Chamonix 2018 - 13 JUL (dia 1)

Vacaciones. Qué bonita palabra! Porque suena (y sienta) muy bien se diga cuando se diga. Y hoy nos toca a nosotros sentirnos afortunados porque durante los siguientes días vamos a desconectar de tanta tontería diaria y nos vamos a centrar en pasarlo bien. 

Para ello, volamos a Ginebra en un visto y no visto aéreo (¡larga vida al avión!). Allí nos esperaba "el de la fregoneta" de turno para no perder ni un minuto y llegar cuanto antes a las montañas. Pero el pobre no contaba con los inconvenientes informáticos diarios y nos hemos tenido que conformar con un retraso inicial de 20 minutos.

Básicamente, lo que se ha encontrado es que (hoy??) ningún cajero automático del parking admitía tarjetas, así que se ha tenido que dar el superpaseo hasta la caja central del aeropuerto. 

Entre esto y el atasco de salida de Ginebra, casi hemos llegado a Chamonix cerca de las 8pm. Afortunadamente, nos ha dado tiempo a hacer el check-in, varias fotos y cenar antes de que entrara la noche. Por cierto, hemos cenado en la Omeletterie La Poêle, una "tortilleria" con infinidad de variedades. Todas se sirven con patatas fritas y una pequeña ensalada. Ñam ñam!!

Después hemos dado un pequeño paseo por el centro del pueblo. A juzgar por lo que hemos podido ver, da la sensación de que esto es mucho más grande que Zermatt: más gente, más tiendas, más vidilla. Las vistas del Mont Blanc despejado han conseguido que nos enganchemos a hacer fotos desde todos los ángulos posibles antes de que se fuera la claridad por completo. Obviamente aquí no se tiene la sensación imponente que ofrecía el Cervino en Zermatt, pero creo que sigue siendo igual de bonito. 


A sugerencia del recepcionista del hotel, nos hemos acercado hasta la Place de Mont Blanc, donde tenía lugar la final masculina de escalada deportiva a nivel mundial. Si, si, "mundial". Pinchando en ESTE ENLACE se puede acceder a la página oficial, donde se pueden ver varias fotos de anoche. Nosotros vimos toda la final, donde sólo el ganador consiguió completar todo el circuito llegando hasta arriba. Fue impresionante! 

Por cierto, al terminar, se hizo la entrega de medallas (masculino y femenino) y hasta sonaron los himnos oficiales de sus ganadores (Italia y Austria, respectivamente). 

Y justo después, tras hacer una cuenta atrás de 10 segundos, desde lo alto de un edificio aledaño, han empezado los fuegos artificiales para dar comienzo a la gran fiesta nacional del 14 de Julio. Han durado casi 15 minutos y han conseguido que todos los asistentes nos quedáramos con la boca abierta durante un buen rato.

La verdad es que no se podía empezar mejor este viaje. Esperemos que el tiempo acompañe estos días y podamos pasarlo muy bien.

Ahora a dormir, que nos espera un intenso y largo día mañana!!!

Nas nochesss!

Londres 2018 - 3 JUN (dia 3)

Dicen que "al mal tiempo, buena cara" pero hoy podríamos parafrasearlo directamente con un "al calor de Londres, buen museo refrigerado". Hace cosa de un mes nos enteramos casualmente (y no es broma!) de que esta exposición estaba en la National Gallery. De Monet conocíamos más bien poco y habíamos visto alguno de sus cuadros más representativos, pero gracias a todo lo que hemos visto - y a la audioguía (imprescindible!!!) - hemos aprendido sobre la vida del autor, cómo ésta influye en sus cuadros y, sobre todo, el papel tan curioso e importante que ejerce el elemento arquitectónico. Hemos estado poco más de dos horas (que se nos han pasado rapidísimo) y hemos disfrutado como enanos. Creo que a partir de ahora prestaremos una atención muy especial a Monet. 

Al salir del museo, el calor se ha vuelto a sentir de mala manera. Al igual que nos ha pasado en otras ocasiones, estos calores húmedos hacen que valores cada vez más el verano seco-mesetero peninsular. Hoy hemos tenido unos 25ºC que se nos han hecho muy cuesta arriba, tanto en la calle como en el metro de vuelta al aeropuerto (por favorrrr, autoridades competentes de la materia... pongan ya el aire de una vez!!!!). 

Y cuando luego nos ha tocado esperar unos 30 minutos dentro del avión por culpa de las tormentas y el mal tiempo que había Barajas, ya nos ha dado igual. Sabíamos que el fresquito nos iba a recibir con los brazos abiertos al aterrizar. Ole y ole!!

En fin, no quiero dar una falsa impresión: la escapada ha resultado una gozada, se mire por donde se mire. El factor meteorológico no ha sido el mejor, pero obviamente compensa todo lo demás. Y seguiremos volviendo... Brexit mediante. Porque aquí siempre hay mucho que ver!

Buenas noches!!


...

Londres 2018 - 2 JUN (dia 2)

Inglaterra, cuna del ferrocarril, tiene una poderosa red de trenes que mantiene comunicada gran parte de sus poblaciones. Desde Londres es fácil moverse por toda la isla. Así que hoy aprovechamos esta maravilla de la modernidad y nos hemos ido a Oxford. Para ello, primero teníamos que ir a Paddington Station y allí comprar los billetes. Reconozco que hemos llegado sin tener mucha idea de cómo funcionaban las máquinas pero casualmente no nos ha hecho falta saberlo porque una amable trabajadora de la GWR (una de las empresas de ferrocarriles del país) nos ha sacado los billetes de i/v gracias a su máquina expendedora portátil. Hemos tardado menos de un minuto en tenerlos en la mano. Y tan sólo diez después ya estábamos sentados en el tren.

Recordatorio: estos billetes están sin numerar y en cuanto se abren las puertas del vagón, arranca la estampida de búfalos para pillar asiento. Qué estrés (y qué pereza) de situación.

Una hora más tarde estábamos ya en Oxford, una de las clásicas ciudades universitarias que hoy casi tenía más polen que gente (qué bonita es la primavera en estas latitudes, porfaaachúuus!!). Afortunadamente nuestra cita principal estaba en la Bodleian Library y no hemos tenido que esperar mucho para entrar en ella.  

Y es que ayer empezó una exposición que más de uno no querrá perderse: "Tolkien, creador de la Tierra Media". En ella se analiza un poco la vida del autor, su gusto y pasión por la caligrafía y las sagas nórdicas, la creación del idioma élfico, el diseño de las cubiertas de sus libros, ilustraciones importantísimas, mapas originales de la Tierra Media... en fin, toda una maravilla para los amantes de los libros del universo Tolkien. Ojo, que esto va de libros y no de películas de Peter Jackson. MUY recomendable.

Con menos viento y polen, ya hemos dado una vuelta por Oxford, acompañados de nuestra amiga M., a la que hacía años que no veíamos. Las casitas y los colleges siguen conservando ese aire encantador que tanto atrae al visitante. Aunque el efecto de la humedad sumado al calor casi nos deja baldados. Sin duda aquí se hace más insoportable que en Londres. 

Afortunadamente algunas tiendas ya empiezan a usar el aire acondicionado. Suena a risa, verdad? Es que eso sería impensable en la península (o en EEUU!), pero aquí parece que todo está establecido de alguna manera. Debe de ser como lo del  dicho ese del cuarenta de Mayo, sólo que aquí sustituyen el "sayo" por aire fresco enlatado. Estupendo, oiga. 

La casita tan preciosa que se ve en la foto de la derecha pertenece a la cadena de comida "Pret a Manger". Al igual que vimos en Bray (IRL) con su McDonald's, aquí se ha mantenido la estructura de la casa y se ha reformado todo de tal manera que puedes comer tu sopa, zumo o bocadillos mientras contemplas alucinado el techo, las paredes o la escalera de acceso al piso superior. Qué bonita. No hemos podido resistirnos y hemos comido aquí, por supuesto. 

La vuelta a Londres... en fin, ha sido algo que no vamos a olvidar en mucho tiempo. NO funcionaba el aire acondicionado (o ¿¿directamente no había??) y, sin persianas ni filtros de ningún tipo, nos iba dando el sol mientras la temperatura corporal iba subiendo por momentos. UFFFFF. Todos apiñados, con las ventanas superiores abiertas, por donde sólo entraba una mínima ráfaga de aire (con polen, claro!). Y luego somos nosotros los tercermundistas. 

JA y más JA.

Nas noches!


... ZZZZzzz...

Londres 2018 - 1 JUN (dia 1)

Con bastante retraso hemos salido hoy para Londres. La razón no ha sido otra que el tiempo revuelto y tormentoso que había en la zona del aeropuerto. Y es que, con el mes que llevamos, ¿qué otra cosa podríamos esperar?

De todas formas, no nos ha dolido en absoluto. El entretenimiento a bordo del A340 es una auténtica maravilla y casi que se te olvida lo que pasa al otro lado de la ventanilla. 

El vuelo ha sido muy tranquilo, incluso hemos echado una cabezadita. Pero, en cuanto hemos aterrizado, nos hemos dado cuenta de que mientras el fresquito de las tormentas acapara toda la península, justo por estas latitudes ocurre lo contrario. Además aquí el calor es húmedo (y pegajoso) y, según las previsiones, así seguirá todo el fin de semana. Paciencia, pues, y a hidratarse con alegría.

Bueno... ya sabemos que eso de "hidratarse" se entiende mejor cuando viene acompañado de comida y, qué mejor manera de empezar el finde que yendo a un pequeño restaurante donde te tratan de manera estupenda y comes platitos tan monos como el de la foto. Para los interesados, el local en cuestión se llama "Anglo" y con su menú de degustación diario tienes más que suficiente para saciarte, hidratarte y sentirte prácticamente en una nube. 

Hmmm....

Nas nochessss!



...Zzzzz...

Amsterdam 2018 - 8 ABR (dia 3)

Si ayer nos quejábamos del calor, lo de hoy ya no tenía nombre. Sin viento y con la ropa de invierno encima, la humedad ha hecho los deberes y nos ha puesto a prueba sin miramientos. Lo peor de todo ha sido pensar que en la península las temperaturas están estupendas. El mundo al revés, vamos.

Afortunadamente, hemos estado bastante distraídos en el mercadillo de cuadros de la plaza Spui, para después pasar por Begijnhof, el famoso grupo de casas de beneficencia que en su día estuvo habitado por monjas. No había mucha gente por la calle, así que hemos estado muy tranquilos haciendo fotos a nuestras anchas. 

Aunque al llegar al Bloemenmarkt (mercado de las flores) nos hemos dado cuenta de que en realidad todo el mundo estaba allí viendo plantas y flores. Hemos hecho nuestras pequeñas compras rápidamente y hemos salido disparados a buscar un sitio para comer. La casualidad ha querido que volvamos a repetir (sin quererlo!) uno de los sitios que más nos gustó en el viaje anterior: Bagels and Beans. No, no es exactamente el mismo local: al parecer, les ha ido bien el negocio y se han expandido aún más, no sólo en Amsterdam, sino en ciudades vecinas y en otros paises, como en Alemania o Dinamarca. A nosotros nos parece estupendo: la comida es sana y muy buena. Por cierto, hemos tomado dos riquisimos bagels con unas "bebidas orgánicas" bien fresquitas. Ñam ñam!

Con la maleta de nuevo a cuestas nos hemos acercado hasta la estación central de tren. El camino de vuelta al aeropuerto es igual de sencillo: sólo hay que apretar el botón "QUIERO IR AL AEROPUERTO SCHIPHOL". ¿Por qué no será así siempre en todas las ciudades y aeropuertos? A veces el turista se enfrenta a un galimatías imposible de descifrar y la pérdida de tiempo es casi frustrante. 

No hemos tenido que esperar casi al tren. 3 minutos después de comprar el billete ya estábamos montados y camino al aeropuerto. Donde sí hemos estado muy entretenidos es en el acceso a la zona de embarque. No sé si será cosa del país o de la alerta terrorista de turno, pero nos han revisado absolutamente todo el equipaje de mano. Y cuando digo "todo" es todo. Incluso una de mis botas se ha salido de la bandeja y también me la han pasado otra vez por el escáner. Lo nunca visto.

Mientras buscábamos la puerta de embarque hemos pasado por una de esas zonas modernillas donde el pasajero se siente útil (e integrado) en el ecosistema eficiente del aeropuerto. Al loro con la foto. Se trata de unos puestos individuales con pedales donde uno puede recargar el móvil gracias a la energía que produce su propio pedaleo. No sé cuánto tiempo se necesitaría para recargar una batería de móvil, pero la eco-idea de "hágaselo usted mismo" me ha encantado. Me recuerda a mis años mozos, cuando iba en bicicleta por el pueblo y si quería poner la luz delantera sólo tenía que acercar la bobina a la rueda y pedalear tranquilamente. 

Hemos tenido un vuelo muy bueno. KLM trata de lujo a sus pasajeros (aún ofrece catering gratuíto a bordo, cosa que es MUY de agradecer). La escapada de fin de semana se nos ha pasado casi como un suspiro, pero volveremos segurísimo muy pronto para ver varias cosas que han quedado pendientes.

Termino ya estas líneas con uno de los momentos más curiosos de estos días: cómo meter un mueble en una de las típicas casas inclinadas, estrechas (y sin ascensor) de la ciudad. Es bastante aparatoso, pero la polea de la parte superior del edificio es vital para llevar a cabo una misión tan espectacular. Tremendo!

Buenas nochessss!
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Ah. Canción sorpresa del viaje: Agnes Obel "Fuel to fire". Me encanta...

Amsterdam 2018 - 7 ABR (dia 2)

En esta ciudad (y país) levantarse por la mañana y ver el cielo despejado es casi sinónimo de tener muchísima suerte. No es ninguna tontería: aquí llueve día sí y día también (aún recuerdo lo que nos cayó la otra vez y se me ponen los pelos de punta). Así que, invadidos por el espíritu del entusiasmo y el buenrrollismo, nos hemos puesto a pasear por las calles de Jordaan, el barrio con más encanto  de la ciudad.

Aquí no hay grandes edificios ni museos de renombre: lo interesante es perderse por sus calles y descubrir pequeños rincones mientras los lugareños hacen sus tareas diarias. Ya sé que en estas fechas - y después del invierno que hemos sufrido en toda Europa - tener árboles sin hojas hace que las fotos queden algo deslucidas, pero bueno, el cielo azul compensa absolutamente todo.

Como no podía ser de otra manera, en pleno paseo nos hemos topado con la Westerkerk, una cita indispensable si se viene por estos lares de Abril a Octubre ya que su impresionante torre de 85m permite disfrutar de las mejores vistas de la ciudad y alrededores (hoy hemos podido ver la torre de Haarlem, que está a 18km). La subida / visita a la torre dura 30 minutos y cuesta 8€. Todas son guiadas y hay posibilidad de que sean en holandés o en inglés. Nuestro guía ha sido bastante simpático. Nos ha contado un poco la historia de la iglesia, su contexto y, aunque nosotros repetíamos visita, nos ha parecido igual de interesante que la primera vez (aunque hoy las fotos han quedado muy muy bien!). Como nota curiosa, parece que lo que más le ha sorprendido al guía es que de un grupo de 6 personas (2 portugueses, 2 alemanes y 2 españoles), sólo nosotros sabíamos que Holanda es en realidad una provincia del país y que el nombre oficial es Países Bajos. Sorpresa, jaja!

El hambre ha atacado al poco de terminar la visita. El problema es que, teniendo la casa de Ana Frank tan cerca, hay muchos locales que se aprovechan y abusan con los precios. Hemos tenido que alejarnos un poco para finalmente encontrar Kagetsu Hartenstraat, un pequeño restaurante japonés donde hemos tomado un par de bentos (esas bandejitas con pequeñas porciones de comida). Estaba todo muy bueno, especialmente la sopa miso y el salmón. 

Recordatorio: hay que venir a este local fuera de la hora punta o será complicado pillar sitio. Buena relación calidad / precio en el bento diario.

Hemos seguido paseando con el mismo entusiasmo aunque quizá los pasos iban cada vez más lentos por culpa del calor. ¿Cómo íbamos a pensar que aquí iba a hacer más temperatura que en la península en estos momentos? Mientras nosotros teníamos ganas de dejar abrigo y jersey en cualquier esquina, los lugareños lucían una estupenda sonrisa a juego con sus camisetas de manga corta. Incluso algunos valientes se atrevían con las chanclas - tampoco era para tanto, pero este detalle nos deja bien clarito lo mucho que desean el buen tiempo por aquí -. Aprovechad bien, que el lunes vuelven las nubes grises!

Antes de pasar por el restaurante de la cena hemos hecho una merecidísima parada técnica en el hotel. La verdad es que, casi sin quererlo, nos hemos dado una caminata interesante.

Como no podía ser de otra manera, hemos llegado al restaurante Van Speyk con un hambre canina. Buen trato, buenos productos, pero me quedo sin duda con el lenguado espectacular que nos han puesto (VER FOTO). Maaaaadre mia. 

En fin, ahora toca descansar, después de este fantástico día de sol y calor por las calles abarrotadas de Amsterdam. 

Night night!!

Amsterdam 2018 - 6 ABR (dia 1)

Hace unos semanas me pasaron una foto en la que se podía ver a la Rana Gustavo (muy feliz) mirando por la ventanilla del avión mientras se daba cuenta de que estaba a kilómetros y kilómetros de todas las tonterías de la gente. Y, no es por nada, pero durante un buen rato hoy he sentido lo mismo. Es más: vuelvo a mirar las fotos que he hecho durante el trayecto y tengo la misma sensación. Se nota que llevamos demasiado tiempo con demasiada basura alrededor y esto hace que den ganas de largarse muy muy lejos. Nivel Estratosfera, por lo menos. Ains.

Pero bueno, volvamos a la Tierra de nuevo y centrémonos en este fin de semana en concreto. Hacía ya varios años que no pisábamos tierras holandesas y nos ha gustado volver a escuchar ese acento fuerte tan característico suyo (recordad que Van Gogh suena "FFanJJoJJ").

El trayecto desde Schiphol a centro de Amsterdam es de lo más sencillo: se compra un billete en cualquiera de las máquinas automáticas de color amarillo que hay a la salida (o en el hall gigante) y se aprieta en el botón "QUIERO IR A AMSTERDAM". Así de sencillo. Luego hay que fijarse en el panel, buscando el siguiente tren que vaya a la ciudad, y se baja a los andenes. El nuestro ha sido el 2 y en 15 minutos escasos ya estábamos en el centro. Por cierto, la validación del billete se hace a la salida de la estación, así que si alguno se ha despistado a conciencia, que sepa que le van a pillar sí o sí.

Tras dejar los trastos en el hotel, hemos salido a dar una vuelta. Había mucha gente, pero ha sido entrar en la zona del Barrio Rojo y aquello parecía que se animaba por momentos. Eso sí, todo de manera muy civilizada. 

Hemos picoteado algo y luego hemos vuelto al hotel con un cansancio tremendo. Esperemos que esta noche no nos molesten mucho los ruidos (nos han dado una habitación con vistas a la calle). 

Haleee... zzzzz....!!

Londres 2018 - 21 ENE (dia 3)

Pasear por el centro un domingo es algo muy agradable pero, si la temperatura empieza a bajar poco a poco, esa lluvia que te llevaba importunando desde hacía un rato de repente se convierte en nieve y... y que gozada, no? Pues eso, que nos lo hemos pasado como enanos de tiendas, paseando y haciendo fotos. Hacía bastante frío, pero para eso inventaron los guantes, capuchas y bufandas. 

Por cierto, nos hemos acercado también hasta cabina de los peces, pero le habían puesto una lona y estaba rodeada por una valla. Adiós a la foto sin gente... ains!!

El camino de vuelta al aeropuerto ha sido un poco desesperante. Menos mal que siempre vamos con margen. Nos han tenido casi 20 minutos esperando un tren que fuese hasta la T5. No sé si influye el hecho de que sea domingo, pero no me parece normal que exista tan poca frecuencia en la línea que va al aeropuerto. 

En fin. Ahora ya estamos en el aeropuerto, esperando tranquilamente a que salga la puerta de embarque. Parece ser que saldremos (de momento) con 15 minutos de retraso. La verdad es que, siendo el vuelo de vuelta, casi que nos da igual. Esperemos no tener ninguna cosa rara en el vuelo.

Gracias WIFI gratis de Heathrow!! ;)

Hasta la próxima!

Londres 2018 - 20 ENE (dia 2)

La lluvia ha hecho aparición mucho antes de lo esperado, pero en el fondo nos daba un poco igual, porque nuestros planes no iban a verse afectados. Al menos los de la mañana! De hecho, el primero de ellos estaba en la British Library ("Harry Potter, a history of magic"), una exposición que aprovecha la famosa saga del mago adolescente para hablar, no tanto de los libros, sino de todo aquello relacionado con el mundo creado por su autora J.K.Rowling. Así que durante varias salas se pueden ver libros y escritos sobre pociones, alquimia, herbología, astronomía, encantamientos, amuletos, adivinación y criaturas mágicas. Curiosísimo ver incluso un pergamino de 6 metros donde se detalla cómo elaborar la famosa piedra filosofal (ese legendario elixir de vida que convertía los metales en oro). También nos ha impresionado ver un libro grandote en el que se describen plantas con tal exactitud que hasta tiene muestras reales pegadas en las páginas del mismo. 

La exposición está MUY bien. Al final te das cuenta de que la autora no es una cualquiera con suerte y que detrás de ese éxito de ventas hay un trabajo de investigación bastante elaborado, digno de quitarse el sombrero.

Estos días se celebra en Londres el "Lumiere 2018", un festival al aire libre donde varias zonas de la ciudad se llenan de luz y color, dándole un toque divertido al oscuro invierno inglés. Es ya su segunda edición y, a juzgar por la gran masificación que se monta en metro, autobús y calles, me parece que no va a ser la última. 

Desde las 5:30pm hasta las 10:30pm se pueden disfrutar las creaciones de los artistas. No hemos visto todo (por falta de tiempo, obviamente) así que hemos tenido que hacer una pequeña selección buscando aquello que en principio nos pudiera llamar más la atención (qué bien viene tener una APP específica para el móvil donde te muestran lo que hay y dónde está!!)

La zona de King's Cross tiene una gran variedad de proyectos lumínicos interesantes. Saliendo de la estación de metro, una jaula de colores con un columpio atrae todas las miradas, pero lo interesante empieza a pocos metros a la derecha, cuando una avenida de flexos gigantes te hace sacar la cámara al instante. Por suerte, las nubes se habían calmado ya un poco y la gente estaba como loca buscando el selfie imposible.

Un poco más hacia delante, cruzando un puente, varios focos de luz azul / morada convertían una aburrida explanada en una improvisada ensoñación futurista, proyectando ondas de luz al aire sin casi descanso. Chulísimo!!

Pero lo que teníamos unas ganas locas de ver es la espectacular cabina iluminada de la zona de Covent Garden. Una cabina que, como bien se puede ver en la foto, es en realidad una pecera gigante. Toma ya!!

Para hacer ésta y otras fotos hay que esperar un buen rato, esquivando pacientemente todas las cámaras y móviles posibles de los viandantes. Un rollo, vamos. Aunque aún puede empeorar cuando la típica caradura utiliza a sus hijos para literalmente taponar la visión de los demás cuando a ella le parece bien y evitar así cualquier segundo de espera. Es decir, "tengo hijo, tengo excusa"... y estoy por encima de los demás mortales. Pues vale... maleducada!

Efectivamente, aquí se nos ha ido casi todo el tiempo. Porque la cabina es una maravilla fotografiable! Una pena no haber podido brujulear un poco más el arte callejero londinense, pero teníamos la cena en Marianne, un pequeño restaurante que nos había costado mucho reservar y que, estando en Notting Hill, nos obligaba a perder mucho tiempo en el trayecto. De todas formas, la comida de este restaurante compensa todo el esfuerzo. Platitos creados con mucho estilo y cariño que hacen las delicias de cualquiera con un mínimo de sensibilidad culinaria. Hmmmm!!! 

Ahora a descansar un poquito, mientras peces de colores iluminan nuestros sueños, jeje! ;)

Londres 2018 - 19 ENE (dia 1)

Hace ya años me dijo alguien que un amigo suyo tenía un curioso lema vital ante cualquier situación complicada. Justo ahora no recuerdo las palabras, pero venía a decir algo así como que "en la adversidad, me crezco". Hoy no he dejado de repetirlo mentalmente cuando veía que retraso tras retraso se nos iba echando el tiempo encima y lo mismo llegábamos tarde a la cena que teníamos reservada.

Para empezar, el vuelo ha salido casi con 30 minutos de retraso. Ha sido un embarque lentiiiiisimo y eso, en un avión grandote, se sufre mucho más. Estoy convencida de que si la gente se diera cuenta de las ventajas de espabilar en el embarque, otro gallo cantaría. Pero... en fin.

En el aeropuerto, otro nuevo retraso en la zona de control de aduanas. Uno de los pasaportes no ha pasado la prueba de la máquina automática y eso nos ha dejado parados otro buen rato. Pero es que además hoy pasaba algo raro en la red de metro y nos hemos comido otros 20 minutos de larga espera en el andén. Eso sin contar con las innumerables paradas que hemos tenido en medio de la nada... y la cantidad de gente que quería entrar en los vagones. 

Sí. Hoy es un día raro, raro... y no nos lo podíamos perder, verdad?

Pero hemos llegado al restaurante a tiempo. Y hasta nos han sobrado 4 minutazos!! 

La primera impresión del Chotto Matte no es precisamente de sorpresa, sino de deja vú: de hecho, parece sacado del mismo patrón que el Yauatcha. Es decir, local modernillo, decorado con muy buen gusto, y con música de fondo bien seleccionada (ojo, que había un DJ en la barra haciendo su sesión!). Eso sí, aquí la comida no es asiática, sino "nikkei" (fusión japonesa - peruana). Hemos probado unas gyozas espectaculares, unos nigiris muy originales (el que se parece negro en realidad es una berenjena!!) y un par de pisco sours llamados "Swizzle". BUENISIMO todo. Y muy recomendable el local.

Paseíto al hotel, con un frío considerable, y con varias canciones en la cabeza, como viene siendo habitual en Londres. Esperemos que mañana no se adelante la lluvia demasiado... ay ay!