemos esperado casi sin dolor a que llegara el autobus de vuelta a Chamonix (ojito, que tiene una frecuencia de 30 minutos, así que mejor no perderlo bajo ningún concepto). Ducha, puesta a punto y cosillas varias después, hemos ido a cenar a Le Panier des 4 Saisons. El restaurante se encuentra un poquito a desmano del turisteo, así que es perfecto para disfrutar de una buena comida de calidad sin temor a que timen. De hecho, todo estaba estupendo (sopa de cebolla, carpacho de ternera, salmón con verduras y lubina con risotto). Lo que se ve en la foto es la sopa (había alguna duda?) y, aunque parezca mentira, estando ya a 18ºC en Chamonix, ha entrado de maravilla.

A dormirrr!!!

ZZzzz...


Chamonix 2018 - 15 JUL (dia 3)

Sorprendentemente y a pesar de la súper tormenta de anoche, esta mañana ha amanecido como si no hubiera pasado nada. Ese cielo raso-pandero pedía a gritos una inminente subida al mirador por excelencia del valle: l'Aiguille du Midi. Así que hemos salido pronto a por los bocatas para luego llegar hasta el edificio desde donde sale el telecabina. Pero, oh sorpresa, resulta que aquí está todo demasiado regulado y aunque tengas tu Montblanc Pass (la tarjeta que te permite subir a todos los lugares del valle), tienes que solicitar tu turno (igual que en la pescadería, vamos). Obviamente, aquí muchas personas tendrán el mismo número, porque se dan tantas tarjetas como personas caben en un telecabina. Y luego, hay que esperar un ratito... hasta que en el panel electrónico de la pared por fin salga lo que tienes asignado en la tarjeta. 

Cuando hemos subido al telecabina ya había pasado más de media hora. Afortunadamente, las vistas luego merecen mucho la pena y casi ni te das cuenta de lo aprisionado que vas dentro de ella, jaja!. 

Este telecabina termina en Plan de l'Aiguille. Allí hay que pillar otro hasta el impresionante mirador. Y mientras estas disfrutando de las vistas, de repente descubres que hay gente que no hace colas y que se dedica a llegar hasta la cima por sus propios medios. Tela marinera. Un aplauso a estos valientes escaladores! 

Después de muchos momentos de incertidumbre, se ha abierto un claro y hemos podido hacer las esperadas fotos del Mont Blanc, con sus imponentes 4810 m frente a nosotros. Es en ese momento cuando la gente casi se pelea por tener la foto perfecta, ya sea señalando la cima o haciendo gestos raros (curiosos?) con las manos. Para los interesados, que sepáis que el mirador se encuentra a 3842m y en ese momento nosotros estábamos a 0ºC. Tranquilos: ya estábamos advertidos y nos hemos equipado bien para no llegar a tiritar en ningún momento.

Al otro lado de la terraza se encuentra una de las atracciones que más impresionan: un mirador de cristal desde el que poder experimentar la sensación de caminar entre nubes. Al menos durante unos segundos porque, una vez dejas tus cosas, te pones un protector de calzado y entras en la cabina, le tienes que dar la cámara al encargado de turno y él es el que te hace las fotos mientras intentas no mirar hacia abajo ni poner cara de susto. Aunque hay que esperar bastante para estar en esa cabina, es una experiencia que no hay que perderse... aunque todo esté blanco y lleno de nubes!

Después de tomar los bocadillos acompañados por un par de cafés y bollitos a precio de oro, hemos vuelto al hotel para prepararnos convenientemente de cara al partido de la final del mundial de fútbol donde Francia y Croacia han salido a darlo todo. Aquí en el hotel tenían todo preparado para que los clientes pudieran verlo en pantalla grande. Hemos pillado buen sitio y nos lo hemos pasado genial, mientras todos se emocionaban cada vez que el equipo nacional marcaba un gol.... tras otro, porque han quedado 4-2 a favor de los franceses. Curioso ver cómo los presentes se mostraban bastante comedidos con sus comentarios y manifestaciones de sentimientos, algo casi inconcebible en la península. Vamos, que aún recuerdo la final de 2010 y aquello era un auténtico jolgorio en masa. Como bien dicen aquí, "Vive la différence", no? 

Pero bueno, también hay que decir que lo estábamos viendo en un hotel y que quizá en un bar habría tenido más emoción, pero aún así... choca bastante. 

Después del partido hemos cenado en l'Akashon, un pequeño restaurante donde hemos comido estupendamente (fantástico entrante de huevos y foie, rape con risotto y abadejo con verduras). Y entre bocado y bocado, se escuchaba la sinfonía de gotas de lluvia caer en el tejado mientras los pitidos de coches y griterío generalizado se ahogaban en la lejanía.

En fin, un día muy intenso para recordar durante muuucho muuucho tiempo.

Zzzz...

Chamonix 2018 - 14 JUL (dia 2)

Comenzamos nuestra pequeña incursión en los Alpes franceses con una excursión que creo que es indispensable: "el Balcón Sur". Es más, si sólo se viene aquí un día y se quiere caminar, éste es el recorrido a hacer porque no tiene mucha dificultad y las vistas son espectaculares. También hay que tener un día despejado para ello, pero bueno, estando en montaña esto siempre es un poco lotería. 

Se puede comenzar en dos sentidos (desde la zona de Brévent o desde la de Flégère), dependiendo de lo que queramos distraernos con el paisaje (!!!). Es decir, que si elegimos éste último, vamos a estar viendo el Montblanc todo el rato. Pero bueno, nosotros lo hemos hecho justo al revés porque nos venía mejor desde Chamonix y tampoco ha sido para tanto. 

Hemos tardado como unas tres horas, a un ritmo muy tranquilo para hacer fotos sin problemas y disfrutar bien del paisaje. Hemos tenido subidas muy empinadas, pero también hemos atravesado una zona de nieve (un poco sucia con barro y restos de pastos) y hemos subido un tramo de escaleras de bloques de piedras y madera, con escalones que llegaban hasta la rodilla. Y sin embargo, lo peor ha sido entender los mapas de zona que te dan en la oficina de turismo. No hemos sido los únicos: en los cruces de caminos siempre te encontrabas a otros excursionistas con la misma cara de intranquilidad, intentando seguir bien las inexistentes indicaciones. De verdad, ¿tanto costaba señalizar bien los tramos para evitar confusiones? Que no es de recibo tener que interpretar cada tramo una y otra vez. Ains!!

Al llegar a Flégère las nubes ya se empezaban a acumular. Hemos subido hasta Index en telesilla para comer en el pequeño merendero de la zona y luego hemos estado haciendo unas cuantas fotos. Aquí la temperatura era muchísimo más baja y el viento ya empezaba a soplar con alegría. 

Por cierto, en lo alto, a casi 2800 metros, hemos visto gente haciendo escalada. Unos valientes, sin duda. Y luego hemos bajado hasta Les Praz, el pueblo que está junto a Chamonix, para pillar uno de los autobuses públicos (y gratuítos) para volver al hotel.

Hemos visto parte del partido de tenis de Nadal (muy interesante, pero un poco de pena al final) y parte de la "petit finale" de Bélgica contra Inglaterra. Y tras una buena ducha, hemos cenado en "Bighorn Bistro & Bakery". Tienen una carta pequeña, pero muy interesante y selecta. Lo que hemos pedido estaba todo impresionante (nachos, hamburguesa de salmón y arroz con salmón y verduras en tempura). Por cierto, la música es BRUTAL. Cómo se agradece tener buen rock clásico y blues mientras comes!

En fin, mientras escribo estas líneas está cayendo una tormenta de estas que tanto asustan cuando estas entre montañas. Menos mal que estamos a cubierto. Esperemos que mañana amanezca de nuevo despejado.

Y esperemos que podamos dormir con tanto ruido!

Chamonix 2018 - 13 JUL (dia 1)

Vacaciones. Qué bonita palabra! Porque suena (y sienta) muy bien se diga cuando se diga. Y hoy nos toca a nosotros sentirnos afortunados porque durante los siguientes días vamos a desconectar de tanta tontería diaria y nos vamos a centrar en pasarlo bien. 

Para ello, volamos a Ginebra en un visto y no visto aéreo (¡larga vida al avión!). Allí nos esperaba "el de la fregoneta" de turno para no perder ni un minuto y llegar cuanto antes a las montañas. Pero el pobre no contaba con los inconvenientes informáticos diarios y nos hemos tenido que conformar con un retraso inicial de 20 minutos.

Básicamente, lo que se ha encontrado es que (hoy??) ningún cajero automático del parking admitía tarjetas, así que se ha tenido que dar el superpaseo hasta la caja central del aeropuerto. 

Entre esto y el atasco de salida de Ginebra, casi hemos llegado a Chamonix cerca de las 8pm. Afortunadamente, nos ha dado tiempo a hacer el check-in, varias fotos y cenar antes de que entrara la noche. Por cierto, hemos cenado en la Omeletterie La Poêle, una "tortilleria" con infinidad de variedades. Todas se sirven con patatas fritas y una pequeña ensalada. Ñam ñam!!

Después hemos dado un pequeño paseo por el centro del pueblo. A juzgar por lo que hemos podido ver, da la sensación de que esto es mucho más grande que Zermatt: más gente, más tiendas, más vidilla. Las vistas del Mont Blanc despejado han conseguido que nos enganchemos a hacer fotos desde todos los ángulos posibles antes de que se fuera la claridad por completo. Obviamente aquí no se tiene la sensación imponente que ofrecía el Cervino en Zermatt, pero creo que sigue siendo igual de bonito. 


A sugerencia del recepcionista del hotel, nos hemos acercado hasta la Place de Mont Blanc, donde tenía lugar la final masculina de escalada deportiva a nivel mundial. Si, si, "mundial". Pinchando en ESTE ENLACE se puede acceder a la página oficial, donde se pueden ver varias fotos de anoche. Nosotros vimos toda la final, donde sólo el ganador consiguió completar todo el circuito llegando hasta arriba. Fue impresionante! 

Por cierto, al terminar, se hizo la entrega de medallas (masculino y femenino) y hasta sonaron los himnos oficiales de sus ganadores (Italia y Austria, respectivamente). 

Y justo después, tras hacer una cuenta atrás de 10 segundos, desde lo alto de un edificio aledaño, han empezado los fuegos artificiales para dar comienzo a la gran fiesta nacional del 14 de Julio. Han durado casi 15 minutos y han conseguido que todos los asistentes nos quedáramos con la boca abierta durante un buen rato.

La verdad es que no se podía empezar mejor este viaje. Esperemos que el tiempo acompañe estos días y podamos pasarlo muy bien.

Ahora a dormir, que nos espera un intenso y largo día mañana!!!

Nas nochesss!

Londres 2018 - 3 JUN (dia 3)

Dicen que "al mal tiempo, buena cara" pero hoy podríamos parafrasearlo directamente con un "al calor de Londres, buen museo refrigerado". Hace cosa de un mes nos enteramos casualmente (y no es broma!) de que esta exposición estaba en la National Gallery. De Monet conocíamos más bien poco y habíamos visto alguno de sus cuadros más representativos, pero gracias a todo lo que hemos visto - y a la audioguía (imprescindible!!!) - hemos aprendido sobre la vida del autor, cómo ésta influye en sus cuadros y, sobre todo, el papel tan curioso e importante que ejerce el elemento arquitectónico. Hemos estado poco más de dos horas (que se nos han pasado rapidísimo) y hemos disfrutado como enanos. Creo que a partir de ahora prestaremos una atención muy especial a Monet. 

Al salir del museo, el calor se ha vuelto a sentir de mala manera. Al igual que nos ha pasado en otras ocasiones, estos calores húmedos hacen que valores cada vez más el verano seco-mesetero peninsular. Hoy hemos tenido unos 25ºC que se nos han hecho muy cuesta arriba, tanto en la calle como en el metro de vuelta al aeropuerto (por favorrrr, autoridades competentes de la materia... pongan ya el aire de una vez!!!!). 

Y cuando luego nos ha tocado esperar unos 30 minutos dentro del avión por culpa de las tormentas y el mal tiempo que había Barajas, ya nos ha dado igual. Sabíamos que el fresquito nos iba a recibir con los brazos abiertos al aterrizar. Ole y ole!!

En fin, no quiero dar una falsa impresión: la escapada ha resultado una gozada, se mire por donde se mire. El factor meteorológico no ha sido el mejor, pero obviamente compensa todo lo demás. Y seguiremos volviendo... Brexit mediante. Porque aquí siempre hay mucho que ver!

Buenas noches!!


...

Londres 2018 - 2 JUN (dia 2)

Inglaterra, cuna del ferrocarril, tiene una poderosa red de trenes que mantiene comunicada gran parte de sus poblaciones. Desde Londres es fácil moverse por toda la isla. Así que hoy aprovechamos esta maravilla de la modernidad y nos hemos ido a Oxford. Para ello, primero teníamos que ir a Paddington Station y allí comprar los billetes. Reconozco que hemos llegado sin tener mucha idea de cómo funcionaban las máquinas pero casualmente no nos ha hecho falta saberlo porque una amable trabajadora de la GWR (una de las empresas de ferrocarriles del país) nos ha sacado los billetes de i/v gracias a su máquina expendedora portátil. Hemos tardado menos de un minuto en tenerlos en la mano. Y tan sólo diez después ya estábamos sentados en el tren.

Recordatorio: estos billetes están sin numerar y en cuanto se abren las puertas del vagón, arranca la estampida de búfalos para pillar asiento. Qué estrés (y qué pereza) de situación.

Una hora más tarde estábamos ya en Oxford, una de las clásicas ciudades universitarias que hoy casi tenía más polen que gente (qué bonita es la primavera en estas latitudes, porfaaachúuus!!). Afortunadamente nuestra cita principal estaba en la Bodleian Library y no hemos tenido que esperar mucho para entrar en ella.  

Y es que ayer empezó una exposición que más de uno no querrá perderse: "Tolkien, creador de la Tierra Media". En ella se analiza un poco la vida del autor, su gusto y pasión por la caligrafía y las sagas nórdicas, la creación del idioma élfico, el diseño de las cubiertas de sus libros, ilustraciones importantísimas, mapas originales de la Tierra Media... en fin, toda una maravilla para los amantes de los libros del universo Tolkien. Ojo, que esto va de libros y no de películas de Peter Jackson. MUY recomendable.

Con menos viento y polen, ya hemos dado una vuelta por Oxford, acompañados de nuestra amiga M., a la que hacía años que no veíamos. Las casitas y los colleges siguen conservando ese aire encantador que tanto atrae al visitante. Aunque el efecto de la humedad sumado al calor casi nos deja baldados. Sin duda aquí se hace más insoportable que en Londres. 

Afortunadamente algunas tiendas ya empiezan a usar el aire acondicionado. Suena a risa, verdad? Es que eso sería impensable en la península (o en EEUU!), pero aquí parece que todo está establecido de alguna manera. Debe de ser como lo del  dicho ese del cuarenta de Mayo, sólo que aquí sustituyen el "sayo" por aire fresco enlatado. Estupendo, oiga. 

La casita tan preciosa que se ve en la foto de la derecha pertenece a la cadena de comida "Pret a Manger". Al igual que vimos en Bray (IRL) con su McDonald's, aquí se ha mantenido la estructura de la casa y se ha reformado todo de tal manera que puedes comer tu sopa, zumo o bocadillos mientras contemplas alucinado el techo, las paredes o la escalera de acceso al piso superior. Qué bonita. No hemos podido resistirnos y hemos comido aquí, por supuesto. 

La vuelta a Londres... en fin, ha sido algo que no vamos a olvidar en mucho tiempo. NO funcionaba el aire acondicionado (o ¿¿directamente no había??) y, sin persianas ni filtros de ningún tipo, nos iba dando el sol mientras la temperatura corporal iba subiendo por momentos. UFFFFF. Todos apiñados, con las ventanas superiores abiertas, por donde sólo entraba una mínima ráfaga de aire (con polen, claro!). Y luego somos nosotros los tercermundistas. 

JA y más JA.

Nas noches!


... ZZZZzzz...

Londres 2018 - 1 JUN (dia 1)

Con bastante retraso hemos salido hoy para Londres. La razón no ha sido otra que el tiempo revuelto y tormentoso que había en la zona del aeropuerto. Y es que, con el mes que llevamos, ¿qué otra cosa podríamos esperar?

De todas formas, no nos ha dolido en absoluto. El entretenimiento a bordo del A340 es una auténtica maravilla y casi que se te olvida lo que pasa al otro lado de la ventanilla. 

El vuelo ha sido muy tranquilo, incluso hemos echado una cabezadita. Pero, en cuanto hemos aterrizado, nos hemos dado cuenta de que mientras el fresquito de las tormentas acapara toda la península, justo por estas latitudes ocurre lo contrario. Además aquí el calor es húmedo (y pegajoso) y, según las previsiones, así seguirá todo el fin de semana. Paciencia, pues, y a hidratarse con alegría.

Bueno... ya sabemos que eso de "hidratarse" se entiende mejor cuando viene acompañado de comida y, qué mejor manera de empezar el finde que yendo a un pequeño restaurante donde te tratan de manera estupenda y comes platitos tan monos como el de la foto. Para los interesados, el local en cuestión se llama "Anglo" y con su menú de degustación diario tienes más que suficiente para saciarte, hidratarte y sentirte prácticamente en una nube. 

Hmmm....

Nas nochessss!



...Zzzzz...

Amsterdam 2018 - 8 ABR (dia 3)

Si ayer nos quejábamos del calor, lo de hoy ya no tenía nombre. Sin viento y con la ropa de invierno encima, la humedad ha hecho los deberes y nos ha puesto a prueba sin miramientos. Lo peor de todo ha sido pensar que en la península las temperaturas están estupendas. El mundo al revés, vamos.

Afortunadamente, hemos estado bastante distraídos en el mercadillo de cuadros de la plaza Spui, para después pasar por Begijnhof, el famoso grupo de casas de beneficencia que en su día estuvo habitado por monjas. No había mucha gente por la calle, así que hemos estado muy tranquilos haciendo fotos a nuestras anchas. 

Aunque al llegar al Bloemenmarkt (mercado de las flores) nos hemos dado cuenta de que en realidad todo el mundo estaba allí viendo plantas y flores. Hemos hecho nuestras pequeñas compras rápidamente y hemos salido disparados a buscar un sitio para comer. La casualidad ha querido que volvamos a repetir (sin quererlo!) uno de los sitios que más nos gustó en el viaje anterior: Bagels and Beans. No, no es exactamente el mismo local: al parecer, les ha ido bien el negocio y se han expandido aún más, no sólo en Amsterdam, sino en ciudades vecinas y en otros paises, como en Alemania o Dinamarca. A nosotros nos parece estupendo: la comida es sana y muy buena. Por cierto, hemos tomado dos riquisimos bagels con unas "bebidas orgánicas" bien fresquitas. Ñam ñam!

Con la maleta de nuevo a cuestas nos hemos acercado hasta la estación central de tren. El camino de vuelta al aeropuerto es igual de sencillo: sólo hay que apretar el botón "QUIERO IR AL AEROPUERTO SCHIPHOL". ¿Por qué no será así siempre en todas las ciudades y aeropuertos? A veces el turista se enfrenta a un galimatías imposible de descifrar y la pérdida de tiempo es casi frustrante. 

No hemos tenido que esperar casi al tren. 3 minutos después de comprar el billete ya estábamos montados y camino al aeropuerto. Donde sí hemos estado muy entretenidos es en el acceso a la zona de embarque. No sé si será cosa del país o de la alerta terrorista de turno, pero nos han revisado absolutamente todo el equipaje de mano. Y cuando digo "todo" es todo. Incluso una de mis botas se ha salido de la bandeja y también me la han pasado otra vez por el escáner. Lo nunca visto.

Mientras buscábamos la puerta de embarque hemos pasado por una de esas zonas modernillas donde el pasajero se siente útil (e integrado) en el ecosistema eficiente del aeropuerto. Al loro con la foto. Se trata de unos puestos individuales con pedales donde uno puede recargar el móvil gracias a la energía que produce su propio pedaleo. No sé cuánto tiempo se necesitaría para recargar una batería de móvil, pero la eco-idea de "hágaselo usted mismo" me ha encantado. Me recuerda a mis años mozos, cuando iba en bicicleta por el pueblo y si quería poner la luz delantera sólo tenía que acercar la bobina a la rueda y pedalear tranquilamente. 

Hemos tenido un vuelo muy bueno. KLM trata de lujo a sus pasajeros (aún ofrece catering gratuíto a bordo, cosa que es MUY de agradecer). La escapada de fin de semana se nos ha pasado casi como un suspiro, pero volveremos segurísimo muy pronto para ver varias cosas que han quedado pendientes.

Termino ya estas líneas con uno de los momentos más curiosos de estos días: cómo meter un mueble en una de las típicas casas inclinadas, estrechas (y sin ascensor) de la ciudad. Es bastante aparatoso, pero la polea de la parte superior del edificio es vital para llevar a cabo una misión tan espectacular. Tremendo!

Buenas nochessss!
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Ah. Canción sorpresa del viaje: Agnes Obel "Fuel to fire". Me encanta...

Amsterdam 2018 - 7 ABR (dia 2)

En esta ciudad (y país) levantarse por la mañana y ver el cielo despejado es casi sinónimo de tener muchísima suerte. No es ninguna tontería: aquí llueve día sí y día también (aún recuerdo lo que nos cayó la otra vez y se me ponen los pelos de punta). Así que, invadidos por el espíritu del entusiasmo y el buenrrollismo, nos hemos puesto a pasear por las calles de Jordaan, el barrio con más encanto  de la ciudad.

Aquí no hay grandes edificios ni museos de renombre: lo interesante es perderse por sus calles y descubrir pequeños rincones mientras los lugareños hacen sus tareas diarias. Ya sé que en estas fechas - y después del invierno que hemos sufrido en toda Europa - tener árboles sin hojas hace que las fotos queden algo deslucidas, pero bueno, el cielo azul compensa absolutamente todo.

Como no podía ser de otra manera, en pleno paseo nos hemos topado con la Westerkerk, una cita indispensable si se viene por estos lares de Abril a Octubre ya que su impresionante torre de 85m permite disfrutar de las mejores vistas de la ciudad y alrededores (hoy hemos podido ver la torre de Haarlem, que está a 18km). La subida / visita a la torre dura 30 minutos y cuesta 8€. Todas son guiadas y hay posibilidad de que sean en holandés o en inglés. Nuestro guía ha sido bastante simpático. Nos ha contado un poco la historia de la iglesia, su contexto y, aunque nosotros repetíamos visita, nos ha parecido igual de interesante que la primera vez (aunque hoy las fotos han quedado muy muy bien!). Como nota curiosa, parece que lo que más le ha sorprendido al guía es que de un grupo de 6 personas (2 portugueses, 2 alemanes y 2 españoles), sólo nosotros sabíamos que Holanda es en realidad una provincia del país y que el nombre oficial es Países Bajos. Sorpresa, jaja!

El hambre ha atacado al poco de terminar la visita. El problema es que, teniendo la casa de Ana Frank tan cerca, hay muchos locales que se aprovechan y abusan con los precios. Hemos tenido que alejarnos un poco para finalmente encontrar Kagetsu Hartenstraat, un pequeño restaurante japonés donde hemos tomado un par de bentos (esas bandejitas con pequeñas porciones de comida). Estaba todo muy bueno, especialmente la sopa miso y el salmón. 

Recordatorio: hay que venir a este local fuera de la hora punta o será complicado pillar sitio. Buena relación calidad / precio en el bento diario.

Hemos seguido paseando con el mismo entusiasmo aunque quizá los pasos iban cada vez más lentos por culpa del calor. ¿Cómo íbamos a pensar que aquí iba a hacer más temperatura que en la península en estos momentos? Mientras nosotros teníamos ganas de dejar abrigo y jersey en cualquier esquina, los lugareños lucían una estupenda sonrisa a juego con sus camisetas de manga corta. Incluso algunos valientes se atrevían con las chanclas - tampoco era para tanto, pero este detalle nos deja bien clarito lo mucho que desean el buen tiempo por aquí -. Aprovechad bien, que el lunes vuelven las nubes grises!

Antes de pasar por el restaurante de la cena hemos hecho una merecidísima parada técnica en el hotel. La verdad es que, casi sin quererlo, nos hemos dado una caminata interesante.

Como no podía ser de otra manera, hemos llegado al restaurante Van Speyk con un hambre canina. Buen trato, buenos productos, pero me quedo sin duda con el lenguado espectacular que nos han puesto (VER FOTO). Maaaaadre mia. 

En fin, ahora toca descansar, después de este fantástico día de sol y calor por las calles abarrotadas de Amsterdam. 

Night night!!

Amsterdam 2018 - 6 ABR (dia 1)

Hace unos semanas me pasaron una foto en la que se podía ver a la Rana Gustavo (muy feliz) mirando por la ventanilla del avión mientras se daba cuenta de que estaba a kilómetros y kilómetros de todas las tonterías de la gente. Y, no es por nada, pero durante un buen rato hoy he sentido lo mismo. Es más: vuelvo a mirar las fotos que he hecho durante el trayecto y tengo la misma sensación. Se nota que llevamos demasiado tiempo con demasiada basura alrededor y esto hace que den ganas de largarse muy muy lejos. Nivel Estratosfera, por lo menos. Ains.

Pero bueno, volvamos a la Tierra de nuevo y centrémonos en este fin de semana en concreto. Hacía ya varios años que no pisábamos tierras holandesas y nos ha gustado volver a escuchar ese acento fuerte tan característico suyo (recordad que Van Gogh suena "FFanJJoJJ").

El trayecto desde Schiphol a centro de Amsterdam es de lo más sencillo: se compra un billete en cualquiera de las máquinas automáticas de color amarillo que hay a la salida (o en el hall gigante) y se aprieta en el botón "QUIERO IR A AMSTERDAM". Así de sencillo. Luego hay que fijarse en el panel, buscando el siguiente tren que vaya a la ciudad, y se baja a los andenes. El nuestro ha sido el 2 y en 15 minutos escasos ya estábamos en el centro. Por cierto, la validación del billete se hace a la salida de la estación, así que si alguno se ha despistado a conciencia, que sepa que le van a pillar sí o sí.

Tras dejar los trastos en el hotel, hemos salido a dar una vuelta. Había mucha gente, pero ha sido entrar en la zona del Barrio Rojo y aquello parecía que se animaba por momentos. Eso sí, todo de manera muy civilizada. 

Hemos picoteado algo y luego hemos vuelto al hotel con un cansancio tremendo. Esperemos que esta noche no nos molesten mucho los ruidos (nos han dado una habitación con vistas a la calle). 

Haleee... zzzzz....!!