En fin, hora de dormir.
Jet lag… pórtate bien hoy!
En fin, hora de dormir.
Jet lag… pórtate bien hoy!
Lluvia y mucha. Esa era la previsión para hoy. Y como tenemos que seguir con nuestra ruta fijada, no había forma de cambiar de planes. Así que hemos cruzado los dedos y, confiados en que las nubes nos dejaran algún hueco, nos hemos puesto en marcha hacia el Parque Nacional de Badlands con la misma energía que en días anteriores.
Hale… buenas noches!!
Recordatorio: para evitar problemas, es mejor dejar el coche en el Deadwood Welcome Center. Desde allí, se puede ir andando sin problema al centro del pueblo.
Recordatorio: todas las tumbas miran hacia determinados sitios… excepto la del sheriff Bullock, que mira hacia Deadwood. Además, está en la zona más alta del cementerio, como queriendo vigilar mejor todo lo que ocurre allí.
Por cierto, ¿no es extraño que un laboratorio tan importante a nivel nacional esté justo en este pequeño pueblo perdido en medio de las Black Hills? Los lugareños también lo piensan… y sospechan que hay algo oculto en todo este asunto.
Hemos cenado ligero en Wall, SD, mientras comentábamos la cantidad de cosas que habíamos visto hoy. Pero ahora mismo estoy que me caigo. Maldito jet lag!
Zzzz…
Si ayer saludaba con efusividad la vuelta a los viajes al otro lado del charco, hoy me tengo que contener ante los efectos indeseables del jetlag. Cuando he abierto los ojos y me he dado cuenta de la hora que era casi me da algo. Los intentos de dormir han sido unas risas así que, con gran estoicismo, me he levantado a preparar el itinerario de hoy. Lo sé, es una ventaja envenenada, pero poco más se puede hacer!
El aeropuerto de Rapid City es pequeño y acogedor. Se nota que la moqueta hace bien su papel. Hemos pillado el coche de alquiler (un SUV espectacular - como el de Colorado? -) y nos hemos ido hasta el hotel donde nuestros amigos T&A nos estaban esperando con los brazos abiertos. Han pasado cuatro años desde nuestro último viaje por estas tierras y había muchas ganas de ponerse a ver cosas.
Un día muy interesante e intenso.
Buenas noches!
Hola Chicago, hola USA… cuánto tiempo!
Demasiado. Pero hasta ahora nos ha sido imposible movernos como en tiempos pre-pandemia. Han sido cuatro largos años de espera, con mucha incertidumbre en algunos temas. Afortunadamente todo llega y por fin nos ponemos en marcha para empezar unos cuantos días de risas, desconexión y buenos momentos.
Sin embargo, toda esa aparente tranquilidad se veía amenazada por la tensión que solemos tener tras aterrizar en este país. El control de aduanas es bastante estricto y no es raro que termine en “el cuartito” para aclarar que yo soy yo. Pero esta vez todo ha ido bastante fluído: no teníamos demasiada cola de espera, nos han atendido bien y hemos pasado la prueba de manera satisfactoria. Por cierto, no sé si esto estará relacionado con la pandemia pero en el vuelo no nos han dado aquel papelito donde tenías que rellenar un montón de datos y luego responder a varias preguntas absurdas estándar.
Hemos aterrizado en la Terminal 5 de O’Hare y, si te alojas en cualquier hotel cercano al aeropuerto, el autobús (shuttle) te recogerá en la puerta 5E. Otra cosa es que aciertes con el hotel más eficiente en transportar pasajeros. El nuestro debe de ser de los más cutrecillos porque hemos tenido que esperar casi una hora (!!!). Eso sí: mediante un chat en la APP del hotel tenía actualización casi en tiempo real de lo que estaba ocurriendo con el shuttle.
Nos han recibido las nubes y la lluvia (elementos que me temo nos vamos a encontrar durante el resto de días) pero confiemos en que nos respeten aunque sea unos minutos para poder hacer fotos interesantes sin problema.
—-
Uff… que el jet lag me está matando! A ver si podemos descansar bien esta noche…
Buenas noches!
Zzzz…
Anoche miramos la previsión meteorológica para hoy en tres páginas diferentes y la verdad es que no pudimos saber si realmente veríamos nubes de lluvia o no. Ya sé que en la montaña es difícil acertar pero nuestros planes dependían bastante de esto. El caso es que nos hemos tenido que fiar esta mañana de nuestro instinto y observación para finalmente acercarnos hasta la cascada de “El Salto de Sallent”.
La excursión empieza casi al final del pueblo, junto a la zona deportiva, y suele ser una ruta bastante popular porque es relativamente asequible y porque termina en la propia cascada cuya poza permite refrescarse en los días mas calurosos. De hecho, a los cinco minutos de hacer esta foto han llegado los primeros valientes y se han lanzado al agua sin dudarlo (ojito, que está muy fría!).
Hemos estado muy entretenidos haciendo fotos de todo tipo (ya sabemos el juego que dan las cascadas) pero en cuanto ha empezado a llegar más gente, hemos decidido volver. Y ha sido lo más acertado porque después nos hemos encontrado con un grupo de unos 40 chavales que junto con sus monitores iban directos a la cascada. Uffff!!!!
Lo que se ve en la foto es una tortilla increíble que nada tiene que envidiar a las que se pueden disfrutar en Galicia. Hecha al estilo Betanzos, la hemos tomado junto con un steak tartar y una ensalada de tomate y ventresca. Y donde hemos tomado estas maravillas? En el restaurante Gran Pic, por el que hemos pasado todos los días y parecía que ya era hora de probarlo. Un acierto, sin duda.
Empezaba estas líneas hablando de la previsión y en algo sí que han acertado las tres páginas: hoy bajaba la temperatura. A la vuelta de la cena ya había 16ºC. Ojalá hubiéramos tenido esto desde el primer día!
En fin, qué le vamos a hacer.
Ahora a descansar mientras Kraftwerk toca de fondo en el Pirineos Sur (sí, sí… se oye perfectamente desde el hotel con la ventana abierta…)
Buenas noches!
—-
P.D: reedito esto para apuntar que ya han caído las primeras gotas de agua y se ha escuchado un trueno (premio para MeteoBlue). Sigue el concierto? Sigue el concierto. Alucino. Ah… y 12ºC ahora mismo!
“Verde que te quiero verde”
Así comenzaba aquel poema de Lorca y así, con esta foto llena de verde, comenzamos nuestra pequeña escapada en Pirineos. Se agradece ver todo lleno de color después de tantos días de calor y bochorno por otras zonas de la península.
Esta vez nos quedamos en Sallent de Gállego, en el Valle de Tena. Ya estuvimos aquí brevemente hace años pero ahora tenemos la oportunidad de conocer la zona un poco mejor. Esperemos que el tiempo acompañe.
Al llegar a la zona de facturación de la T3 de Heathrow nos ha dado el mismo bajón que cuando llegamos hace unos días: un viaje atrás en el tiempo donde el cuidado estético brilla por su ausencia. Pero todo ha cambiado al subir a la zona de embarque. Habíamos entrado en otro universo mucho más agradable a la vista y sin demasiadas aglomeraciones.
(…)
No quería terminar estas líneas sin dejar por escrito algo importante: aunque el Reino Unido sigue en su extraño camino del Brexit, el control de pasaportes de los ciudadanos de la UE sigue siendo rápido gracias a las máquinas automáticas. Nos quedan cosas por ver en Londres y… esto facilita mucho la vuelta, jeje!
Buenas noches y hasta la siguiente!
¡Cómo nos gustan las visitas del “Hidden London” que organiza el London Transport Museum!
Me ha dado un poco de pena que ya no den las pulseras individuales para el recorrido (y posterior recuerdo). No sé si habrá ocurrido lo mismo en otros tours, pero aquí nos han dado una cinta de cuello con su acreditación correspondiente que luego al final tienes que devolver.
Ains.
Hace meses vimos en la TV un documental sobre los restos de la época romana que aún pueden verse en Londres y, aprovechando que estábamos relativamente cerca, nos hemos animado a ver el London Mithraeum (Templo de Mitra).
La visita es gratuita. Justo tras la entrada, siempre se puede ver una exposición temporal relacionada con ruinas romanas (la de hoy era un conjunto de ánforas colgantes que emitían diferentes sonidos según te aproximabas a ellas). En esa misma sala, en un lateral, se encuentra una vitrina enorme con numerosas piezas de la época. Con la ayuda de unas estupendas tablets, se puede ampliar información sobre su datación, uso y demás. Muy interesante, de verdad.
La siguiente sala (hay que bajar unas escaleras) tiene un audio informativo sobre la historia del culto a Mitra y varios paneles interactivos. Pero será en la última, que está en la planta interior, cuando se disfruta de verdad de la visita. Un juego de luces y niebla artificial nos devuelve durante unos minutos a la antigua Londinium. Muy simple pero realmente efectivo y recomendable.
Por cierto, tanto el busto como otras representaciones de este dios tan popular entre los soldados romanos, no se encuentran aquí sino en el Museo de Londres (a 15 minutos andando, por si a alguien le interesa)
Ay… que ya toca dormir.
Buenas noches!!